Durante el Ćngelus del domingo 28 de julio el Papa Francisco profundizó en los gestos, repetidos en la EucaristĆa, que narra el Evangelio en el pasaje del milagro de los panes y los peces.
En el gesto del niƱo del Evangelio, que ofrece a Cristo los panes y peces que tiene, el PontĆfice vio un ejemplo de que siempre ātenemos algo bueno que darā. En la EucaristĆa, āesto se subraya cuando el sacerdote ofrece sobre el altar el pan y el vino, y cada uno se ofrece a sĆ mismo, su propia vidaā. A pesar de que parece que damos poco, explicó el Santo Padre, Dios hace milagros con lo que entregamos.
Precisamente por esto debemos acordarnos de ādar graciasā, seƱaló Francisco. Un agradecimiento que consiste en ādecir al SeƱor con humildad, pero tambiĆ©n con alegrĆa: āTodo lo que tengo es don tuyo, y para agradecĆ©rselo solamente puedo devolverte lo que TĆŗ me has dado primeroāā.
El Papa y el gesto de compartir
Sin embargo, el PontĆfice advirtió de que hay que dar un paso mĆ”s: ācompartirā. En la Misa este gesto se hace realidad en la Comunión, ācuando juntos nos acercamos al altar para recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristoā. Este es, dijo Francisco, āun momento muy hermoso que nos enseƱa a vivir cada gesto de amor como un don de la gracia, tanto para quien da como para quien recibe: una ocasión para crecer juntos como hermanos, cada vez mĆ”s unidos en la caridadā.
Como es habitual, el Papa finalizó su meditación planteando algunas preguntas para la reflexión personas: āĀæYo creo verdaderamente, por gracia de Dios, que tengo algo Ćŗnico que donar a los hermanos, o me siento anónimo, āuno entre muchosā? ĀæAgradezco al SeƱor los dones con los que continuamente me manifiesta su amor? ĀæVivo el compartir con los demĆ”s como un momento de encuentro y enriquecimiento recĆproco?ā.
Por Ćŗltimo, Francisco pidió a la Virgen MarĆa que ānos ayude a vivir con fe cada celebración eucarĆstica, y a reconocer y gustar todos los dĆas los āmilagrosā de la gracia de Diosā.

