Europa tendrá que atender en 2030 a casi 5 millones de pacientes con sufrimiento intenso y una enfermedad grave, frente a los 4,4 millones actuales, mientras el 65 % de la población no tiene acceso todavía a cuidados paliativos. España flojea en educación y formación en este tipo de cuidados, mientras, la ley de eutanasia está ya en el Senado.