Joseph Ratzinger dedicó su pensamiento a reconciliar fe y razón, destacando que la fe cristiana no debe oponerse a la razón ni someterse a ella, sino dialogar con la ciencia, la filosofía y el Magisterio. Su teología defiende una verdad concreta —Jesucristo— como fundamento histórico y vivencial de la fe, en una comunidad que la acoge, la interpreta y la transmite.