Una mirada católica a la actualidad

上帝在哪里?

Frente a la cultura del descarte, cabe reivindicar el valor de cada vida y el deber de acompañar con ternura a quienes más sufren.

Omnes 编辑部

8 de 8 月 de 2026

上帝不在的地方

Cada vez resulta más dificil, desde un punto de vista estrictamente científico, sostener la teoría de que somos un mero accidente cósmico, un simple producto del azar. Al menos, en lo más inmediato, somos el fruto del amor de un hombre y una mujer que nos han querido, quieren y querrán con independencia de lo que fuimos, somos o lleguemos a ser. Pero para quienes, además, miramos el mundo con los ojos de la fe, la perspectiva se ensancha de forma infinita: sabemos que somos el sueño de un Dios que es Padre. Un Padre que, como cualquiera que ama a sus hijos, ha proyectado para nosotros una suerte de «novela» en la que estamos llamados a ser los verdaderos protagonistas.

A veces decidimos salirnos del guion e ignoramos la llamada. Sin embargo, lo verdaderamente revolucionario de este Autor es que nunca cierra el libro. Como recordó el Papa León XIV en su reciente y conmovedora visita al Centro Penitenciario de Brians 1, los errores cometidos no nos definen. Dios siempre espera.

Si nuestra existencia tiene semejante valor, si cada persona es un mapa de dignidad único e irrepetible, ¿en qué momento nos creímos con el derecho de jugar a ser los directores de la vida y de la muerte?

¿Dónde está Dios en el sufrimiento?

Es verdad que la vida muerde. Da reveses, sacude los planes y nos enfrenta a situaciones que, de entrada, solo podemos calificar como malas. En mitad del naufragio, cuando el dolor aprieta, la tentación humana es caer en la desesperación, en la indiferencia o en el reproche, lanzando al aire la eterna pregunta: ¿Dónde está Dios? Yo prefiero dar la vuelta a la cuestión recurriendo a una vieja lección que mi madre me enseñó desde que era niño: la verdadera pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Dónde no está?

Está en la fragilidad, en el vulnerable, en el que no tiene voz. Por eso, ante el vértigo de un embarazo problemático o ante el diagnóstico de una enfermedad grave y terminal, la respuesta de una sociedad madura y compasiva jamás puede ser la salida fácil. En sintonía con la intención de oración que el Santo Padre nos propone para este mes de julio, el verdadero reto es pedirle al Señor de la vida que «sane nuestros corazones de la indiferencia» para aprender a «sostener con ternura la fragilidad y a defender con valentía a quienes no tienen voz». Caer en la cultura del descarte a través del aborto o la eutanasia no es un signo de progreso, sino de rendición.

Quienes hemos estado cerca de esas encrucijadas conocemos bien el peso de la realidad, El miedo y el dolor iniciales ante la incertidumbre de un embarazo son inmensos. Pero qué pocos hablan de la otra realidade la de la inmensa alegría y la paz profunda que inunda a una madre y a una familia cuando, superando los pronósticos adversos y las presiones del entorno, deciden valientemente llevar ese embarazo a término, No hay mayor triunfo humano que descubrir que la vida, aun viniendo con dificultades, siempre se abre camino si se le da una oportunidad.

Acompañar hasta el último suspiro

Esa misma verdad se aplica al otro extremo de nuestra existencia. Lo he vivido en mi propia carne esta misma quincena, con el fallecimiento de mi hermano Javier. Si hubiéramos elegido el camino del descarte, las leyes del frío pragmatismo nos habrían robado a toda la familia algo sagrado: más de una semana de emoción compartida, de despedidas necesarias, de perdones
reconfortantes y, paradójicamente, de una inmensa alegría por el regalo de su vida y de poder acompañarle, gracias a unos buenos cuidados paliativos, hasta su último suspiro.

El respeto a la vida humana no es un concepto abstracto de laboratorio ni un debate ideológico en una tribuna política; es la defensa del misterio que habita en cada persona desde su primer instante hasta su último aliento en la tierra. Amar la vida como Dios la ama significa abrazarla entera, con su luz y con sus grietas. Significa proclamar, con el testarudo testimonio de nuestros gestos cotidianos, que la fragilidad no se elimina: se sostiene.

El milagro de la nieve

El «milagro de la nieve» que hoy recuerda Santa María la Mayor

特蕾莎·阿瓜多·佩尼亚

教皇圣母升天城堡

教宗在《圣母升天》中歌颂爱与灵魂的纯洁。

Omnes 编辑部

Eclipse

玛丽亚、日食和爱情的盲目

安东尼奥·莫雷诺

Merydemaría

MerydeMaria, joyas católicas de una joven emprendedora: «La Virgen María es la protagonista absoluta»

特蕾莎·阿瓜多·佩尼亚

Coronación de la Virgen

El día que el Cielo se quedó sin aliento

帕洛玛·洛佩兹·坎波斯

教皇圣母升天城堡

教宗在《圣母升天》中歌颂爱与灵魂的纯洁。

Omnes 编辑部

2017年法蒂玛圣母显灵一百周年

圣母玛利亚与大自然的奇迹:‘太阳跳舞’、降雪、鲜花……

Omnes 编辑部

圣马克西米连·科尔贝。.

奥斯维辛的圣人:科尔贝、施泰因、慈幼会士……目标:教育

Omnes 编辑部

教宗利奥十四世。.

利奥十四世敦促信众参与主日弥撒,而不仅仅是线上弥撒。

Omnes 编辑部

世界和平日

«裁军技术»将是下一届世界和平日的主题。

Omnes 编辑部