Traducción del artĆculo al italiano
¿En qué consiste la virtud de la fortaleza?
Las personas somos vulnerables desde el mismo momento de la concepción. Esta condición trae consigo que somos susceptibles de recibir heridas, lo cual no implica que no seamos capaces de resistir a las mismas y anteponernos a ellas. Es precisamente esta vulnerabilidad la que nos permite desarrollar la virtud de la fortaleza.
Esta virtud se trabaja en medio de la dificultad. Una persona fuerte es aquella que ademĆ”s de aceptar y hacer frente al dolor, se esfuerza por conseguir un bien difĆcil sobreponiĆ©ndose a las dificultades que surgen en el proceso y perseverando a pesar de las mismas.
AsĆ, en la medida en que vamos renunciando a pequeƱas cosas que nos apetecen pero no suponen esfuerzo y apostando por aquellas otras que tienen un valor mayor, vamos creciendo en autodominio, en autocontrol, en perseverancia y en alegrĆa, virtudes directamente relacionadas con la fortaleza.
ProblemƔtica actual
Trigo (2002) considera fundamental la educación en esta virtud si se busca un crecimiento ordenado y sano en todas las dimensiones, pues expone que en la madurez de una persona juegan un papel fundamental las cuatro virtudes cardinales entre las que se encuentra la fortaleza y afirma que nada hace madurar tanto como el dolor o la dificultad.
En una sociedad consumista donde se actĆŗa en base al āme apeteceā en lugar de al āquiero, aunque me cuesteā o ādebo, aunque me cuesteā, se pone en juego dicho autodominio en tanto en cuanto las personas se dejan dominar por lo externo. De esta manera, al no actuar la voluntad, se produce un debilitamiento de la misma, incrementado por la necesidad de inmediatez a la hora de querer alcanzar cualquier objetivo.
Esta situación, unida al hecho de que en las familias de hoy en dĆa predomina un estilo educativo sobreprotector, caracterizado por querer evitar cualquier tipo de esfuerzo y sufrimiento en los hijos, supone una repercusión negativa en el desarrollo de la virtud de la fortaleza en los niƱos.
Teniendo en cuenta las caracterĆsticas de la sociedad del S.XXI, hoy en dĆa supone un reto mayor la educación de la virtud de la fortaleza en los colegios, pues el primer Ć”mbito educativo es la familia, cĆ©lula bĆ”sica de la sociedad, y para el correcto crecimiento y desarrollo del niƱo es necesario que escuela y familia vayan de la mano.
ĀæSe puede empezar a trabajar desde el nacimiento?
Sabemos que el periodo sensible para desarrollar esta virtud es de 6-12 aƱos. Sin embargo, se considera fundamental empezar a ponerla en prƔctica desde los primeros aƱos de la vida por varios motivos.
En primer lugar, porque cuanto mƔs pequeƱo es el niƱo y menos recursos tiene, mƔs vulnerable es y por tanto mƔs necesita el ejercicio de esta virtud para sobreponerse a la dificultad. Y finalmente, porque la virtud de la fortaleza constituye la base del resto de virtudes, pues sin esfuerzo no es posible adquirir ninguna otra virtud.
¿Cómo podemos trabajarla desde Educación Infantil?
En Educación Infantil se pueden establecer los pilares trabajando cualquiera de las virtudes expuestas con anterioridad:
Desde el orden. Una persona fuerte ha de ser capaz de tener un horario y cumplirlo, planificar todo aquello que debe hacer y priorizar lo importante y no lo urgente. Cuando uno establece un orden en sus prioridades no se deja llevar por el āme apeteceā sino por el ādeboā y asĆ va construyendo una personalidad sólida y fuerte. El periodo sensitivo para trabajar el orden es de 3-6 aƱos, por tanto, enseƱando a los niƱos a dejar cada cosa en su sitio pondremos las bases para que el dĆa de maƱana tengan orden en sus prioridades y luchen por lo verdaderamente importante.
Desde el autodominio: esta virtud nos permite aprender a decir que no a todo aquello que pueda suponer un obstĆ”culo en la consecución de nuestro objetivo, asĆ como a aprovechar el tiempo siendo dueƱos de nosotros mismos y a no tomar la decisión de abandonar en momentos de cansancio. Se puede ayudar al niƱo resistir y gestionar impulsos que se dan en el momento presente, siendo capaz, asĆ, de retrasar la recompensa. Por ejemplo, si quiere un helado antes de cenar, podemos ayudarle a saber esperar y a entender que primero debe cenar y luego tomarse el helado.
Desde la paciencia y la tolerancia a la frustración. Santo TomĆ”s relacionó la virtud de la fortaleza con la paciencia explicando que esta virtud permite aceptar la realidad de una situación difĆcil, lo que ayuda a la persona a continuar esforzĆ”ndose y esperando sin dejarse llevar por el desĆ”nimo o la tristeza. Por ejemplo, no comprar sin motivo un juguete que el niƱo quiera en ese momento y esperar a su cumpleaƱos o a los Reyes Magos.
Desde la perseverancia. Esta virtud implica ser constantes en nuestro esfuerzo para conseguir un objetivo. Por ejemplo, animando al niƱo a que intente atarse los cordones tantas veces como sea necesario.
Desde la generosidad. El niƱo de esta edad se caracteriza por ser egocĆ©ntrico y el hacer frente a una situación difĆcil en la que tenga que buscar el bien del otro puede ayudarle a crecer en fortaleza. Por ejemplo, ceder y darle la Ćŗltima galleta a su hermano.
Inevitablemente trabajando esta virtud fomentaremos el crecimiento en otras virtudes como la alegrĆa, pues la persona que lucha por algo bueno siempre estĆ” contenta. Dicha satisfacción se deriva de saber que estĆ” esforzĆ”ndose por conseguir algo que realmente merece la pena.
En definitiva, ayudando a los niƱos desde que son pequeƱos a establecer las bases para desarrollar esta virtud conseguiremos que su voluntad se vea fortalecida en los aƱos posteriores, repercutiendo de manera positiva en su crecimiento y desarrollo como persona y, por tanto, en su felicidad. En palabras de SĆ©neca āper aspera ad astraā.