Sin extraescolares, lo mejor para leer y desarrollar la imaginación
Frente a la hegemonía de la actividad constante y la obsesión por llenar cada hora con extraescolares, me atrevo a hacer una defensa de lo doméstico, de la casa habitada sin plan. Los niños y los jóvenes no necesitan desfogarse sin descanso; esa necesidad, en gran medida, nos la hemos inventado los adultos.