El Papa consagra la vida de todos y la Iglesia a la Reina de la Paz
En el marco de un solemne Santo Rosario, en sus misterios dolorosos, el Papa Francisco ha entregado y consagrado este anochecer, en la Basílica de San Pedro, su vida y la de todos, y la Iglesia, a la Reina de la paz, la Virgen María. El Santo Padre ha rogado su intercesión “por nuestro mundo en peligro y en confusión”, ante los países y regiones en guerra.