A través de un proyecto de micro mecenazgo, tan ambicioso como arriesgado, un colectivo de cineastas norteamericanos decidió recrear la Palestina de tiempos de Jesucristo mediante una serie dramÔtica de larga duración, al margen de Hollywood y de las grandes productoras.
El resultado supuso, allĆ” por 2018, una verdadera revolución en el panorama audiovisual, tanto desde el punto de vista de su producción y distribución como, especialmente, desde su contenido. No se estrenó en plataformas al uso ni en los cines norteamericanos, sino que se permitió su visualización completamente gratis, a travĆ©s de una pĆ”gina web, confiando en el agradecimiento por vĆa de donaciones y en la difusión mediante el boca a boca.
Varios aƱos despuĆ©s, The Chosen se ha visualizado en mĆ”s de cien paĆses y ha cambiado, literalmente, la visión de muchas personas acerca de JesĆŗs de Nazaret y sus doce apóstoles. De las siete temporadas previstas, dos se han estrenado a dĆa de hoy, y pronto podrĆ” verse la tercera.
Por iniciativa de la distribuidora āA Contracorrienteā, la serie ha sido doblada al castellano e inicia su distribución en EspaƱa. Por una parte, podrĆ” adquirirse en DVD y en Blu-Ray, y ademĆ”s estĆ” previsto su estreno a partir del 2 de diciembre en las salas de cine, en tres pases proyectando varios capĆtulos cada vez. Quien estĆ© suscrito a la distribuidora, podrĆ” tambiĆ©n ver los capĆtulos vĆa internet.
La innovación de The Chosen consiste en situar el foco no en la figura de Jesucristo, sino en la de sus apóstoles y las personas que coincidieron con Ćl en la Palestina del siglo I.
Por tanto, es un producto audiovisual muy alejado de pelĆculas como Rey de reyes (Nicholas Ray, 1961), El evangelio segĆŗn San Mateo (Pasolini, 1964), La historia mĆ”s grande jamĆ”s contada (Stevens y Lean, 1965), la miniserie JesĆŗs de Nazaret (Zeffirelli, 1977) o La Pasión de Cristo (Gibson, 2004). SĆ hallamos precedentes, en formato reducido, en BarrabĆ”s (Fleischer, 1961), Pablo, el apóstol de Cristo (Hyatt, 2018) o la desafortunada MarĆa Magdalena (Davis, 2018).
El director Dallas Jenkins, coautor del guion junto a Tyler Thompson y Ryan Swanson, recrea minuciosamente el espacio y el tiempo en que vivió JesĆŗs, apoyĆ”ndose escrupulosamente en las fuentes históricas en cuanto a vestuario, ambientación, costumbres sociales y religiosas, y, en definitiva, en cómo se desarrollaba el dĆa a dĆa en aquellas tierras del levante. Pero, una vez colocados esos cimientos (muy firmes, insisto), los guionistas dejan volar la imaginación para configurar un mundo posible, un relato con un sinfĆn de posibilidades que ataƱe a los apóstoles, los romanos, los fariseos, publicanos, saduceos y todo aquel cuyo nombre figura en los Evangelios.
The Chosen tiene muy claro que no desea explicar la Historia, puesto que, ademĆ”s, tampoco es esa la función de los Evangelios. La serie pretende contarnos una historia, que bien pudo suceder asĆ, como tambiĆ©n pudo suceder de otra manera. Tomando como punto de partida el relato evangĆ©lico, se configuran unos personajes con problemas, sueƱos, preocupaciones, alegrĆas, virtudes y defectos.
Apenas conocemos de san Pedro su impulsividad, su actitud bravucona y su condición de pescador, lo cual se respeta y queda reflejado en el relato. Pero, a partir de allĆ, ancha es Castilla para imaginar cómo se relacionaba con sus vecinos, cómo subsistĆa para ganarse el pan y cuĆ”l era su relación con su esposa y con su hermano AndrĆ©s.
Igual sucede con Mateo, de quien la Sagrada Escritura solo nos seƱala que era recaudador de impuestos. ĀæPero por quĆ© se dedicaba a ello y no a otro oficio? ĀæCómo le afectaba el desprecio del pueblo judĆo?
Y asĆ tambiĆ©n con MarĆa Magdalena (cuĆ”nto sufrió al estar poseĆda por siete demonios), y suma y sigue con la retahĆla de personajes evangĆ©licos.
Sin ninguna duda, la serie demuestra un gran cariƱo hacia sus personajes, quienes rebosan autenticidad desde el primer minuto.
A travĆ©s de la puesta en escena de conflictos cotidianos, de los problemas reales que padecen, The Chosen desprende un aire fresco, sin adoctrinamiento ni sensiblerĆa beata.
Al espectador le interpelan las propias acciones de los personajes, su modo de vida y, especialmente, su evolución, fruto en muchos casos de su encuentro con Jesús.
En este sentido, cuando antes señalÔbamos que Jesucristo no es el protagonista del relato, sino que se sitúa en primer plano a quienes le conocieron mÔs de cerca, conviene matizar: no se narra la vida de quienes coincidieron con Jesús; se narra cómo el encuentro con Jesús cambió la vida de aquellas personas.
Porque Jesucristo es el nexo de unión de todas las tramas, es el pegamento que articula todo el relato. Sin protagonismo, sin aparente relevancia dramĆ”tica, es quien da sentido a esta historia bĆblica. Si no fuese por Ćl, nos encontrarĆamos relatos independientes, con mĆ”s o menos interĆ©s, unos sobre la pesca y otros sobre los romanos, unos sobre el sanedrĆn y otros sobre discusiones domĆ©sticas.
La interacción entre esos diferentes personajes, el zurcido de cada una de las tramas, da lugar a una panorĆ”mica sobre la presencia de Jesucristo en Palestina. El espectador se aproxima a JesĆŗs a travĆ©s de los ojos de todos los personajes que con Ćl coinciden, y es esta perspectiva la que construye una ventana tan amplia.
Por otra parte, The Chosen sabe dar con el tono apropiado para las diferentes escenas de cada capĆtulo. Como la propia vida, hay momentos de violencia y de jolgorio, de reflexión y de impulsividad.
El director conjuga a la perfección las bromas y la amenidad con situaciones realmente dramÔticas, duras e impactantes para el espectador. Estas últimas situaciones, cuidadas a su vez con delicadeza y sugiriendo mÔs que explicitando para evitar la incomodidad.
En definitiva, The Chosen invita al espectador a ser un personaje mĆ”s de los Evangelios, a interaccionar con los apóstoles, los ciegos, los fariseos y con todo habitante de Palestina. Quien busque una detallada realidad histórica acerca de la vida de estos hombres, en actitud purista, no la encontrarĆ”. La propuesta consiste en imaginar un mundo posible y verosĆmil. Quien desee adentrarse en ese mundo con intención de soƱar, disfrutarĆ”.
