{"id":63212,"date":"2026-07-16T10:54:17","date_gmt":"2026-07-16T08:54:17","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=63212"},"modified":"2026-07-16T11:01:19","modified_gmt":"2026-07-16T09:01:19","slug":"luis-de-la-fuente-desmiente-marx-nietzsche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/luis-de-la-fuente-desmiente-marx-nietzsche\/","title":{"rendered":"Luis de la Fuente, el seleccionador que desmiente a Marx y Nietzsche"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre existe un riesgo cuando un personaje p\u00fablico habla de su fe: el de convertirlo, casi sin querer, en icono a canonizar, en modelo idealizado al que aplaudimos m\u00e1s por su fama que por su ejemplo real. Conviene ser prudentes con eso. Pero en el caso de Luis de la Fuente, uno puede quitarse el sombrero con tranquilidad, porque lo que sostiene el aplauso no es solo la an\u00e9cdota medi\u00e1tica, sino una tr\u00edada poco frecuente: doctrina bien entendida, virtudes humanas s\u00f3lidas y prestigio profesional ganado a pulso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta semana, en una rueda de prensa, dej\u00f3 claro que su vida de oraci\u00f3n no depende del calendario deportivo: \u00abRezo todos los d\u00edas, pero no porque est\u00e9 en un Mundial\u00bb, explic\u00f3, dejando claro que tampoco espera que eso le garantice ning\u00fan resultado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abDoy gracias todos los d\u00edas, cada d\u00eda que me levanto\u00bb, dijo, por el simple hecho de encontrarse bien y tener, seg\u00fan sus palabras, un d\u00eda m\u00e1s para disfrutar de la vida. Es una teolog\u00eda sin pretensiones, la de quien agradece antes de pedir, y que entiende la fe como reconocimiento y no como transacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Preguntado por lo que le pide a Dios antes de un partido decisivo, respondi\u00f3 que \u00abser\u00eda injusto pedirle a Dios que me ayude a m\u00ed y no al rival\u00bb. En un deporte que normaliza suplicar la victoria propia como si el cielo tuviera colores de camiseta, esa frase es, sencillamente, buena doctrina: Dios no es el duod\u00e9cimo jugador de nadie. Lo \u00fanico que pide para s\u00ed De la Fuente es m\u00e1s discreto \u2014\u00abpido salud, especialmente, y que me d\u00e9 opciones para seguir peleando\u00bb\u2014 porque el resto entiende que se gana en el campo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed es donde el discurso de De la Fuente se distancia, sin propon\u00e9rselo, de la sospecha con la que Marx y Nietzsche miraban a los creyentes. Para el primero, la religi\u00f3n era ante todo un consuelo interesado, un analg\u00e9sico que el d\u00e9bil se administraba para sobrellevar la injusticia terrena sin cambiarla; para el segundo, la fe del hombre com\u00fan escond\u00eda una forma de sacar una compensaci\u00f3n ante la propia debilidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ambos casos, creer se reduc\u00eda a una utilidad disfrazada: se reza porque conviene, porque alivia o porque desquita. De la Fuente hace justo lo contrario cuando explica que ser\u00eda injusto pedir ventaja sobre el rival y que su oraci\u00f3n no busca ning\u00fan resultado a cambio. Su fe no funciona como herramienta que le reporte un beneficio, sino como gratitud que no necesita retorno, lo cual desmonta, al menos en su caso, la caricatura utilitarista que ambos pensadores proyectaron sobre el creyente medio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hace falta canonizar a nadie para reconocer lo evidente: aqu\u00ed hay un cat\u00f3lico coherente, trabajador y sencillo, que no teme dar testimonio de lo que cree. Un cat\u00f3lico del que da gusto presumir. Y eso, gane o pierda Espa\u00f1a la final, ya es un ejemplo que vale la pena se\u00f1alar.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre existe un riesgo cuando un personaje p\u00fablico habla de su fe: el de convertirlo, casi sin querer, en icono a canonizar, en modelo idealizado al que aplaudimos m\u00e1s por su fama que por su ejemplo real. Conviene ser prudentes con eso. 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