En el contexto de un Perú rural, una vocación sacerdotal como la de Christian Anthony Burgos, adquiere matices propios. Grandes distancias, escasez de recursos y una fuerte identidad cultural de los pueblos andinos que hacen que el ministerio del sacerdote deba vivirse desde la incomodidad y sin esquemas urbanos.
En este ámbito, el presbítero es una presencia esperada y necesaria, muchas veces, la única referencia estable de la Iglesia en territorios extensos y difíciles de recorrer.
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