El estudio de Juan José Silvestre demuestra que san Josemaría Escrivá fue un pionero del movimiento litúrgico del siglo XX, destacando su vivencia y enseñanza profunda de la liturgia. La obra subraya cómo transmitió ese amor litúrgico especialmente a los miembros del Opus Dei, con fidelidad al magisterio y al Concilio Vaticano II.