{"id":63389,"date":"2026-07-27T11:02:08","date_gmt":"2026-07-27T09:02:08","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=63389"},"modified":"2026-07-27T12:36:19","modified_gmt":"2026-07-27T10:36:19","slug":"la-trampa-del-victimismo-por-que-el-creyente-se-siente-mas-perseguido-de-lo-que-lo-esta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-trampa-del-victimismo-por-que-el-creyente-se-siente-mas-perseguido-de-lo-que-lo-esta\/","title":{"rendered":"La trampa del victimismo: \u00bfpor qu\u00e9 el creyente se siente m\u00e1s perseguido de lo que lo est\u00e1?"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">La semana pasada, en el <em>Observatorio de lo Invisible<\/em>, Ernesto Castro relataba con su habitual iron\u00eda su experiencia tras su reciente bautismo. Esperaba, dec\u00eda, hostilidad, sospecha, alg\u00fan tipo de ataque a la altura del paso que acababa de dar. En vez de eso, se encontr\u00f3 con una vida cotidiana que segu\u00eda funcionando exactamente igual. Bromeaba con que a\u00fan estaba esperando \u201clos estigmas\u201d, pregunt\u00e1ndose en tono de humor qu\u00e9 hab\u00eda hecho mal para no ser perseguido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unos meses antes, Ana Iris Sim\u00f3n \u2014tambi\u00e9n conversa reciente, criada en una familia atea\u2014 contaba algo parecido en el <a href=\"https:\/\/youtu.be\/l3CAoYJ2YtA?t=6486\">Congreso de Cat\u00f3licos y Vida P\u00fablica<\/a>. Lo que le sorprend\u00eda era el pesimismo que muchas veces encontraba entre los creyentes, pues encontraba un discurso oscuro y desesperanzado que chocaba con lo que ella misma sent\u00eda. Viniendo de un ambiente ateo que describ\u00eda como \u201cfr\u00edo\u201d, la comunidad de fe le resultaba, en comparaci\u00f3n, c\u00e1lida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos testimonios apuntan a la misma paradoja: quienes llevan tiempo dentro de una comunidad \u2014sea religiosa, pol\u00edtica o de cualquier otro tipo\u2014 tienden a sentirse m\u00e1s asediados y a percibir su entorno de forma m\u00e1s sombr\u00eda que quienes acaban de llegar. El reci\u00e9n llegado, con su mirada sin estrenar, capta con m\u00e1s nitidez tanto lo bueno del lugar como la desproporci\u00f3n del pesimismo ambiental. Esto no es una impresi\u00f3n aislada de dos intelectuales conversos, es un patr\u00f3n que la psicolog\u00eda social lleva d\u00e9cadas documentando.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La adaptaci\u00f3n borra lo bueno y deja lo malo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer mecanismo relevante es la adaptaci\u00f3n hed\u00f3nica de Harry Helson: cuando un est\u00edmulo se mantiene constante, deja de generar la misma respuesta emocional. Para alguien que lleva toda la vida en una comunidad, lo bueno de pertenecer a ella \u2014el consuelo, el sentido, la compa\u00f1\u00eda\u2014 se ha vuelto invisible por costumbre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que sigue destacando, en cambio, son los roces, las cr\u00edticas externas y los conflictos. El converso, al no estar acostumbrado a muchas cosas, percibe el contraste completo: nota lo c\u00e1lido del entorno con la misma intensidad con que un veterano ya no lo nota.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El sesgo de negatividad: lo malo pesa m\u00e1s<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esto se suma lo que Roy Baumeister y sus colegas descubrieron: los eventos, comentarios o amenazas negativas dejan una huella psicol\u00f3gica m\u00e1s profunda y duradera que los positivos de magnitud equivalente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este sesgo de negatividad hace que una cr\u00edtica hostil hacia la fe, o una noticia negativa sobre la instituci\u00f3n, pese mucho m\u00e1s en la memoria y en el estado de \u00e1nimo colectivo que decenas de interacciones neutras o amables. Quien lleva a\u00f1os expuesto a ese goteo de negatividad \u2014debates, titulares, comentarios en redes\u2014 acumula una sensaci\u00f3n de asedio que no se corresponde necesariamente con la frecuencia real de la hostilidad, sino con su intensidad emocional.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ver enemigos donde el otro ve indiferencia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existe adem\u00e1s un fen\u00f3meno muy bien documentado llamado \u201cefecto de los medios hostiles\u201d, descrito originalmente por Vallone, Ross y Lepper en 1985. En su experimento cl\u00e1sico, partidarios y detractores de una misma causa ve\u00edan el mismo material informativo y ambos bandos, de forma sim\u00e9trica, lo percib\u00edan como sesgado en contra de su propia postura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed se explica que las sensaciones ante un mismo partido de f\u00fatbol sean tan diferentes entre los dos equipos. \u00bfEntendemos ahora por qu\u00e9 los argentinos se han sentido injustamente tratados en el mundial?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Trasladado este sesgo a los asuntos de fe, se entiende c\u00f3mo cuanto m\u00e1s identificado est\u00e1 alguien con su grupo, m\u00e1s tiende a interpretar la actitud ambiental general \u2014el tono de la conversaci\u00f3n p\u00fablica, la cultura popular, la sociedad secular\u2014 como sistem\u00e1ticamente hostil, incluso si esa sociedad es en realidad mayoritariamente indiferente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La destrucci\u00f3n de un coraz\u00f3n cristiano<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ninguno de estos mecanismos implica que la hostilidad hacia los creyentes no exista, ni que las cr\u00edticas a la Iglesia carezcan de fundamento en algunos casos. Lo que sugieren estos experimentos es que la intensidad con la que uno percibe el asedio no es un term\u00f3metro fiable de la temperatura real del ambiente, sino el resultado de un conjunto de sesgos cognitivos \u2014adaptaci\u00f3n, negatividad, identificaci\u00f3n grupal\u2014 que act\u00faan con m\u00e1s fuerza cuanto m\u00e1s tiempo se lleva dentro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, parad\u00f3jicamente, a veces hace falta la mirada de quien acaba de llegar para recalibrar la de quien lleva toda la vida ah\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vale la pena detenerse, en algo que no es solo un problema de percepci\u00f3n err\u00f3nea sino un problema espiritual: estos mismos sesgos, cuando se instalan en el coraz\u00f3n, hacen materialmente m\u00e1s dif\u00edcil vivir el n\u00facleo del mensaje cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mandamiento de amar al pr\u00f3jimo presupone, como m\u00ednimo, ver al pr\u00f3jimo como alguien capaz de ser amado y de amar. Pero si los sesgos negativos han ido construyendo la sensaci\u00f3n de que ese pr\u00f3jimo concreto \u2014el vecino secular, el compa\u00f1ero de trabajo que se burla, la cultura ambiental en general\u2014 es fundamentalmente hostil, entonces el amor al pr\u00f3jimo deja de sentirse como un mandamiento exigente y empieza a sentirse como algo directamente contradictorio con la propia supervivencia emocional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sesgo no elimina el mandamiento, pero lo vuelve psicol\u00f3gicamente cuesta arriba de una manera que probablemente no le corresponde a la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo parecido ocurre con la alegr\u00eda y la esperanza, que en la tradici\u00f3n cristiana no son un a\u00f1adido opcional sino una se\u00f1al distintiva \u2014san Pablo insiste en la alegr\u00eda incluso en la c\u00e1rcel\u2014. Si la atenci\u00f3n est\u00e1 permanentemente capturada por los episodios de rechazo, esos pocos momentos v\u00edvidos de hostilidad terminan pesando en la memoria mucho m\u00e1s que los mil momentos neutros o buenos que hay alrededor. El resultado es un cristiano que, sin propon\u00e9rselo, vive instalado en un estado de \u00e1nimo defensivo y sombr\u00edo, precisamente lo contrario de lo que su propia fe le pide encarnar ante los dem\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desesperanza que percib\u00eda Ana Iris Sim\u00f3n al entrar en ambientes eclesiales es la consecuencia directa de que estos sesgos, no corregidos, acaban ocupando el lugar que deber\u00eda ocupar la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada de esto es una acusaci\u00f3n ni un motivo de culpa: son sesgos humanos, comunes a cualquier grupo y como tales no se resuelven con fuerza de voluntad sino con conciencia de que existen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisamente por eso la mirada del converso reciente \u2014la de un Ernesto Castro que espera estigmas y no los encuentra, la de una Ana Iris Sim\u00f3n que encuentra calor\u2014 puede funcionar como una gracia \u00fatil para el que lleva tiempo dentro: un recordatorio de que el pr\u00f3jimo, visto sin el filtro acumulado por a\u00f1os de sesgo, suele ser mucho m\u00e1s amable de lo que la memoria selectiva quiere hacer creer.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La semana pasada, en el Observatorio de lo Invisible, Ernesto Castro relataba con su habitual iron\u00eda su experiencia tras su reciente bautismo. 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