Una mirada católica a la actualidad

No es sólo cosa de curas

La teología nos afecta a todos los hombre por igual. No es algo que deba interesar sólo a los sacerdotes, sino que obliga también a los laicos. El estudio de la teología debe llevarnos a entregarnos al prójimo, a escuchar a quien está solo.

Mauro Leonardi

9 de febrero de 2016

El 7 de enero, en Santa Marta, el Papa Francisco ha dicho que “yo puedo sentir muchas cosas dentro, también cosas buenas, ideas buenas. Pero si estas ideas buenas, estos sentimientos, no me llevan a Dios que se ha hecho carne, no me llevan al prójimo, al hermano, no son de Dios”.

El único criterio para saber teología, para estudiar teología, es el criterio de la Encarnación. Si la estudio, no debo llegar sólo hasta el examen final, sino hasta mi prójimo. Parto de una lección, de un libro, pero si es teología debo llegar a escuchar a quien está solo, a preguntar a mi prójimo qué necesita. Debo aprender que el único libro que hay que leer es el rostro de un pobre, la piel de un hombre a quien hay que dar vestido, una boca a la que alimentar. No un hombre lejano al que hay que apoyar con dinero, sino uno del que me hago cercano y debo sostener con mi carne.

La teología no es sólo cosa de curas: es cosa de Dios y, por tanto, del hombre.

Un ejemplo de estos días es la experiencia de Proactiva Open Arms. Son socorristas de la Costa Brava –y no sólo de ella– que comenzaron paseando por la playa y han llegado, con la muerte en el corazón, a salvar prófugos. Sabían ser socorristas, y lo han hecho: socorristas para prófugos en aguas agitadas. Los primeros socorristas en llegar eran cuatro.

Las primeras “armas”, neopreno y chalecos. Ahora son muchos, gente de todo tipo. Tienen barcas con motor fueraborda. Y el dinero es el que han reunido. Les queda hasta marzo. No tienen ningún plan económico, pero las manos que han recogido del agua a 115.000 personas no tiene miedo de no saber recolectar dinero.

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