Una mirada católica a la actualidad

La generación perdida busca referentes y maestros

Hay una nueva generación de jóvenes, la actual, que busca a tientas y que no encuentra el camino que debe recorrer. No estamos mirando al grito silencioso que nos están lanzando. Otros jóvenes no se resignan al sinsentido o al conformismo y siguen buscando verdaderos maestros, auténticos padres. Nos va la vida en no defraudarles.

Redacción Omnes

26 de February de 2026

Joven triste.
@Spyrosparx, Creative commons, Wikimedia commons.

– Perdona, no es contra ti -me dice un joven de veinte años muy amablemente en una conversación tras una cena con universitarios-, pero vuestra generación, la de nuestros padres, no ha sabido darnos referentes.

–  ¿Qué quieres decir?

–   Os habéis dedicado a trabajar, a ganar dinero -me explica- para tener una vida cómoda. Pero no hemos encontrado en vosotros maestros que nos enseñen a vivir.

La generación de la postguerra, y la siguiente

Con esa conversación de fondo han resonado en mí unas palabras de D. Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, con el que trabajé hace unos años en la diócesis navarra. 

Me hablaba precisamente de esa generación, de la nuestra, como de una generación perdida. Su generación, la que vivió la postguerra, con la sangre aún caliente de los mártires, tenía la fe como algo sustancial en la vida. Sabían lo que se jugaban en la vida. Tenían unos valores y una misión que cumplir. 

Pero la siguiente generación que había vivido en una España culturalmente católica, no había interiorizado la fe y por ello no supieron hacerla cultura ni transmitirla a sus hijos. Era, como me decía el sabio obispo, una generación perdida. Hay un eslabón perdido en la transmisión de la fe y, como me comentaba este joven, también hay una falta de referencias en la vida social.

Generación actual: no es suficiente una vida cómoda, pero no encuentran el camino 

Y hay una nueva generación de jóvenes, la actual, que busca a tientas y que no sabe por dónde caminar. Que a la vez se da cuenta de que no es suficiente con el sueño burgués de una vida cómoda que le ofrece la sociedad del bienestar -esa que encarnamos en nuestra generación-, pero que no encuentra el camino que debe recorrer porque nadie se lo mostró. Ese es su drama. 

Quienes fuimos educados en una fe y en unos valores cristianos, aunque nos hayamos alejado de ellos, tenemos un lugar al que regresar. Pero quienes han nacido en esta época no tienen un hogar al que regresar. No tienen un padre que les espere en la lontananza.

Algunos hablan de un ‘giro católico’

Hay un cambio sociológico, sin duda. Algunos hablan de un giro católico. Yo creo más bien que responde a la conjunción de una búsqueda del corazón de esta nueva generación y a esta orfandad que ha dejado a los jóvenes sin una meta en la vida, sin saber hacia dónde dirigir sus pasos.

Hemos sido respetuosos y les hemos dicho que busquen una verdad por sí mismos, sin proponerles nada por no condicionarlos, a la vez que les hemos insistido en que no existe la verdad, que todo es relativo. Les hemos condenado a buscar toda la vida sin que jamás lleguen a encontrar nada. Les hemos abocado al nihilismo práctico.

No estamos mirando al grito silencioso de los jóvenes

Los hay que al encontrarse ante ese callejón sin salida no encuentran otro camino de salida que acabar con su vida. Mucho me temo que no estamos mirando de frente a la realidad del suicidio de los jóvenes y al grito silencioso que nos están lanzando. Tiene raíces profundas que no se curan con una tirita.

Otros muchos otros jóvenes no se resignan al sinsentido o al conformismo y siguen buscando verdaderos maestros, auténticos padres.

Queremos que la fe sea verdadera, aunque cueste

– En mi parroquia tienen miedo a hacernos planteamientos serios -me decía otro joven hace poco-. No se dan cuenta de que no nos vale un cristianismo sin exigencia. Si nos acercamos a la fe es porque queremos que sea verdadera. Aunque nos cueste.

En ese caldo de cultivo es fácil que aparezcan mesianismos sociopolíticos que llenen el hueco de sentido que hemos dejado y les ofrezcan un ideal por el que gastar la vida. En medio de una crisis de identidad y ante la necesidad de referentes se alzarán quienes les atraigan hacia sus intereses partidistas ofreciéndoles eslóganes identitarios. Y sin otros referentes serán fácilmente manipulables.

Necesitamos maestros, padres y madres, testigos

El desafío para la sociedad y para la Iglesia es dramático.

Necesitamos maestros. Necesitamos padres y madres. Necesitamos testigos.

Nos lo están demandando los propios jóvenes.

Nos va la vida en no defraudarlos.

PapaAsuncionVirgenCastelgandolfo

El Papa canta al amor y a la pureza del alma en la Asunción de María

Redacción Omnes

Eclipse

María, el eclipse y la ceguera de amor

Antonio Moreno

Merydemaría

MerydeMaria, joyas católicas de una joven emprendedora: «La Virgen María es la protagonista absoluta»

Teresa Aguado Peña

Coronación de la Virgen

El día que el Cielo se quedó sin aliento

Paloma López Campos

Migrantes

León XIV pide proteger a los menores desplazados

Paloma López Campos

PapaAsuncionVirgenCastelgandolfo

El Papa canta al amor y a la pureza del alma en la Asunción de María

Redacción Omnes

Centenario Virgen de Fátima, 2017

Milagros de la Virgen María y naturaleza: ‘el sol bailó’, nevadas, flores…

Redacción Omnes

San Maximiliano Kolbe.

Santos de Auschwitz: Kolbe, Stein, salesianos… El objetivo, la educación

Redacción Omnes

El Papa León XIV.

León XIV exhorta a participar el domingo en la Misa, no sólo virtualmente

Redacción Omnes

Jornada Mundial de la Paz

La «tecnología para desarmar» será el tema de la próxima Jornada Mundial de la Paz

Redacción Omnes