Una mirada católica a la actualidad

¿Optimistas o esperanzados?

La esperanza cristiana no es lo mismo que el optimismo. Don Celso Morga Iruzubieta, Arzobispo de Mérida- Badajoz escribe para Omnes hablando sobre la diferencia de estos conceptos en el Adviento, tiempo propio de la esperanza cristiana.

Paloma López Campos

10 de Dicembre de 2022

Esperanza
Fe, esperanza y caridad (Foto: Unsplash / Chris Liu)

Estamos en el tiempo litúrgico del Adviento, el tiempo de esperanza cristiana. La esperanza cristiana no es lo mismo que el optimismo. El optimismo es un estado del ánimo que nos da una perspectiva positiva del futuro, de sí mismo, del mundo que nos rodea, pero ese estado de ánimo puede cambiar o desaparecer si las circunstancias que componen nuestra vida cambian o varían. Una enfermedad, un revés económico, un fracaso, un desengaño amoroso, tantas cosas pueden dar al traste con un ánimo optimista y hacerlo desaparecer, al menos temporalmente. 

La esperanza cristiana, en cambio, no se muda, no desaparece, no defrauda, porque se apoya en la fe en Dios y en el amor de Jesús por nosotros, que permanece siempre. La esperanza cristiana es un suave y dulce don de Dios, virtud sobrenatural. La esperanza se basa en la filiación divina. Y, ¿en qué esperamos? Porque el mundo nos ofrece muchos bienes apetecibles para nuestros deseos que nos proporcionan una relativa felicidad y también la esperanza cristiana se orienta a esos bienes de la tierra, pero los anhelos del cristiano van infinitamente más allá y, aunque nos fallen esos bienes apetecibles de la tierra, no por ello desaparece la esperanza cristiana que se apoya y orienta en el amor mismo de Dios y en los bienes eternos que Dios nos tiene prometidos: en gozarlo plenamente, con un gozo sin fin. 

Este bien supremo nos permite mirar el fracaso, la enfermedad e incluso la muerte con las alas de la esperanza, que anima nuestros corazones a levantarse hasta Dios, nuestro Padre. La cultura que hoy respiramos tiende a reírse de la muerte como hace Halloween o a ocultarla porque tiene pavor ante ella, ya que no le ve solución. 

La esperanza cristiana, por el contrario, nos hace verla con tristeza pero con el consuelo de la futura vida eterna y de la resurrección. Esa esperanza nos hace clamar al Señor: “Tú eres mi fortaleza” (Salmo 42,2), cuando todo nos sale al revés. 

En este caminar en la esperanza nos acompaña como guía, maestra y madre la Virgen María, que celebramos el 8 de diciembre, colmada de gracia, pues su Hijo quiso hacerla Inmaculada. Entre los Santos Padres fue común referirse a Ella como “toda santa”, “toda pura”, “libre de toda mancha de pecado”. Como afirma el Concilio Vaticano II: “Enriquecida desde el primer instante de su concepción con una resplandeciente santidad del todo singular, la Virgen de Nazaret es saludada por el ángel de la Anunciación, por encargo de Dios, como llena de gracia (cf. Lc 1,28)” (LG, 56). 

Os animo a vivir este espléndido tiempo litúrgico del Adviento alimentando en vosotros esa virtud maravillosa de la esperanza mirando a María, por quien nos vino la vida. “La muerte vino por Eva, la vida por María” (San Jerónimo, Epist. 22,21). Con mi bendición.

PapaAsuncionVirgenCastelgandolfo

El Papa canta al amor y a la pureza del alma en la Asunción de María

Redacción Omnes

Eclipse

María, el eclipse y la ceguera de amor

Antonio Moreno

Merydemaría

MerydeMaria, joyas católicas de una joven emprendedora: «La Virgen María es la protagonista absoluta»

Teresa Aguado Peña

Coronación de la Virgen

El día que el Cielo se quedó sin aliento

Paloma López Campos

Migrantes

León XIV pide proteger a los menores desplazados

Paloma López Campos

Coronación de la Virgen

El día que el Cielo se quedó sin aliento

Paloma López Campos

Migrantes

León XIV pide proteger a los menores desplazados

Paloma López Campos

Notre Dame

De México al Vaticano: Los santuarios católicos que mueven a millones de personas al año

Paloma López Campos

León XIV

León XIV visitará la República de San Marino y Rímini en una intensa jornada pastoral el 22 de agosto

Paloma López Campos

San Agustín

Ocultos durante siglos: cómo se encontraron los sermones de san Agustín recientemente identificados

Paloma López Campos