Santa María Egipcíaca huyó de casa de joven y vivió en Alejandría de manera disoluta, según el Martirologio Romano. Tras más de quince años viajó a Jerusalén. Y cuando intentaba entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro, una fuerza invisible se lo impidió, y mirando una estatua de la Santísima Virgen, pidió perdón a Dios.
Entonces, santa María se retiró al desierto y vivió varias décadas de vida penitente hasta morir (421). Es venerada por coptos, ortodoxos y anglicanos. Su vida ha sido contada por san Sofronio, monje de origen sirio que fue patriarca de Jerusalén (634 – 638).
San Ricardo y los mártires de Lancaster
San Ricardo nació en Wych (Droitwich), condado de Worcester (Inglaterra), hacia 1197. Estudió en Oxford, París y Bolonia, y en 1235 le nombraron rector de Oxford. Sacerdote, fue elegido obispo de Chichester, cuidó la formación y la conducta del clero, fue sensible a los sufrimientos de enfermos y ancianos, y se volcó en obras de caridad con los pobres. Murió en Dover el año 1253, cuando predicaba la cruzada. Fue canonizado por Urbano IV en 1262.
Los beatos sacerdotes Robert Middleton y Thurston Hunt fueron ahorcados en Lancaster en 1602, tras ser encerrados en Londres por ejercer el sacerdocio. Middleton había ingresado en la Compañía de Jesús. Cuando les detuvieron, un grupo de católicos, entre ellos Thurston, quisieron liberarles, pero fueron detenidos y martirizados.
Hermanos mexicanos martirizados
Los hermanos José Luciano Ezequiel y José Salvador Huerta fueron asesinados en Guadalajara (México) en 1927. Los dos eran casados y padres de familia católicos laicos, y habían ido a rendir homenaje al mártir beato José Anacleto González. Fueron detenidos, torturados y ejecutados, perdonaron a sus perseguidores y aclamaron a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe.