{"id":62967,"date":"2026-07-13T06:00:00","date_gmt":"2026-07-13T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=62967"},"modified":"2026-07-02T12:18:59","modified_gmt":"2026-07-02T10:18:59","slug":"suenos-de-trenes-la-busqueda-de-sentido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/suenos-de-trenes-la-busqueda-de-sentido\/","title":{"rendered":"\u00abSue\u00f1os de trenes\u00bb.\u00a0La b\u00fasqueda de sentido"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque hab\u00eda sido nominada para cuatro \u00f3scars, la aclamada pel\u00edcula <em>Sue\u00f1os de trenes<\/em> de Netflix no logr\u00f3 ninguna estatuilla en la gala del pasado 15 de marzo. Sin embargo, he pedido a la profesora Roc\u00edo Montuenga que nos compartiera su reflexi\u00f3n sobre este magn\u00edfico filme. He aqu\u00ed lo que escribe:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDurante mis a\u00f1os universitarios, en las clases de Filosof\u00eda del Lenguaje, de Jaime Nubiola, aprend\u00ed una intuici\u00f3n que el tiempo no ha dejado de confirmar: existen realidades que exceden lo comprobable. Si tuvi\u00e9ramos que dividir el mundo entre aquello que puede verificarse y aquello que escapa a la experiencia sensible, en un lado quedar\u00edan la ciencia, lo tangible y todo cuanto puede ser explicado; en el otro, el universo de lo inefable. Ese \u00e1mbito del que, como escribi\u00f3 Ludwig Wittgenstein en su <em>Tratado l\u00f3gico-filos\u00f3fico<\/em>, <em>\u2018de lo que no se puede hablar, es mejor callar\u2019<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, es precisamente all\u00ed donde habitan algunas de las preguntas m\u00e1s decisivas de la existencia. El amor, el sufrimiento, la belleza, Dios, la esperanza o el sentido de la vida dif\u00edcilmente pueden reducirse a f\u00f3rmulas o verificaciones emp\u00edricas. Son realidades que nos sobrepasan y, precisamente por ello, nos constituyen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuestiones como \u2018\u00bfqu\u00e9 sentido tiene mi vida?\u2019, \u2018\u00bfexiste un prop\u00f3sito capaz de dar unidad a mis decisiones, mis p\u00e9rdidas y mis anhelos?\u2019 o \u2018\u00bfpara qu\u00e9 estoy aqu\u00ed?\u2019 afloran inevitablemente. M\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde, el ser humano se enfrenta a ellas, no porque espere respuestas definitivas, sino porque vivir implica aprender a convivir con el misterio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La fragilidad de la vida<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas cuestiones laten silenciosamente en el protagonista de <em>Sue\u00f1os de trenes<\/em> (<em>Train Dreams<\/em>, 2025), un hombre cuya existencia parece atravesada por la p\u00e9rdida y por la b\u00fasqueda de una cohesi\u00f3n que otorgue unidad a su historia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pel\u00edcula, dirigida por Clint Bentley y basada en la novela de Denis Johnson, se mueve entre el <em>western <\/em>y el drama rural, con el tempo pausado del <em>slow cinema<\/em>. M\u00e1s que un relato de g\u00e9nero, es una meditaci\u00f3n sobre el misterio del sinsentido y la incesante \u2014y radicalmente humana\u2014 b\u00fasqueda de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde sus primeros compases, <em>Sue\u00f1os de trenes<\/em> sit\u00faa al espectador junto a la voz en <em>off <\/em>de un narrador que acompa\u00f1a la historia de Robert Grainier, un trabajador del Oeste americano que, a comienzos del siglo XX, participa en la construcci\u00f3n del ferrocarril. Hu\u00e9rfano desde ni\u00f1o, aprende demasiado pronto que la existencia puede quebrarse sin aviso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el ferrocarril, la injusta muerte de un compa\u00f1ero inmigrante \u2014explotado y despreciado por no pertenecer al mundo de los hombres blancos americanos\u2014 deja en \u00e9l una huella silenciosa dif\u00edcil de borrar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dolor se instala entonces como interrogante, incluso en forma de sue\u00f1os recurrentes en los que le asalta la presencia de su amigo. Desde entonces, Robert parece convivir con una pregunta persistente: por qu\u00e9 la vida hiere de maneras tan dif\u00edciles de comprender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el filme muestra tambi\u00e9n que el sentido vital rara vez aparece como una idea abstracta o como algo que organice linealmente la biograf\u00eda; m\u00e1s bien irrumpe encarnado en personas concretas, en miradas y en gestos. En el caso de Robert, ese primer anclaje llega a trav\u00e9s de Gladys, cuya compa\u00f1\u00eda le devuelve una forma de reconciliaci\u00f3n con la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor, la posibilidad de un hogar y la llegada de su hija introducen una inesperada experiencia de plenitud en medio de una existencia \u00e1spera. La felicidad no se encuentra tanto en el d\u00f3nde, el cu\u00e1ndo o el c\u00f3mo como en el con qui\u00e9n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sentido y p\u00e9rdida<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed resulta inevitable pensar en la exploraci\u00f3n central de Viktor Frankl en <em>El hombre en busca de sentido<\/em>. Frankl sostiene que el ser humano encuentra significado de tres maneras: mediante una obra o tarea, a trav\u00e9s del amor y la belleza \u2014el \u2018don recibido\u2019\u2014 y, finalmente, en el sufrimiento asumido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La trayectoria de Robert parece recorrer, casi sin saberlo, esos tres caminos: el trabajo en la construcci\u00f3n del ferrocarril y como talador de \u00e1rboles, el amor de Gladys y de su hija, y m\u00e1s adelante la experiencia devastadora de la p\u00e9rdida. All\u00ed donde parece abrirse un abismo de sinsentido, el argumento sugiere, con una delicadeza que recuerda al cine de Terrence Malick, que incluso el dolor puede transformarse lentamente en un lugar sagrado con significado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para narrar ese tr\u00e1nsito de un coraz\u00f3n quebrado \u2014marcado por el duelo, la fragilidad y la fugacidad de la vida\u2014 Bentley recurre a la naturaleza como espejo y continuidad. La vida de Robert se entrelaza con im\u00e1genes de madera, hachas, troncos que caen y bosques abiertos por la intervenci\u00f3n humana. Pero tambi\u00e9n con r\u00edos que fluyen, p\u00e1jaros que sobrevuelan el paisaje, flores que brotan en la intemperie, hogueras nocturnas y atardeceres que ti\u00f1en de calma las monta\u00f1as de la Am\u00e9rica profunda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La naturaleza no es aqu\u00ed un simple decorado, sino una presencia viva que sugiere transformaci\u00f3n, ciclo y permanencia en lo cambiante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El llanto de Robert Grainier ante el vac\u00edo de sus p\u00e9rdidas no lo encierra en s\u00ed mismo, sino que lo abre, parad\u00f3jicamente, a una comprensi\u00f3n m\u00e1s honda de la vida en su incertidumbre. Incluso en medio del sufrimiento, su existencia no se reduce a lo perdido, sino que permanece atravesada por aquello que ha recibido y por aquello que ha podido entregar: su trabajo, su presencia, su amistad, su amor silencioso y su capacidad de sostener la vida de otros en gestos discretos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Aprender a recibir<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 ah\u00ed se insin\u00fae una intuici\u00f3n decisiva: que no todo sentido se construye, sino que tambi\u00e9n se acoge. La vida no se agota en lo que hacemos o conseguimos, sino tambi\u00e9n en lo que recibimos y en c\u00f3mo lo recibimos. Y en esa acogida \u2014de lo luminoso y de lo herido\u2014 se abre una forma m\u00e1s honda de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta l\u00ednea, muchas veces el ser humano no encuentra su sentido porque lo reduce a lo que hace, lo que tiene o lo que produce. Sin embargo, la existencia parece desbordar esos l\u00edmites: no se explica solo desde la acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n desde la recepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los \u00e1rboles que aparecen en <em>Sue\u00f1os de trenes<\/em> funcionan aqu\u00ed como una met\u00e1fora especialmente elocuente. El tronco talado y el tronco erguido conviven en el mismo paisaje, recordando que la vida integra simult\u00e1neamente lo que nace, lo que cae y lo que permanece. En esa convivencia de contrarios se insin\u00faa una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la existencia: no como dominio, sino como aceptaci\u00f3n de su ritmo propio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde esa mirada, la vida no se justifica solo por lo que nos sucede o logramos, sino tambi\u00e9n por lo que recibimos y por lo que somos capaces de devolver sin c\u00e1lculo desde nuestro ser en presente. En ese intercambio gratuito se abre una forma m\u00e1s honda de sentido. Y quiz\u00e1 sea ah\u00ed, en una gratitud serena ante lo vivido, donde el ser humano encuentra la fuerza para seguir habitando el misterio de la existencia\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque hab\u00eda sido nominada para cuatro \u00f3scars, la aclamada pel\u00edcula Sue\u00f1os de trenes de Netflix no logr\u00f3 ninguna estatuilla en la gala del pasado 15 de marzo. Sin embargo, he pedido a la profesora Roc\u00edo Montuenga que nos compartiera su reflexi\u00f3n sobre este magn\u00edfico filme. 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