La muerte del Papa Francisco cierra un ciclo y abre otro en la Iglesia, que sigue viva por la acción de Dios y el compromiso de sus fieles.
Hace un mes, la salud del Papa Francisco nos recordó la fragilidad humana. En la prueba, la fe nos llama a recorrer el calvario con Cristo, transformando el sufrimiento en camino de humildad y esperanza.