Una mirada católica a la actualidad

El besugo y el jamón

La práctica de la abstinencia, para un cristiano en Cuaresma, tiene su centro en la entrega de la voluntad más que en la mera materialidad de la carne.

Maria José Atienza

19 de February de 2021

cuaresma

La llegada de la Cuaresma trae consigo la consiguiente discusión acerca de la práctica cristiana de las mortificaciones. Especialmente, quizás por su repetición, de la abstinencia.

Volverán los argumentos “de cuñado” repetidos en los diversos foros en los que se sabe que hay un católico practicante: que si está anticuado, que si peor es comerse un kilo de ostras que un muslo de pollo, que menuda tontería…

Lo cierto es que, como muchas discusiones estériles, si al tratar de explicar la práctica de la abstinencia de carne en determinadas jornadas nos centramos en la “materialidad” del pollo, el pato o el besugo, erramos de plano en los principios.

La verdadera penitencia no es sólo el hecho de cambiar el pavo por el queso, sino la entrega de la voluntad propia en algo “tan tonto” como cambiar el pavo por el queso.

Sería muy fácil encontrar todo tipo de razonamientos sobre la idoneidad, o no de ese cambio cuando lo que realmente tiene que cambiar es el propio corazón. No comer carne es no alimentar ese yo omnisciente que clama por ganar una batalla tan nimia como la de sustituir un alimento u otro.

La abstinencia nos pone frente a lo que ‘podemos hacer’ pero no llevamos a cabo por una causa mayor: el amor. Si nuestra penitencia está vacía de amor, si no la vivimos como un acto de amor –importante, aunque nos hayamos “acostumbrado”–, entonces, de seguro, comenzaremos a juzgarla como una rutina tonta a la que no le vemos sentido.

Como en cualquier relación de amor, al fin y al cabo, de eso se trata en la vida cristiana, el partido se juega en el alma con las expresiones del cuerpo.

Así lo señala el propio Catecismo: “La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración y la limosna”.

Guardar la abstinencia es, por tanto, una manifestación -bastante sencilla, además-, de amor. Hacemos memoria, en cierto modo, de un sacrificio infinito con un gesto sencillo en la forma. Este año, que tanto hemos tenido que entregar en la forma, la batalla se libra más en el fondo.

Probablemente estos días de Cuaresma sean un buen momento para poner sobre la mesa nuestras superioridades, nuestras opiniones y nuestras voluntades, incluso la propia autosatisfacción de “no comer jamón” un viernes de Cuaresma.

Como decía el Papa al inicio de este tiempo, “lo que nos hace volver a Él no es presumir de nuestras capacidades y nuestros méritos, sino acoger su gracia. Nos salva la gracia, la salvación es pura gracia, pura gratuidad”.

Con esas penitencias cuaresmales, con la abstinencia en este caso, nos unimos, en el fondo, a la Pasión de Cristo tomando una ínfima parte de la cruz, tan ínfima que nos puede producir, si lo pensamos bien, cierto sonrojo: no es mucho lo que nos pide la Iglesia un viernes de Cuaresma…

Podríamos decir que es bastante menos de lo que nos pide un dietista medio para todos los días. Pero, como en la Misa, Cristo coge nuestras pequeñas negaciones y las eleva. Como escuché decir una vez: “de pasos cortos está empedrado el camino del cielo”.

Piedad de la Cierva

Científicos católicos: Piedad de la Cierva, pionera en estudios del átomo

Omnes

Benito Daza de Valdes

Científicos católicos: Benito Daza de Valdés, jurista y óptico

Omnes

Jaime Ferrán y Clúa

Científicos católicos: Jaime Ferrán y Clúa, médico y bacteriólogo

Omnes

Andresa Casamayor

Científicos católicos: Andresa Casamayor, matemática y escritora

Omnes

Un campeón mundial contra la Inteligencia Artificial

Redacción Omnes

glorybiblebracelets

@Glorybiblebracelets. ¿Qué te puede decir la Biblia hoy?

Maria José Atienza

“Un aire muy humano y muy divino”: el secreto del renacer de la música cristiana en español

Maria José Atienza

Santo Tomás de Aquino, de Francisco de Zurbarán.

Santo Tomás de Aquino sobre la humanidad

Maria José Atienza

Pedro Ballester

Pedro Ballester. Dios sonríe desde una cama de hospital

Maria José Atienza

Destino: Corea. León XIV invita a los jóvenes a la JMJ de 2027

Maria José Atienza