La Jornada Mundial de la Juventud convocó a más de un millón de jóvenes de todo el mundo. Llegaron con expectativas diversas. Pero fueron llamados uno a uno. Ante ellos y con ellos se desplegó “una coreografia singular”: la plenitud (catolicidad) de una llamada y de un encuentro.
Ramiro Pellitero
Joseph Evans
Redacción Omnes
Teresa Aguado Peña