El Papa Francisco aprobó el 17 de diciembre un decreto sobre el martirio, en defensa de la fe, de los siete miembros de la familia polaca Ulma, en la localidad de Markowa. Los padres, Jozef y Wiktoria, dieron escondite a una familia judía perseguida, y por ese motivo fueron asesinados junto con sus hijos: seis menores y el que Wiktoria, embarazada, llevaba en el vientre.