En Estados Unidos ya se ve la luz al final del tĂșnel. A mediados de enero del 2021, la curva epidemiolĂłgica iniciĂł su descenso en Estados Unidos. Algo que no habĂa sucedido desde septiembre. Ello se atribuye primordialmente al programa de vacunaciĂłn masiva que se ha estado implementando (con sus pros y contras).
La gestiĂłn para la investigaciĂłn y fabricaciĂłn de la vacuna fueron parte de la estrategia del expresidente Trump. Esta iniciĂł en la primavera del 2020 con la operaciĂłn âOperation Warp Speedâ coordinada por el ejecutivo federal y ejecutada por el Departamento de Defensa, el de Salud y Servicios Sociales asĂ como otras agencias del gobierno.
Bajo este programa se otorgaron apoyos econĂłmicos para la investigaciĂłn en la vacuna contra el Covid-19 y se preveĂa tener 300 millones de dosis para inicios del 2021. A mediados de febrero del 2021 se han administrado mĂĄs de 50 millones de dosis en los EE. UU. Y el ritmo de vacunaciĂłn sigue aumentando.
Dos programas de estĂmulo
Otra parte fundamental de dicha estrategia implementada por el exmandatario norteamericano, en conjunciĂłn con el Congreso, fueron dos programas masivos de estĂmulo econĂłmico: por un lado, el programa de ayuda econĂłmica de emergencia y cuidado mĂ©dico para familias y empresas afectadas por el Coronavirus (CARES Act, por sus siglas en inglĂ©s), aprobado en marzo del 2020. Y por otro, la Ley de Asignaciones Suplementarias (Consolidated Appropriations Act), aprobado en diciembre del 2020.
CARES es un estĂmulo econĂłmico de 2.2 billones dĂłlares el cual incluyĂł 300 mil millones en forma de estĂmulo econĂłmico para los contribuyentes fiscales. Eso se tradujo en un cheque de 1,200 dĂłlares que recibieron la mayor parte de los ciudadanos norteamericanos que presentaron su declaraciĂłn de impuestos el año fiscal precedente. El programa tambiĂ©n incluyĂł un fondo de 350 mil millones de dĂłlares (luego se incrementarĂa a 669 mm) en forma de prĂ©stamos para las empresas.
El segundo programa de ayuda masivo fue la Ley de Asignaciones. Se trata de una ley de apoyo econĂłmico de 2.3 billones de dĂłlares, el cual combina 900 mil millones en estĂmulos econĂłmicos para los adultos contribuyentes fiscales y 1.4 billones en gastos gubernamentales en los tres niveles de gobierno. Este programa incluye un segundo estĂmulo econĂłmico para los contribuyentes de 600 dĂłlares. Como en el primer estĂmulo, este estĂmulo puede ser mayor o menor dependiendo de varios factores entre ellos los ingresos y el nĂșmero de dependientes econĂłmicos.
La generosidad de los fieles
La pandemia tambiĂ©n afectĂł severamente la economĂa de las parroquias, las cuales dependen de la generosidad de los feligreses. Algunas tuvieron que reducir su personal y recortar gastos y eliminar proyectos. El golpe econĂłmico fue drĂĄstico pero no tan severo como en otros paĂses, esto debido a la ayuda que algunas parroquias recibieron del gobierno federal bajo CARES.
El apoyo econĂłmico gubernamental ha incluido a empresas y corporaciones, y por ello muchas denominaciones cristianas, incluyendo algunas diĂłcesis catĂłlicas, recibieron fondos que tenĂa como finalidad evitar despidos masivos en las empresas. A pesar de la crisis econĂłmica que afectĂł a la Iglesia catĂłlica norteamericana, esta nunca dejĂł de atender a la poblaciĂłn mĂĄs vulnerable.
Durante la pandemia, la Iglesia se movilizó para distribuir una cantidad mayor de alimentos y recursos para la población desfavorecida y nuevos desempleados a causa del COVID. Esto se hizo a través de sus cientos de centros de ayuda manejados por la Catholic Relief Services (que forma parte de Caritas) y organizaciones de caridad como San Vicente de Paul.
ÂżY cuĂĄl fue la respuesta de la Iglesia?
En EE. UU., como en otros paĂses, las iglesias cerraron sus puertas. En unos estados, como Georgia o Texas, el cierre durĂł solo unas semanas. Posteriormente se volvieron a abrir bajo rigurosas medidas sanitarias y lĂmite de aforo. En otros estados, como California o New York, los lugares de culto se mantuvieron cerrados durante meses, y aunque en esos lugares se permitiĂł abrir algunos negocios considerados âesencialesâ (incluyendo las tiendas de venta de licor) las iglesias no lo pudieron hacer y cuando se les permitiĂł, el lĂmite mĂĄximo impuesto fue absurdamente reducido.
Dos casos paradigmĂĄticos se observaron en San Francisco, CA y Brooklyn, NY. Aunque la catedral de San Francisco, Santa MarĂa de la AsunciĂłn, tiene capacidad para acoger fĂĄcilmente hasta mil personas (bajo los protocolos sanitarios y de distanciamiento), la alcaldesa de esa ciudad solo permitiĂł el culto en los recintos religiosos hasta el 25% de su capacidad y teniendo como lĂmite mĂĄximo 25 personas. Ello provocĂł que muchas iglesias protestantes cristianas manifestaran su inconformidad y llevaran el caso hasta los tribunales de la Corte Suprema de la NaciĂłn.
En defensa de la libertad de culto
El 5 de febrero del 2021, la Corte dictaminĂł eliminar la prohibiciĂłn de llevar a cabo ceremonias religiosas dentro de los lugares de culto en California. La Corte considerĂł que las medidas implementadas, entre otros, por el gobernador Gavin Newson, violaban el libre ejercicio de la religiĂłn, el cual estĂĄ amparado en la primera enmienda de la constituciĂłn. Un caso similar se dio en Brooklyn, NY.
En noviembre del 2020, el obispo de esa diĂłcesis, Nicholas DiMarzio, protestĂł porque el estado prohibiĂł las ceremonias religiosas que tuvieron mĂĄs de 10 personas (podĂan ser hasta 25 en sitios grandes). TambiĂ©n en ese caso, la Corte Suprema fallĂł en contra de las restricciones impuestas por el estado de Nueva York pues se considerĂł que dichas medidas constituĂan una violaciĂłn de la libertad religiosa. Y asĂ volvieron en esas jurisdicciones eclesiĂĄsticas, las iglesias reabrieron sus puertas siguiendo siempre las indicaciones y protocolos sanitarios y de distanciamiento.
Con la tecnologĂa y el ingenio
A pesar de los cierres de las iglesias, la Iglesia se sirviĂł de la tecnologĂa y el ingenio para llevar a Dios a todos los rincones del paĂs. De esa forma, cada casa y habitaciĂłn se pudieron convertir en iglesias domĂ©sticas. Cada parroquia, desde el lugar mĂĄs remoto hasta las mĂĄs importantes megalĂłpolis norteamericanas transmitieron misas, rosarios, devociones y grupos de oraciĂłn en diversas plataformas como Youtube o Facebook. Otras tantas hicieron convenios con las radios o televisoras locales para transmitir la misa dominical. Las clases de catecismo, de formaciĂłn en la fe, de Biblia, las reuniones parroquiales fueron por Zoom u otras plataformas.
Y aunque no es lo ideal, sĂ sirviĂł como un alivio temporal y una forma de descubrir la evangelizaciĂłn por medio de la tecnologĂa. En este tiempo tambiĂ©n aflorĂł el ingenio y varias iniciativas. En algunos lugares los grandes estacionamientos de las parroquias se convirtieron en iglesias al aire libre, en donde se montaron escenarios y plataformas con bocinas para asistir a Misa sin salir del auto. Estos altares se usaron no solo para misas sino para diferentes devociones como la adoraciĂłn al SantĂsimo.
Hacia la nueva normalidad
Las parroquias de los EE. UU. poco a poco irĂĄn regresando a lo que es la nueva normalidad. Aunque en la mayor parte de las diĂłcesis americanas, los obispos han mantenido desde marzo del 2020 la dispensa de la obligaciĂłn de asistir a misa dominical, algunas jurisdicciones ya la han levantado parcialmente y han fomentado a su feligresĂa a regresar a las parroquias al menos para la misa dominical (siempre y cuando se trata de adultos sanos que no presenten riesgos graves de contagio).
A pesar de esto, muchos aun se muestran reticentes a salir de sus casas. Una de las tareas que tendrĂĄ la iglesia aquĂ y en otros lugares, una vez que la pandemia se controle, serĂĄ el traer de vuelta a los feligreses a las parroquias. Las dispensas no serĂĄn perpetuas y al final de cuentas el verdadero culto divino y por ende los sacramentos no pueden ser sino fĂsicamente, en persona.
