Una mirada católica a la actualidad

Desconocimiento propio y ego

Incluye podcast - La convivencia con una persona ególatra es especialmente difícil. Se hace necesario un ejercicio de virtudes serio para ayudar a reconducir ese tipo de actitudes que pueden ser fatales en cualquier relación humana.

José María Contreras

29 de December de 2022

soberbia y ego

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De un tiempo a esta parte la palabra ego ha tomado un protagonismo grande en las conversaciones más habituales.

Antes no era así. Recuerdo la primera vez que me tropecé con ella en una conversación. Debí poner una cara un tanto extraña porque mi interlocutor me dijo: Si, si ego, soberbia.

Ahora es un término frecuente y tiene más “prestigio” que la palabra soberbia porque ésta parece menos delicada, menos elegante. Sin embargo, a fin de cuentas, es lo mismo.

Paradójicamente hay personas muy orgullosas de su ego, es más te lo reconocen abiertamente, yo es que tengo mucho ego, te dicen cuando se les pregunta.

Suelen ser personas inflexibles y con un conocimiento propio muy escaso. No es raro que llegado el caso te digan que ellos no se arrepienten de nada de lo que han hecho en el pasado. Eso les lleva a ser poco agradecidos. Todo lo hacen bien. No le deben nada a nadie. Como consecuencia de ello son incapaces de pedir perdón.

¿Cómo una persona puede decir que no cambiaría nada, cuando el ser humano se equivoca todos los días varias veces? A medida que alimentan su ego, aumenta la desconfianza en ellos de las personas que les rodean.

Disculparse por los errores es una de las características del liderazgo, pero a ellos les parece una debilidad, por lo tanto, como hemos dicho, nunca piden perdón. Tienen dificultades para amar y para sentirse queridos. Pedir perdón forma parte del amor. En la convivencia hay que hacer lo con frecuencia. Es humano equivocarse.

Una persona “no humana” produce rechazo. Tiene una cierta incapacitación para educar. Es probable que sea muy inflexible ante los errores de los demás.

Estos ególatras dan la sensación de que están haciendo un favor a los demás de forma habitual y esto les incapacita a largo plazo no solo para amar como hemos dicho, sino para mantener sus amores. La gente con mucho ego, desune mucho.

A causa del desconocimiento que tienen de ellos mismos, hay que tener cuidado, en la convivencia, cualquier cosa les puede molestar. Se está tenso a su lado.

Ya digo que es lo que toda la vida se ha llamado una persona soberbia.

 Una persona con la que es difícil de convivir y es incapaz de educar a causa del desconocimiento que tiene de sí misma.

A pesar de todo, tener ego está de moda y, en ocasiones, bien visto. Bien es verdad que del ego se puede salir: basta con adquirir cierta formación personal y aumentar el conocimiento propio.

Simplemente, darse cuenta de que el ser humano es débil y en muchas ocasiones un ser necesitado de los demás.

O sea, basta con estar en la realidad, en lo que las cosas son.

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