El desencantamiento del mundo

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“Desencantamiento del mundo” es una famosa expresión del sociólogo Max Weber, que incluso merece página en Wikipedia. La razón moderna ha expulsado a lo irracional del mundo, la magia y los dioses. Y el cristianismo se enorgullece, con razón, de haber contribuido a un sano desencantamiento, al haber distinguido claramente a Dios del mundo.

Las fuerzas del mundo son solo naturales, sin mezcla con lo sobrenatural. No hay lugar para la magia, la búsqueda del diálogo y manejo de las fuerzas ocultas. Aunque Dios pueda actuar donde quiera.

Con todo, es evidente que la cultura actual, habiendo quitado después al verdadero Dios y buscado una explicación natural, materialista (y antes marxista) para todo, se ha pasado. Por eso entran por la puerta de atrás encantos falsos de adivinos y reencarnaciones y guijas.

Como decía Chesterton, el que no cree en Dios está expuesto a creer en cualquier cosa. Es urgente la misión cristiana de devolver a la vida el verdadero encanto del misterio de Dios, de su Palabra, de su Liturgia, de su presencia, de su salvación. La vida nuestra necesita encanto, pero encanto verdadero.