A Catholic perspective on current events

Fraternidad, Palabra de Dios y Educación

Las enseñanzas del Papa en el último mes han girado principalmente en torno a tres ejes: la fraternidad, por la reciente encíclica firmada en Asís; la Sagrada Escritura, a la que ha dedicado una notable Carta apostólica; y la educación, por sus intervenciones para impulsar un pacto educativo global.

Ramiro Pellitero

1 de February de 2021

El 3 de octubre Francisco firmó en Asís su tercera encíclica, Fratelli tutti, sobre la fraternidad y la amistad social. Pocos días antes, el 30 de septiembre, había publicado la carta apostólica Scripturae Sacrae affectus, en el 16º centenario de la muerte de san Jerónimo. Y el 15 de octubre, desde el Aula Magna de la Universidad Lateranense, el Papa emitió un videomensaje con ocasión del encuentro promovido y organizado por la Congregación para la educación católica Global compact on education. Together we look beyond

Fratelli tutti

En esta encĆ­clica social, Fratelli tutti, y siguiendo el mĆ©todo del discernimiento pastoral, Francisco ofrece claves, criterios y orientaciones para soƱar juntos y construir juntos una nueva humanidad, ā€œcomo caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanosā€ (n. 8). Bajo la inspiración principal de san Francisco de AsĆ­s, y en una perspectiva a la vez Ć©tica y teológico-pastoral, el Papa tiene en cuenta el contexto de la pandemia de Covid-19 y de lo que ha puesto de relieve: ā€œUna fragmentación que volvĆ­a mĆ”s difĆ­cil resolver los problemas que nos afectan a todosā€ (n. 7). 

No se trata simplemente de una asĆ©ptica descripción de la realidad, sino que la mirada propia de los discĆ­pulos de Cristo (cfr. Gaudium et spes, 1), que desea ā€œbuscar una luz en medio de lo que estamos viviendoā€. Una bĆŗsqueda abierta al diĆ”logo y con el fin de ā€œplantear unas lĆ­neas de acciónā€ (n. 56). 

El trasfondo de la fe ilumina el cuadro con la referencia y la oración a Dios creador y padre comĆŗn. ā€œLos creyentes pensamos que, sin una apertura al Padre de todos, no habrĆ” razones sólidas y estables para la llamada a la fraternidad. Estamos convencidos de que sólo con esta conciencia de hijos que no son huĆ©rfanos podemos vivir en paz entre nosotrosā€ (n. 260). Y aduce el motivo, que seƱalaba Benedicto XVI, de que ā€œla razón, por sĆ­ sola, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cĆ­vica entre ellos, pero no consigue fundar la hermandadā€ (encĆ­clica Caritas in veritate, 19).

Esa apertura al Padre común queda reforzada plenamente por la fe cristiana en la filiación divina, que los bautizados proclamamos como horizonte concreto y operativo para avanzar en la solidaridad humana. La fe cristiana se presenta aquí comocapaz de generar las fuerzas espirituales que hagan realidadlo que podría parecer solo una utopía: la fraternidad en todos los órdenes de la realidad, siguiendo el modelo del buen samaritano que Jesús presenta.

Como una de las claves para la lectura del documento, puede considerarse el binomio que aparece en el subtĆ­tulo del documento: fraternidad (y no una solidaridad basada Ćŗnicamente en los nobles vĆ­nculos humanos de amistad, sino tambiĆ©n en una dimensión trascendente, que garantiza la dignidad humana comĆŗn, como valor absoluto y previo a las decisiones y acciones); y a la vez, amistad social (que ha de abrirse y extenderse universalmente a todos, precisamente como manifestación y camino de fraternidad). 

Desde esa dinĆ”mica conexión entre fraternidad universal y amistad social, surgen propuestas para afrontar las cuestiones que nos afectan. No podemos abandonarlas al mero interĆ©s particular o a la tentación de la desidia de quien tiene sus necesidades suficientemente resueltas. Se podrĆ”n y deberĆ”n discutir las prioridades y los medios. Pero no se pueden desatender ni ocultar los problemas, ni cambiar los fines que corresponden tanto a la sociedad en su conjunto como a las personas singulares: el desarrollo integral, el bien comĆŗn, el verdadero progreso humano. 

Para una presentación mÔs detenida de la encíclica, ver Fratelli-tutti: amistad-y-fraternidad-diÔlogo-y-encuentro.

El amor a la Sagrada Escritura

ā€œUna estima por la Sagrada Escritura, un amor vivo y suave por la Palabra de Dios escritaā€, es la herencia de san Jerónimo, afirma el Papa en la carta apostólica Scripturae Sacrae affectus (30-IX-2020). 

En BelĆ©n, donde san Jerónimo se trasladó cuando tenĆ­a 41 aƱos, pasó una gran parte de su vida, dedicado, entre otros estudios, a traducir el Antiguo Testamento al latĆ­n desde el texto hebreo original (lo que se conoce como la edición Vulgata, porque llegó a ser patrimonio comĆŗn incluso del pueblo cristiano). 

En contraste con ciertos tonos fuertes que se encuentran en algunas de sus obras, movidas por el amor a la verdad y su ardiente defensa de Cristo, este santo subrayaba en las Escrituras, en palabras de Francisco, ā€œel carĆ”cter humilde con el que Dios se reveló, expresĆ”ndose en la naturaleza Ć”spera y casi primitiva de la lengua hebreaā€. Mostró la importancia del Antiguo Testamento, pues ā€œsólo a la luz de las ā€˜figuras’ veterotestamentarias es posible comprender plenamente el significado del acontecimiento de Cristo, cumplido en su muerte y resurrecciónā€

San Jerónimo es buen maestro y guĆ­a para el estudio de las Sagradas Escrituras, cuya riqueza, observa el Papa, ā€œes desafortunadamente ignorada o minimizada por muchos, porque no se les han proporcionado las bases esenciales del conocimientoā€. Por eso Francisco desea que se promueva la formación bĆ­blica de todos los cristianos, de modo que cada uno puedan extraer de ella muchos frutos de sabidurĆ­a, esperanza y vida. 

AsĆ­ exhortaba Jerónimo a sus contemporĆ”neos: ā€œLee muy a menudo las Divinas Escrituras, o mejor, nunca el texto sagrado se te caiga de las manosā€ (Ep 60, 10).

Por un pacto educativo global 

Al abordar la situación actual de la educación en su videomensaje del 15 de octubre, Francisco comienza tambiĆ©n haciendo referencia a la pandemia. A las dificultades sanitarias, económicas y sociales aƱade las dificultades en el Ć”mbito de la educación (se habla de una ā€œcatĆ”strofe educativaā€), a pesar de los beneficios y esfuerzos de la comunicación digital. 

Para paliar esta situación, hay que ir mĆ”s a fondo y con realismo. Se requiere todo un nuevo modelo cultural y de desarrollo. ā€œLo que estĆ” en crisisā€ –reconoce el Papa– ā€œes nuestro modo de entender la realidad y de relacionarnosā€.

No podemos quedarnos de brazos cruzados sin impulsar para todos una educación capaz ā€œde generar y mostrar nuevos horizontes, en los que la hospitalidad, la solidaridad intergeneracional y el valor de la trascendencia construyan una nueva culturaā€. Pues la educación es una forma efectiva de humanizar el mundo y la historia. Y ante todo, ā€œuna cuestión de amor y responsabilidadā€.

Por tanto –deduce Francisco-ā€œla educación se propone como el antĆ­doto natural de la cultura individualistaā€, sin permitir que se empobrezcan nuestras facultades de pensamiento e imaginación, de escucha, diĆ”logo y comprensión mutua. 

Por eso se necesitaun nuevo compromiso educativo que supere injusticias, violaciones de derechos, grandes pobrezas y exclusiones humanas.Necesitamos valentĆ­a para generar procesos precisamente en la perspectiva de la fraternidad. Procesos capaces deā€œincidir en el corazón de una sociedad y dar nacimiento a una nueva culturaā€. Y para eso, no debemos esperar que nos lo den todo hecho desde los gobiernos o las instituciones.

El Papa propone siete criterios para avanzar en este pacto educativo global: la centralidad de la persona y la responsabilidad para transmitir valores y conocimientos a niƱos, adolescentes y jóvenes; el fomento de la educación para las niƱas y las jóvenes; situar  a la familia como primera e indispensable educadora; educar y educarnos para la acogida de los mĆ”s necesitados; buscar otra forma de entender la economĆ­a y la polĆ­tica, el crecimiento y el progreso; poner los medios para salvaguardar y cuidar nuestra casa comĆŗn. 

Para este proyecto educativo renovado, se ofrece la referencia de la doctrina social de la Iglesia, como luz e impulso de belleza y de esperanza.

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