Las consecuencias de la pandemia, en especial el deterioro de las condiciones de vida de las comunidades que atiende
Manos Unidas y el retroceso de los avances conseguidos en distintos campos: soberanía alimentaria, derechos para las mujeres o educación, han marcado estos meses de trabajo de la ONGD que, sin embargo, ha visto crecer la solidaridad de sus donantes.