El 3 de octubre Francisco firmó en AsĆs su tercera encĆclica, Fratelli tutti, sobre la fraternidad y la amistad social. Pocos dĆas antes, el 30 de septiembre, habĆa publicado la carta apostólica Scripturae Sacrae affectus, en el 16Āŗ centenario de la muerte de san Jerónimo. Y el 15 de octubre, desde el Aula Magna de la Universidad Lateranense, el Papa emitió un videomensaje con ocasión del encuentro promovido y organizado por la Congregación para la educación católica Global compact on education. Together we look beyond.
Fratelli tutti
En esta encĆclica social, Fratelli tutti, y siguiendo el mĆ©todo del discernimiento pastoral, Francisco ofrece claves, criterios y orientaciones para soƱar juntos y construir juntos una nueva humanidad, ācomo caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanosā (n. 8). Bajo la inspiración principal de san Francisco de AsĆs, y en una perspectiva a la vez Ć©tica y teológico-pastoral, el Papa tiene en cuenta el contexto de la pandemia de Covid-19 y de lo que ha puesto de relieve: āUna fragmentación que volvĆa mĆ”s difĆcil resolver los problemas que nos afectan a todosā (n. 7).
No se trata simplemente de una asĆ©ptica descripción de la realidad, sino que la mirada propia de los discĆpulos de Cristo (cfr. Gaudium et spes, 1), que desea ābuscar una luz en medio de lo que estamos viviendoā. Una bĆŗsqueda abierta al diĆ”logo y con el fin de āplantear unas lĆneas de acciónā (n. 56).
El trasfondo de la fe ilumina el cuadro con la referencia y la oración a Dios creador y padre comĆŗn. āLos creyentes pensamos que, sin una apertura al Padre de todos, no habrĆ” razones sólidas y estables para la llamada a la fraternidad. Estamos convencidos de que sólo con esta conciencia de hijos que no son huĆ©rfanos podemos vivir en paz entre nosotrosā (n. 260). Y aduce el motivo, que seƱalaba Benedicto XVI, de que āla razón, por sĆ sola, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cĆvica entre ellos, pero no consigue fundar la hermandadā (encĆclica Caritas in veritate, 19).
Esa apertura al Padre comĆŗn queda reforzada plenamente por la fe cristiana en la filiación divina, que los bautizados proclamamos como horizonte concreto y operativo para avanzar en la solidaridad humana. La fe cristiana se presenta aquĆ comocapaz de generar las fuerzas espirituales que hagan realidadlo que podrĆa parecer solo una utopĆa: la fraternidad en todos los órdenes de la realidad, siguiendo el modelo del buen samaritano que JesĆŗs presenta.
Como una de las claves para la lectura del documento, puede considerarse el binomio que aparece en el subtĆtulo del documento: fraternidad (y no una solidaridad basada Ćŗnicamente en los nobles vĆnculos humanos de amistad, sino tambiĆ©n en una dimensión trascendente, que garantiza la dignidad humana comĆŗn, como valor absoluto y previo a las decisiones y acciones); y a la vez, amistad social (que ha de abrirse y extenderse universalmente a todos, precisamente como manifestación y camino de fraternidad).
Desde esa dinÔmica conexión entre fraternidad universal y amistad social, surgen propuestas para afrontar las cuestiones que nos afectan. No podemos abandonarlas al mero interés particular o a la tentación de la desidia de quien tiene sus necesidades suficientemente resueltas. Se podrÔn y deberÔn discutir las prioridades y los medios. Pero no se pueden desatender ni ocultar los problemas, ni cambiar los fines que corresponden tanto a la sociedad en su conjunto como a las personas singulares: el desarrollo integral, el bien común, el verdadero progreso humano.
Para una presentación mĆ”s detenida de la encĆclica, ver Fratelli-tutti: amistad-y-fraternidad-diĆ”logo-y-encuentro.
El amor a la Sagrada Escritura
āUna estima por la Sagrada Escritura, un amor vivo y suave por la Palabra de Dios escritaā, es la herencia de san Jerónimo, afirma el Papa en la carta apostólica Scripturae Sacrae affectus (30-IX-2020).
En BelĆ©n, donde san Jerónimo se trasladó cuando tenĆa 41 aƱos, pasó una gran parte de su vida, dedicado, entre otros estudios, a traducir el Antiguo Testamento al latĆn desde el texto hebreo original (lo que se conoce como la edición Vulgata, porque llegó a ser patrimonio comĆŗn incluso del pueblo cristiano).
En contraste con ciertos tonos fuertes que se encuentran en algunas de sus obras, movidas por el amor a la verdad y su ardiente defensa de Cristo, este santo subrayaba en las Escrituras, en palabras de Francisco, āel carĆ”cter humilde con el que Dios se reveló, expresĆ”ndose en la naturaleza Ć”spera y casi primitiva de la lengua hebreaā. Mostró la importancia del Antiguo Testamento, pues āsólo a la luz de las āfigurasā veterotestamentarias es posible comprender plenamente el significado del acontecimiento de Cristo, cumplido en su muerte y resurrecciónā.
San Jerónimo es buen maestro y guĆa para el estudio de las Sagradas Escrituras, cuya riqueza, observa el Papa, āes desafortunadamente ignorada o minimizada por muchos, porque no se les han proporcionado las bases esenciales del conocimientoā. Por eso Francisco desea que se promueva la formación bĆblica de todos los cristianos, de modo que cada uno puedan extraer de ella muchos frutos de sabidurĆa, esperanza y vida.
AsĆ exhortaba Jerónimo a sus contemporĆ”neos: āLee muy a menudo las Divinas Escrituras, o mejor, nunca el texto sagrado se te caiga de las manosā (Ep 60, 10).
Por un pacto educativo global
Al abordar la situación actual de la educación en su videomensaje del 15 de octubre, Francisco comienza tambiĆ©n haciendo referencia a la pandemia. A las dificultades sanitarias, económicas y sociales aƱade las dificultades en el Ć”mbito de la educación (se habla de una ācatĆ”strofe educativaā), a pesar de los beneficios y esfuerzos de la comunicación digital.
Para paliar esta situación, hay que ir mĆ”s a fondo y con realismo. Se requiere todo un nuevo modelo cultural y de desarrollo. āLo que estĆ” en crisisā āreconoce el Papaā āes nuestro modo de entender la realidad y de relacionarnosā.
No podemos quedarnos de brazos cruzados sin impulsar para todos una educación capaz āde generar y mostrar nuevos horizontes, en los que la hospitalidad, la solidaridad intergeneracional y el valor de la trascendencia construyan una nueva culturaā. Pues la educación es una forma efectiva de humanizar el mundo y la historia. Y ante todo, āuna cuestión de amor y responsabilidadā.
Por tanto ādeduce Francisco-āla educación se propone como el antĆdoto natural de la cultura individualistaā, sin permitir que se empobrezcan nuestras facultades de pensamiento e imaginación, de escucha, diĆ”logo y comprensión mutua.
Por eso se necesitaun nuevo compromiso educativo que supere injusticias, violaciones de derechos, grandes pobrezas y exclusiones humanas.Necesitamos valentĆa para generar procesos precisamente en la perspectiva de la fraternidad. Procesos capaces deāincidir en el corazón de una sociedad y dar nacimiento a una nueva culturaā. Y para eso, no debemos esperar que nos lo den todo hecho desde los gobiernos o las instituciones.
El Papa propone siete criterios para avanzar en este pacto educativo global: la centralidad de la persona y la responsabilidad para transmitir valores y conocimientos a niƱos, adolescentes y jóvenes; el fomento de la educación para las niƱas y las jóvenes; situar a la familia como primera e indispensable educadora; educar y educarnos para la acogida de los mĆ”s necesitados; buscar otra forma de entender la economĆa y la polĆtica, el crecimiento y el progreso; poner los medios para salvaguardar y cuidar nuestra casa comĆŗn.
Para este proyecto educativo renovado, se ofrece la referencia de la doctrina social de la Iglesia, como luz e impulso de belleza y de esperanza.