El Papa Francisco aprovechó su paso por Bélgica para beatificar a Ana de Jesús, discípula de santa Teresa de Ávila. La ahora beata fue quien se encargó de recopilar las obras de la gran santa y mística española.
Ana de Jesús es ampliamente conocida en Bélgica, país en el que falleció después de fundar allí varios monasterios.




