{"id":63005,"date":"2026-08-06T06:00:00","date_gmt":"2026-08-06T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=63005"},"modified":"2026-07-02T13:39:59","modified_gmt":"2026-07-02T11:39:59","slug":"lecturas-del-domingo-xix-del-tiempo-ordinario-a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-del-domingo-xix-del-tiempo-ordinario-a\/","title":{"rendered":"Reconociendo al Dios que pasa. Domingo XIX del tiempo ordinario (A)"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">La liturgia de hoy est\u00e1 dominada por el tema de la presencia de Dios \u2014el Dios que pasa\u2014 y por nuestra capacidad de reconocerlo. El Evangelio es una continuaci\u00f3n del relato del domingo pasado sobre la multiplicaci\u00f3n de los panes. Despu\u00e9s de alimentar a la multitud, Jes\u00fas despide a la gente y env\u00eda a los disc\u00edpulos por delante en una barca, mientras \u00c9l se queda atr\u00e1s para orar. Durante la noche, mientras los disc\u00edpulos luchan contra el viento contrario y las olas, Jes\u00fas viene hacia ellos caminando sobre el mar, pero ellos no logran reconocerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo, que pasa junto a ellos, es confundido con un fantasma. Caminando majestuosamente sobre las olas, Jes\u00fas manifiesta su soberan\u00eda sobre las fuerzas de la naturaleza. A los disc\u00edpulos atemorizados les dice: <em>\u201c\u00a1\u00c1nimo, soy yo, no teng\u00e1is miedo!<\/em>\u201d. Incluso invita a Pedro a participar de su poder llam\u00e1ndolo a caminar sobre las aguas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia de los disc\u00edpulos no est\u00e1 lejos de la nuestra. Apenas unas horas antes hab\u00edan contemplado la alegr\u00eda y la abundancia del milagro de los panes. Sin embargo, ahora se encuentra la barca \u201c<em>sacudida por las olas<\/em>\u201d y luchando contra el viento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1ntas veces sucede esto tambi\u00e9n en nuestra vida? En un momento experimentamos las bendiciones y la cercan\u00eda de Dios; al siguiente nos vemos abrumados por dificultades, angustias, decepciones o sufrimientos. La barca de nuestra vida parece estar a punto de naufragar. En esos momentos nos cuesta reconocer a Cristo que viene hacia nosotros. Confundimos su presencia con otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera lectura nos ofrece una profunda lecci\u00f3n sobre c\u00f3mo reconocer la presencia de Dios. A El\u00edas se le ordena: \u201c<em>Sal y permanece de pie en el monte ante el Se\u00f1or<\/em>\u201d. Lleg\u00f3 un hurac\u00e1n, un terremoto, un fuego, pero Dios no estaba en ninguno de ellos. Finalmente, El\u00edas escucha el susurro de una brisa suave. Entonces se cubre el rostro, porque reconoce que el Se\u00f1or est\u00e1 presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Dios que se revel\u00f3 en la tormenta es el mismo que se revela en un suave susurro. Corremos el riesgo de pensar que la presencia de Dios se encuentra \u00fanicamente en lo extraordinario, pero Dios tambi\u00e9n se deja encontrar en el silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace falta silencio para escuchar un susurro. Encontramos a Dios en el silencio. Dios se hace presente cuando eliminamos las distracciones, los vientos y las olas de la cultura digital que nos desgastan f\u00edsica y mentalmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como Pedro, deber\u00edamos orar continuamente: \u201c<em>Se\u00f1or, si eres t\u00fa&#8230;<\/em>\u201d. Y el Se\u00f1or nos conceder\u00e1 la gracia de reconocerlo, confiar y avanzar hacia \u00c9l incluso en medio de las tormentas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La liturgia de hoy est\u00e1 dominada por el tema de la presencia de Dios \u2014el Dios que pasa\u2014 y por nuestra capacidad de reconocerlo. El Evangelio es una continuaci\u00f3n del relato del domingo pasado sobre la multiplicaci\u00f3n de los panes. 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