Una mirada católica a la actualidad

Cruz gloriosa. Domingo V de Cuaresma

Joseph Evans comenta las lecturas del quinto domingo de Cuaresma y Luis Herrera ofrece una breve homilía en vídeo.

Joseph Evans

14 de marzo de 2024

En el evangelio de hoy, unos paganos piden conocer a Jesús. Dos apóstoles se lo comunican, lo que provoca una curiosa respuesta por su parte. “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre”. Pensamos que “ser glorificado” es ser una celebridad. Pero cuando Jesús habla de ser glorificado, se refiere a ir a la Cruz, que era la forma menos gloriosa, la más horrenda de morir que se conocía en aquella época. Tan degradante era que los ciudadanos romanos no podían ser crucificados. Estaba reservado a los no romanos y a los esclavos. Jesús habla de ser un grano de trigo que cae en tierra, que es enterrado y muere. Habla de perder la vida, de odiarla, para guardarla para la vida eterna.

Vemos a Nuestro Señor turbado en varias ocasiones previendo lo que le iba a suceder. Humanamente no lo deseaba en absoluto. Aquí en Juan le oímos decir: “Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora?”. Pero como en otros pasajes evangélicos, también aquí reaccionó para aceptar la voluntad de su Padre: “Pero si por esto he venido, para esta hora: Padre, glorifica tu nombre”. Para dejar bien claro que Jesús sabía hacia dónde se dirigía, el pasaje evangélico termina: “‘Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí’. Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir”.

La segunda lectura nos dice: “Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna”. Estaba dispuesto a sufrir y a convertirse así en fuente de salvación. Cuanto más dispuestos estemos a sufrir, más nos convertiremos en instrumentos de salvación para los demás. Esto explica nuestra penitencia cuaresmal. Pero el simple cumplimiento de nuestro deber puede implicar cierto sufrimiento. Ya sea el sufrimiento de defender nuestra fe y ser ridiculizados, o el de sacrificarnos por los demás. O el sufrimiento y la alegría de tener los hijos que Dios quiere que tengamos. Perdemos para ganar. Nos convertimos en el grano de trigo bajo tierra para producir una rica cosecha.

La fe cristiana consiste en apreciar y descubrir la “gloria” en las cosas duras de la vida. El símbolo de nuestra fe es una Cruz, no un sillón. En lugar de buscar nuestra pobre gloria en la tierra, buscamos compartir la gloria de Dios en el cielo, aceptando e incluso abrazando la Cruz en la tierra para resucitar a la vida eterna.

La homilía sobre las lecturas del quinto domingo de Cuaresma

El sacerdote Luis Herrera Campo ofrece su nanomilía, una pequeña reflexión de un minutos para estas lecturas del domingo.

PapaAsuncionVirgenCastelgandolfo

El Papa canta al amor y a la pureza del alma en la Asunción de María

Redacción Omnes

Eclipse

María, el eclipse y la ceguera de amor

Antonio Moreno

Merydemaría

MerydeMaria, joyas católicas de una joven emprendedora: «La Virgen María es la protagonista absoluta»

Teresa Aguado Peña

Coronación de la Virgen

El día que el Cielo se quedó sin aliento

Paloma López Campos

Migrantes

León XIV pide proteger a los menores desplazados

Paloma López Campos

El verdadero Rey. Cristo Rey (C)

Joseph Evans

Las pruebas de cada día. Domingo XXXIII del tiempo ordinario (C)

Joseph Evans

Celebrar al obispo de Roma. Dedicación a la basílica de Letrán (C)

Joseph Evans

La existencia del purgatorio. Fiesta de los Fieles Difuntos (C)

Joseph Evans

“Plan de estudios” para la santidad. Todos los Santos (C)

Joseph Evans