La Anunciación del Señor (Lc 1, 26-38) es, en la tradición cristiana, el momento de la Encarnación. En la historia de la salvación, la anunciación a María constituye la “plenitud de los tiempos” (Gal 4, 4). Con su asentimiento al mensaje divino, la Virgen María se convierte en Madre de Jesús. Esta escena bíblica ha sido frecuentemente representada en el arte.