En la muerte de un hombre bueno
«Al experimentar la muerte de mi padre, un hombre normal y profundamente bueno, he podido reflexionar sobre la transcendencia que tienen las vidas de tanta gente que quizá no sean famosas pero que dejan un surco profundo con su acierto al establecer las prioridades de su existencia. Como dice aquella célebre frase de Stephen Covey: lo más importante es que lo más importante sea lo más importante. Y me parece que eso se ve especialmente al final de la vida de alguien»