Tres o cuatro mensajes del Papa Francisco han prevalecido quizƔ de modo especial en la Audiencia general de este miƩrcoles santo de 2023.
Uno de oración por ātodas las vĆctimas de crĆmenes de guerra, y āmirando a MarĆa, la Madre, delante de la Cruzā, por ālas madres de los soldados ucranianos y rusos que han caĆdo en la guerra. Son madres de hijos muertosā. Una invitación que acompañó, como es habitual, con la petición: āno olvidemos rezar por la atormentada Ucraniaā, antes de rezar el Padre Nuestro en latĆn y dar la Bendición final.
Otro propio de la Semana Santa, que centró su discurso en la Audiencia. āJesĆŗs crucificado es herido, despojado de todo. Sin embargo, amando y perdonando a quienes lo lastiman, convierte el mal en bien, y el dolor en amor. Transforma sus heridas en fuente de esperanza para todosā, ha manifestado el Santo Padre.
Convertir las heridas en esperanza
āEn el intenso clima espiritual de la Semana Santa, invito a todos a contemplar el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del SeƱor, para sacar de Ć©l la fuerza de traducir en vida las exigencias del Evangelioā, ha aƱadido el Papa, quien se refirió tambiĆ©n a la tristeza en tanta gente por las calles, y al suicidio de jóvenes.
āEl punto no es estar heridos poco o mucho por la vida, sino quĆ© hacer con estas heridas., las pequeƱas, las grandes. Puedo dejar que se infecten de rencor y tristeza o puedo unirlas a las de JesĆŗs, para que tambiĆ©n mis llagas se vuelvan luminosasā. Hay ātantos jóvenes que buscan en el suicidio una salvación, que prefieren ir mĆ”s allĆ” con la droga, con el olvido, piensen en ellos, ĀæcuĆ”l es tu droga para cubrir las heridas?…ā.
A continuación, seƱaló: āNuestras heridas pueden convertirse en fuentes de esperanza cuando, en lugar de compadecernos de nosotros mismos, enjugamos las lĆ”grimas de los demĆ”s; cuando, en vez de guardar rencor por lo que nos quitan, cuidamos lo que les falta a los demĆ”s; cuando, en lugar de hurgar en nosotros mismos, nos inclinamos hacia los que sufren; cuando, en vez de tener sed de amor por nosotros, saciamos a los que nos necesitanā.
AlegrĆa de los jóvenes del UNIV 2023
El tercer mensaje papal tiene doble dirección. Por un lado, los deportistas, que hoy celebran la Jornada Mundial del Deporte para la Paz y el Desarrollo, con el deseo de que āel deporte contribuya a la solidaridad y a la amistad entre los pueblosā.
Por otro, el Papa Francisco se ha dirigido a los jóvenes participantes en el encuentro internacional UNIV 2023. āSaludo cordialmente a los peregrinos de lengua espaƱola. que son tantos; en particular saludo a los jóvenes que participan en el encuentro internacional UNIV 2023ā, Los jóvenes han respondido agitando banderas y con gritos de āViva el Papaā, lo mismo que ha sucedido cuando ha mencionado esta maƱana a las personas de habla inglesa, portuguesa o alemana, por ejemplo.
āEn estos dĆas santos, acerquĆ©monos a JesĆŗs crucificadoā, ha dicho el PontĆfice a los jóvenes: āContemplĆ”ndolo a Ćl, herido, despojado de todo, reconozcamos nuestra propia verdad. PresentĆ©mosle todo lo que somos, y dejemos que Ćl renueve en nosotros la esperanza de una vida nuevaā.
āMuchĆsimos peregrinos de AmĆ©rica Latina, de EspaƱa, presentes en esta Audiencia general con el Papa Francisco, y se nota por el clima festivo en la plaza de San Pedro, tras el saludo del Papa en espaƱolā, ha seƱalado Vatican News en la transmisión.
Los encuentros UNIV, que llevan celebrĆ”ndose 55 aƱos con la participación de mĆ”s de cien mil estudiantes universitarios, combinan, ademĆ”s de la formación cultural e intelectual, la asistencia a las ceremonias litĆŗrgicas de la Semana Santa y a las Audiencias con el Santo Padre, y un encuentro de catequesis con el prelado del Opus Dei, Fernando OcĆ”riz. Este aƱo, estudiantes de mĆ”s de un centenar de universidades de todo el mundo reflexionan sobre āLa verdadera felicidadā, y ayudarĆ”n económicamente a CĆ”ritas para apoyar a familias afectadas por el terremoto en TurquĆa y Siria.
āEl Crucificado, fuente de esperanzaā
En vĆsperas del Triduo Pascual, el Papa ha centrado su meditación en el tema: āEl Crucificado, fuente de esperanzaā (Lectura: 1 Pe 2,21-24), como se ha seƱalado, El Santo Padre ha hecho notar que en el relato de la Pasión del domingo pasado, āque termina con la sepultura de JesĆŗs, para los discĆpulos, la piedra que sellaba el sepulcro significaba el final de las esperanzas. TambiĆ©n hoy pareciera que la esperanza se encuentra muchas veces sepultada bajo el peso del sufrimiento y de la desconfianzaā.
āPero aĆŗn en los momentos mĆ”s oscuros, cuando parece que todo acaba, Dios hace resurgir en nosotros la esperanza de un nuevo comienzoā, ha alentado el Papa. āSiempre se puede comenzar. Esta muerte y resurrección de la esperanza podemos verla al contemplar la Cruz. JesĆŗs crucificado es herido, despojado de todo. Sin embargo, amando y perdonando a quienes lo lastiman, convierte el mal en bien, y el dolor en amor. Transforma sus heridas en fuente de esperanza para todos. TambiĆ©n nosotros podemos transformar nuestras heridas uniĆ©ndolas a las de JesĆŗs, olvidĆ”ndonos de nosotros mismos, y encomendando nuestra vida en las manos misericordiosas de Dios Padreā.
āSer sanados de la tristezaā
āTambiĆ©n en nosotros se condensan pensamientos profundos y sentimientos de frustración: Āæpor quĆ© tanta indiferencia hacia Dios? ĀæPor quĆ© tanto mal en el mundo? ĀæPor quĆ© las desigualdades siguen creciendo y la anhelada paz no llega? Ā”Y en los corazones de cada uno, cuĆ”ntas expectativas desvanecidas, cuĆ”ntas desilusiones! Y tambiĆ©n, esa sensación de que los tiempos pasados fueron mejores y que, en el mundo, quizĆ” tambiĆ©n en la Iglesia, las cosas no van como antes⦠En resumen, tambiĆ©n hoy la esperanza parece a veces sellada bajo la piedra de la desconfianzaā, aƱadió el Romano PontĆfice.
Sin embargo, āhoy miramos al Ć”rbol de la cruz para que brote en nosotros la esperanza: para ser sanados de la tristeza de la que estamos enfermosā. (…) āHoy, cuando todo es complejo y se corre el riesgo de perder el hilo, necesitamos sencillez, redescubrir el valor de la sobriedad, de la renuncia, de limpiar lo que contamina el corazón y entristece. (…)ā.
āEn estos dĆas santos acerquĆ©monos al Crucificado. PongĆ”monos delante de Ćl, despojado, para decir la verdad sobre nosotros mismos, quitando lo superfluo. MirĆ©mosle herido, y pongamos nuestras heridas en las suyas. Dejemos que JesĆŗs regenere en nosotros la esperanzaā, concluyó el Santo Padre Francisco.

