Una mirada católica a la actualidad

29 de junio. Solemnidad de san Pedro y san Pablo

Andrea Mardegan comenta las lecturas de san Pedro y san Pablo 

Andrea Mardegan

25 de junio de 2021

pedro pablo

De Pedro y de Pablo tenemos muchas referencias en las Escrituras y muchas palabras escritas de su propia mano o transmitidas como suyas. En estos textos se nos expresa su personalidad, cualidades y defectos, incluso sus pecados, y su gran diversidad como personas. 

La historia de la llamada a cada uno y las tareas que les confió el Señor son muy diferentes. Pedro conoció a Jesús al comienzo de su ministerio, y enseguida fue investido con el papel de piedra fundacional de la nueva Iglesia. Le conoció de manera normal, a través del Bautista y de su hermano Andrés. En su camino experimenta su carácter impetuoso, que lleno de fe le lleva a exclamar: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”, y es alabado por Jesús: “Bendito eres Simón, hijo de Jonás”. Pero cuando le dijo, con falta de fe: “¡Esto no te va a pasar nunca!”, oponiéndose al plan divino de la cruz y resurrección para nuestra salvación, merece su reproche: “¡Apártate de mí, Satanás!”. Otra vez es un impulso de presunción: “¡Daré mi vida por ti!”, asegura poco antes de negarle tres veces. 

Pablo le conoció de manera extraordinaria, de camino a Damasco, años después de su Ascensión al cielo. Este hecho le cambió la vida cuando se dirigía a encarcelar a los primeros cristianos. Pasa de la experiencia de ser el mandante de la lapidación de Esteban, a la luz en la que comprende que está persiguiendo a Jesús en la Iglesia, que es su cuerpo: “¡Yo soy Jesús, a quien tú persigues!”.  Sabe que ha recibido su evangelio directamente de Cristo. Leemos en la carta a los Gálatas: “Os hago saber, hermanos, que el Evangelio que yo os he anunciado no es algo humano; pues yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino por la revelación de Jesucristo”. 

Alumbrado por Cristo, no corre a ver a los apóstoles: se retira a Arabia, luego regresa a Damasco, y solo después de tres años va a Jerusalén para encontrarse con Pedro y permanecer con él quince días. Luego, catorce años más tarde, por una revelación, regresa a Jerusalén y expone a las autoridades de la Iglesia el evangelio que predica, para no correr en vano. Ellos reconocen que Pablo ha recibido directamente de Dios la misión de predicar el Evangelio a los paganos. 

Si en Pedro la dimensión institucional de la Iglesia está presente desde el principio, con sus limitaciones humanas, en Pablo vemos la dimensión carismática y el espíritu de profecía, con su necesidad, de vez en cuando, de verificarla con la dimensión jerárquica. Guiado por su carisma y espíritu de libertad, Pablo es capaz de corregir a Pedro delante de todos, en Antioquía. En la celebración conjunta de Pedro y de Pablo se pone de relieve que en la Iglesia hay institución y profecía, y que tienen que ir juntas.

Piedad de la Cierva

Científicos católicos: Piedad de la Cierva, pionera en estudios del átomo

Omnes

Benito Daza de Valdes

Científicos católicos: Benito Daza de Valdés, jurista y óptico

Omnes

Jaime Ferrán y Clúa

Científicos católicos: Jaime Ferrán y Clúa, médico y bacteriólogo

Omnes

Andresa Casamayor

Científicos católicos: Andresa Casamayor, matemática y escritora

Omnes

Un campeón mundial contra la Inteligencia Artificial

Redacción Omnes

¡Jesús, acuérdate de mí! Solemnidad de nuestro señor Jesucristo, Rey del universo

Andrea Mardegan

Ni un cabello de vuestra cabeza se perderá.  XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario (C)

Andrea Mardegan

Con la fe en el Dios de los vivos. XXXII domingo del tiempo ordinario (C)

Andrea Mardegan

santos

Santidad es dejar que Dios actúe. Solemnidad de todos los santos

Andrea Mardegan

biblia

La mirada de Jesús sobre nuestro “hoy”. XXXI Domingo del Tiempo Ordinario (C)

Andrea Mardegan