Una mirada católica a la actualidad

Santa Lucía, joven virgen y mártir de Siracusa

Santa Lucía nació a finales del siglo III en Siracusa (Sicilia), y es una de las mártires más veneradas de la Antigüedad cristiana. Su martirio tuvo lugar en la persecución de Diocleciano, al mantenerse firme en la fe. Es patrona de la vista y de la ceguera espiritual por su nombre, Lucía, derivado de lux (“luz”), y la liturgia la celebra el 13 de diciembre.

Redacción Omnes

13 de December de 2025

Santa Lucía, virgen y mártir.
Cuerpo de Santa Lucía (Usuario Sarausano, Wikimedia commons).

El patronazgo de la vista de santa Lucía, joven virgen y mártir nacida en Siracusa (Sicilia), deriva de lux (“luz”), símbolo cristiano por excelencia, y su nombre se menciona en la Plegaria Eucarística I del Canon de la Misa junto a Felicidad y Perpetua, Águeda, (Lucía), Inés, Cecilia, Anastasia”…

Lucía provenía de una familia noble de tradición cristiana o al menos favorable a la fe. Su padre murió cuando ella era aún niña, por lo que quedó bajo el cuidado de su madre, Eutiquia. La tradición cuenta que Lucía ofreció su virginidad a Cristo, entregándose a la oración y a la caridad.

Su martirio se sitúa en la persecución de Diocleciano, alrededor del año 304. Según los relatos hagiográficos, un joven pagano que pretendía casarse con ella la denunció a las autoridades cuando descubrió su decisión. Lucía fue arrestada y se le exigió renunciar a su fe, pero se mantuvo firme. Finalmente fue  decapitada. Pueden ver aquí con más amplitud rasgos biográficos 

El viaje a Catania y la curación de su madre

Antes, en el año 301, cuenta el santoral vaticano, Lucía y su madre se dirigieron en peregrinación a Catania, para visitar el sepulcro de Santa Águeda, joven mártir de Catania, y pedirle la curación de Eutiquia, que tenía hemorragias y no mejoraba. Al llegar a las laderas del Etna, participaron en la celebración eucarística, y oyeron el episodio del Evangelio de la hemorroísa. 

Lucía pidió a su madre que tocara con confianza el sepulcro, y quedaría curada (Pasión de Santa Lucía). Fueron madre e hija a la sepultura de santa Águeda, quien en sueños dijo a Lucía: “Tu fe ha sido de gran ayuda para tu madre, ella está ya curada”. Santa Águeda le dijo que la ciudad de Siracusa sería preservada por ella, “porque ha agradado a Nuestro Señor Jesucristo que hayas conservado tu virginidad”. Al volver en sí, Lucía narró la visión a su madre, y le reveló su propósito de renunciar a un esposo terreno.

Pueden ver aquí rasgos biográficos y de la devoción popular a Santa Lucía.

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