Una mirada católica a la actualidad

José María Villalón. Un buen samaritano en el Atlético de Madrid

Casado y padre de 12 hijos. Médico del Atlético de Madrid desde hace casi tres décadas. Siempre lleno de proyectos y disponible para atender a cualquiera fuera del horario de consulta.

阿塞尼奥·费尔南德斯·德·梅萨

28 de 11 月 de 2022

villalón

Me cuesta enganchar a José María Villalón, jefe de los servicios médicos del Atlético de Madrid. Le pillo recién aterrizado de Qatar y me atiende justo antes de marcharse a Santiago de Chile. El fútbol es muy movido, de acá para allá, pero no sólo para los que pegan patadas al balón en el terreno de juego. 

El doctor me recuerda, orgulloso, “las dos vocaciones de su vida”: su familia y la medicina deportiva. Está casado con Mariola, “una mujer maravillosa”. José María es hombre con mirada de paz, sonriente, sereno, cariñoso. Y no debe de ser fácil con el jaleo que tiene en casa. Padre de 12 hijos, nada menos. Empezó trabajando en la Federación Española de Atletismo, que le posibilitó estar en los Juegos Olímpicos de Seúl 88’ y Barcelona 92’. En la temporada 95/96 recala en el club de sus amores, comandado entonces por su buen amigo Radomir Antic. Recuerda el período de purgatorio en segunda división: “Aprendimos mucho de la humildad”. Les tocó ir a campos con ambientes muy hostiles. Fue un tiempo de reflexión que les vino bien. Luego volvieron a primera y poco a poco, con esfuerzo, llegaron los títulos. Su trabajo está en la retaguardia, pero resulta imprescindible para que la maquinaria suene bien engrasada y funcione: “han sido más de 25 años en el mundo del deporte al máximo nivel, tanto en lo deportivo como en lo mediático”. La esencia de su vocación, me cuenta, está en “el servicio al paciente, el acompañamiento en el sufrimiento ajeno buscando la sonrisa y el consuelo, dándole un sentido”. 

El doctor Villalón está seguro de que el mundo en que se mueve no es fácil y que las circunstancias quizá echan para atrás en un principio: “Puede llegar a ser muy frívolo, con mucho culto al cuerpo, grandes fortunas y muy polémico”. Pero no se cansa de recordar que se trata de personas, iguales a él, con los mismos deseos de cosas grandes y las mismas preocupaciones de fondo: “Hacerlo lo mejor que puedo es parte importante de mi vocación, pues por ahí pasa mi camino hacia la santidad”. Me desvela que algunos médicos tienen una industria humana sencilla pero fecunda: encomendar al ángel de la guarda del paciente que entra por la puerta de la consulta. Sin la fe, sin la Eucaristía, sin la vida de oración me asegura que no podría darse a los demás, sonreír a cada paciente, servir sin distinciones. Su devoción a la Virgen es grande: “Quiero mucho a la Virgen de la Fuencisla, de Segovia. Mi madre, doña Matilde, era muy segoviana y nos enseñó a tenerle gran devoción”. El cuidado de María le sostiene. 

José María rememora con gracia la primera vez que salió en la prensa como médico del Atleti. Fue en una columna breve que rezaba en letras mayúsculas: “Villalón, el buen samaritano”. Resulta que, en la primera temporada en el club, se jugó un partido bronco contra el Deportivo de La Coruña. Hubo un choque entre jugadores de los dos equipos, quedando en el suelo uno del Dépor y otro de los rojiblancos: “El doctor del equipo gallego fue a atender al más grave y yo me vi en la tesitura de tener que curar al propio y al ajeno, así que ni corto ni perezoso me puse a suturar y a vendar las cabezas de ambos, sin darle más importancia”. Al día siguiente le llamó su padre, gran aficionado rojiblanco desde pequeño, orgulloso porque le habían dedicado una breve crónica al buen samaritano. El doctor Villalón recuerda con cariño el día que pudo conocer a san Juan Pablo II: “Habíamos ganado la Liga y la Copa del Rey y fuimos a Roma a ofrecerle los dos trofeos al Papa, encabezados por Jesús Gil”. Fue con Mariola, su mujer: “Pudimos estar muy cerca de un santo, darle un abrazo y decirle, con una foto de los cinco hijos que teníamos entonces, que rezase por nuestra familia”. El Papa les miró “con esos ojos suyos azules, tan penetrantes” y les sonrió asintiendo. 

El doctor Villalón también es presidente de la Federación Madrileña de Familias Numerosas. Muy unido a su mujer y a sus 12 hijos, ha logrado generar un ambiente de hogar que le apasiona trasladar a su ámbito profesional, para que todos puedan sentir ese calor y cercanía: “Generar a mi alrededor un auténtico espíritu de familia, que es el que vivimos en casa a diario, es una dimensión muy apostólica con jugadores, cuerpo técnico, personal del hospital, pacientes y otros compañeros médicos”.

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