El dolor atraviesa toda vida humana y nos enfrenta al misterio más hondo de nosotros mismos. Ante él, la fe cristiana no ofrece evasión, sino sentido: un Dios que carga la cruz y nos invita a ser un cireneo silencioso del sufrimiento ajeno.
Redacción Omnes
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Teresa Aguado Peña
Teresa Aguado Peña
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