Lleva fecha de 1 de octubre de 2024, el nuevo motu proprio emitido por el Papa Francisco titulado Ā«La vera bellezzaĀ» (La verdadera belleza), una medida con la que interviene sobre la estructura de la Diócesis de Roma para tratar de resolver los antiguos problemas surgidos de la separación urbanĆstica entre el centro histórico y la periferia. Una decisión que no es sólo una medida administrativa, sino una respuesta pastoral a un desafĆo que concierne a la identidad y a la misión de la diócesis de la que es cabeza el Obispo de Roma y que, como tal, preside en la caridad a todas las demĆ”s Iglesias particulares del mundo.
Las razones de la reforma
La elección del Papa Francisco tiene una razón fundamental: en las Ćŗltimas dĆ©cadas, el crecimiento urbano de Roma ha creado una clara división entre el centro histórico y los suburbios. Mientras que el nĆŗcleo mĆ”s cercano a la Ciudad del Vaticano, pero tambiĆ©n a las demĆ”s basĆlicas papales, se ha convertido en un lugar simbólico y un destino exclusivo para peregrinos y turistas, las periferias se han desarrollado rĆ”pidamente, creando al mismo tiempo nuevas necesidades pastorales y sociales.
Esto hizo necesario pensar en una reorganización que integrara el centro histórico en la dinĆ”mica pastoral de las periferias. En este sentido, las caracterĆsticas Ā«cinco prefecturasĀ» del Sector Central se distribuirĆ”n en los cuatro sectores perifĆ©ricos existentes: Norte, Este, Sur y Oeste. El objetivo -explica el Papa en el motu proprio- es favorecer una mayor unidad en la gestión pastoral y hacer mĆ”s accesible el centro histórico a todos los fieles de la diócesis, no sólo a peregrinos y turistas.
Al fin y al cabo, el mismo centro de Roma, con sus iglesias ricas en historia y arte, no debe percibirse como un lugar separado de la vida cotidiana de la ciudad, sino como parte integrante de la espiritualidad y la fe vividas por los romanos. En este sentido, el próximo Jubileo de 2025 puede ser una oportunidad para reforzar este vĆnculo: incluso los fieles de los suburbios se sentirĆ”n mĆ”s inclinados a redescubrir el patrimonio espiritual del centro histórico. Evidentemente, serĆ” Ā«un camino que requerirĆ” varios meses de trabajoĀ».
Continuidad pastoral
Como puede resultar evidente, esta medida se inscribe en el contexto mĆ”s amplio de la atención que el Papa Francisco siempre ha prestado a las periferias, tanto geogrĆ”ficas como existenciales. Desde el inicio de su pontificado, el PontĆfice ha insistido en la necesidad de una Iglesia que salga de su seguridad para llegar a todos, especialmente a los mĆ”s marginados. La reorganización de la diócesis de Roma refleja esta visión: eliminar la división entre el centro y las periferias significa promover una Iglesia mĆ”s unida y capaz de dar testimonio de su misión con mayor eficacia.
Cuatro principios
El motu proprio Ā«La verdadera bellezaĀ» se basa en cuatro principios de la Doctrina Social de la Iglesia, que Francisco ya habĆa destacado en su exhortación apostólica Ā«Evangelii GaudiumĀ»: Ā«el tiempo es superior al espacioĀ», Ā«la realidad es mĆ”s importante que la ideaĀ», Ā«la unidad prevalece sobre el conflictoĀ» y Ā«el todo es superior a la parteĀ». Principios que ahora aplica a su diócesis, con el objetivo de construir una Iglesia mĆ”s abierta, inclusiva y capaz de responder a los retos del presente y del futuro.
En particular, el Papa Francisco subraya que el tiempo es un elemento crucial en la vida pastoral: tiempo para encontrarse con Cristo, tiempo para crecer en la fe y tiempo para vivir en comunidad.
Una invitación a redescubrir la belleza de la unidad eclesial y a vivir la fe de manera mÔs integrada, hacia un futuro de mayor comunión, caridad y apertura. De este modo, Roma se confirma como punto de referencia espiritual para el mundo entero.
