Fray Junípero —bajo el lema Siempre adelante, nunca atrás— dedicó su inteligencia y energía a inculcar la dignidad humana a los nativos de Querétaro y las dos Californias, mediante la doctrina evangélica, el progreso civilizador y la ejemplar vida de paciencia, humildad, pobreza y enormes sacrificios que consumieron su cuerpo.