La visita comenzó el miĆ©rcoles 18 de mayo y estĆ” previsto que finalice hoy tras las conversaciones con Dmytro Kuleba, Ministro de Asuntos Exteriores del paĆs.
El viaje, programado inicialmente antes de Semana Santa con motivo del 30Āŗ aniversario de las relaciones diplomĆ”ticas entre la Santa Sede y Ucrania y aplazado despuĆ©s por motivos de salud, incluĆa numerosos encuentros con lĆderes religiosos y representantes institucionales de las ciudades visitadas.
El primer dĆa, el miĆ©rcoles, hubo una gran participación y recogimiento. En la catedral de Lviv, uno de los edificios eclesiĆ”sticos mĆ”s antiguos de Ucrania, que sobrevivió indemne al rĆ©gimen comunista, monseƱor Gallagher se reunió por la tarde para un intenso momento de oración acompaƱado por el arzobispo de Lviv de los latinos y presidente de la Conferencia Episcopal Ucraniana, monseƱor MieczysÅaw Mokrzycki. TambiĆ©n ser testigo de la cercanĆa y empatĆa del Papa Francisco hacia un pueblo en guerra desde hace tres meses.
Por la maƱana, recibiendo al secretario para las Relaciones con los Estados en el paso fronterizo de Korczowa, entre Polonia y Ucrania, estaba el propio arzobispo Mokrzycki acompaƱado del embajador ucraniano ante la Santa Sede, Andrii Yurash; Desde aquĆ, escoltado por un eficaz dispositivo de seguridad, el prelado llegó al edificio de la Curia Arzobispal, en el centro de la ciudad, y a continuación partió hacia el complejo arzobispal greco-católico para mantener un encuentro fraternal con Mons. Igor Vozniak, arzobispo de Lviv, Mons. Volodymyr Hrutsa, obispo auxiliar, y otros obispos greco-católicos de la región.
Entre lo mĆ”s destacado de este primer dĆa de viaje se encuentra el encuentro con dos grupos diferentes de ucranianos desplazados acogidos en la parroquia de San Juan Pablo II y en el monasterio benedictino de San JosĆ©; en total, unas doscientas personas, en su mayorĆa madres jóvenes con hijos y personas mayores. Sin embargo, estos dos centros de la comunidad católica latina han llegado a acoger a un total de mĆ”s de cuatrocientas personas que huyen de los bombardeos y de los combates, todavĆa muy violentos, en amplias zonas del paĆs.
En dos momentos distintos, MonseƱor Gallagher se dirigió a los desplazados, asegurĆ”ndoles las oraciones y la simpatĆa del Papa por el angustioso sufrimiento que les inflige el conflicto en curso. Y reiteró su esperanza de que la paz vuelva pronto a toda Ucrania. Ā«En estas pocas horas -dijo el arzobispo- ya he podido escuchar muchos testimonios de vuestro sufrimiento, vuestro valor y vuestro gran espĆritu de solidaridad. Y es precisamente la solidaridadĀ», coincidió el arzobispo Mokrzycki, Ā«la clave en la que hay que centrarse para la futura reconstrucción de Ucrania, cuando la locura de la guerra llegue a su finĀ».
De hecho, serĆ” a travĆ©s del espĆritu de solidaridad que ha surgido en estos dĆas que podremos intentar reconstruir la sociedad nacional y las personas que la componen. Celebrando la Santa Misa en privado en la capilla de la residencia del Arzobispo de Lviv, MonseƱor Gallagher, en una breve homilĆa, dijo estar convencido del momento histórico que vive la Iglesia Católica en Ucrania, en particular de los desafĆos a los que los pastores estĆ”n llamados a responder con gran amor y cercanĆa a su rebaƱo. Una situación que transforma un tiempo terrible de guerra en un tiempo de esperanza, en el que todos tienen la oportunidad de demostrar que estĆ”n firmemente arraigados en Cristo.
El programa para el jueves 19 y el viernes 20 de mayo, marcado por importantes encuentros institucionales y ecumĆ©nicos, compromete al Secretario para las Relaciones con los Estados principalmente en la capital, Kiev, con una visita a algunos de los lugares que se han convertido en sĆmbolos de esta guerra, que dura ya tres meses.
En primer lugar, las conversaciones con el presidente de la región de Lviv, Maksym Kozytskyy, y despuĆ©s la reunión con el arzobispo mayor de Kiev, Sviatoslav Shevchuk, jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana, y con el presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, StanisÅaw GÄ decki. De hecho, una delegación de obispos polacos se encuentra en Ucrania del 17 al 20 de mayo y harĆ” escala en Lviv y Kiev.
El objetivo de su misión es mostrar la solidaridad con el pueblo ucraniano y esbozar unfuturo comĆŗn de la cooperación entre las estructuras eclesiales de los dos paĆses en diferentes Ć”mbitos: religioso, espiritual y humanitario.
En la entrevista con Mariusz Krawiec de Vatican News (jueves 19 de mayo), es el propio Gallagher quien se centra en el alcance de su misión en Ucrania y explica sus impresiones tras los dos primeros dĆas: Ā«Ver la guerra en la televisión es una cosa, tocar esta realidad es otra. TambiĆ©n quiero expresar mi apoyo y solidaridad en nombre del Santo Padre.
La Santa Sede y el propio Santo Padre estÔn dispuestos a hacer todo lo posible, la Santa Sede continúa su actividad diplomÔtica con contactos con las autoridades ucranianas y también a través de la embajada rusa ante la Santa Sede tenemos algún contacto con Moscú.
La Santa Sede desea seguir fomentando el envĆo de ayuda humanitaria y, al mismo tiempo, sensibilizar a la comunidad internacional, lo que siempre es necesarioĀ». Sobre la respuesta de la Iglesia católica a la tremenda crisis humanitaria, Gallagher destaca la ayuda ofrecida a todos, no sólo a los católicos sino tambiĆ©n a los miembros de otras religiones.
Sobre la misión del Secretario para las Relaciones con los Estados, se refirió el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, respondiendo a los periodistas al margen de un encuentro en la Universidad Católica de MilÔn: «Veamos cómo transcurre la visita de Gallagher a Ucrania y cuando vuelva haremos una valoración».
Sin embargo, el cardenal reiteró que, por el momento, Ā«no hay ninguna intención por parte del Papa de ir a UcraniaĀ». AdemĆ”s, el propio PontĆfice, al tiempo que se declaraba dispuesto a hacer todo por la paz, habĆa precisado que la hipótesis de una visita suya debĆa ser evaluada muy bien.
Sobre la cuestión del envĆo de armas a Ucrania, un tema que divide a la opinión pĆŗblica y a los alineamientos polĆticos: Ā«Me remito al Catecismo de la Iglesia Católica -respondió el cardenal-, que dice que hay un derecho a la defensa armada bajo ciertas condiciones que deben respetarse para poder hablar de una guerra justa. La cuestión de las armas se sitĆŗa en este contexto. Es necesario relanzar el sistema de relaciones internacionales y el papel de los organismos internacionales -como la ONU-, que estĆ”n en crisis, pero que la Santa Sede siempre ha apoyado y confiadoĀ».
