“Decidamos ser testigos de perdón” y “conciencia de paz”, animó el Papa Francisco a los congoleños en la Santa Misa en el aeropuerto de N’dolo (Kinsasa). A su llegada, les saludó en el papamóvil; y al final, el cardenal Fridolin Ambongo, arzobispo de Kinshasa, encomendó la visita del Santo Padre a la Virgen María, Nuestra Señora del Congo.