{"id":62948,"date":"2026-07-05T02:00:00","date_gmt":"2026-07-05T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=62948"},"modified":"2026-07-05T02:50:54","modified_gmt":"2026-07-05T00:50:54","slug":"tocar-al-papa-tocar-a-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/tocar-al-papa-tocar-a-dios\/","title":{"rendered":"Tocar al Papa,\u00a0tocar a Dios"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Las im\u00e1genes de la reciente visita del Papa Le\u00f3n XIV a Espa\u00f1a permanecer\u00e1n mucho tiempo en nuestra memoria. Han sido d\u00edas de fe compartida, y de alegr\u00eda eclesial. Pero, entre tantos momentos vividos, hubo un detalle que me llam\u00f3 especialmente la atenci\u00f3n: las ganas que ten\u00eda la gente de tocar al Papa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No era curiosidad, ni af\u00e1n de protagonismo. Hab\u00eda algo m\u00e1s profundo. Se percib\u00eda en los rostros de quienes aguardaban pacientemente tras las vallas y en la emoci\u00f3n de quienes consegu\u00edan rozar por un instante la mano del Santo Padre. Como si aquel contacto f\u00edsico fuera la expresi\u00f3n visible de un cari\u00f1o que llevaba tiempo esperando una ocasi\u00f3n para manifestarse.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Colaboradores de la ternura<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Particularmente conmovedora fue la escena de los ni\u00f1os peque\u00f1os. Recordaba inevitablemente aquellas p\u00e1ginas del Evangelio en las que algunas madres llevaban a sus hijos hasta Jes\u00fas, para que les impusiera las manos y los bendijera. Durante estos d\u00edas hemos visto a los miembros de seguridad recoger peque\u00f1os beb\u00e9s para acercarlos al Papa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que reconocer el m\u00e9rito de esos guardaespaldas. Acostumbrados a velar por la seguridad, supieron tambi\u00e9n convertirse en colaboradores de la ternura. Gracias a ellos, muchos padres pudieron vivir un momento que dif\u00edcilmente olvidar\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resultaba igualmente hermoso contemplar c\u00f3mo la multitud compart\u00eda aquel privilegio. Nadie parec\u00eda querer monopolizar el instante. Una mano tocaba al Papa y enseguida dejaba paso a otra. Hab\u00eda una delicadeza colectiva, una especie de acuerdo silencioso para que todos pudieran participar de aquel tesoro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los signos que el amor necesita<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 esa necesidad de tocar? Quiz\u00e1 porque los seres humanos necesitamos que el amor se haga visible. Necesitamos signos. El afecto busca expresarse a trav\u00e9s de los sentidos. Tocamos aquello que amamos, y deseamos acercarnos f\u00edsicamente a quienes representan algo grande para nosotros. Sin embargo, durante esta visita hubo otro contacto a\u00fan m\u00e1s profundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los dos grandes momentos eucar\u00edsticos vividos en Madrid dejaron una impresi\u00f3n imborrable. En la vigilia con los j\u00f3venes, el silencio de la adoraci\u00f3n fue impresionante. Miles de personas reunidas y, sin embargo, una quietud tan intensa que parec\u00eda escucharse el paso de la gracia por las almas. Algo parecido ocurri\u00f3 durante la celebrada en Cibeles. Despu\u00e9s de la comuni\u00f3n lleg\u00f3 la acci\u00f3n de gracias. Entonces desaparecieron las voces, los cantos y el bullicio. S\u00f3lo se o\u00eda el canto de los p\u00e1jaros. Aquella multitud inmensa permanec\u00eda en silencio ante una Presencia infinitamente mayor que la de cualquier personaje humano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una par\u00e1bola de calor invisible<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuve la oportunidad de distribuir la comuni\u00f3n aquel d\u00eda. A los sacerdotes nos entregaron unos recipientes poco habituales. Eran unas semiesferas met\u00e1licas cubiertas por una tapa transparente de metacrilato que proteg\u00eda las formas consagradas del viento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea era buena, pero la organizaci\u00f3n no hab\u00eda previsto un detalle: el sol radiante de aquella ma\u00f1ana madrile\u00f1a calentaba el metal hasta temperaturas sorprendentes. Muchos sacerdotes envolv\u00edan aquellos recipientes con la estola para protegerlos del calor. Las manos notaban perfectamente aquella temperatura creciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras sosten\u00eda el cop\u00f3n, me vino un pensamiento inesperado. El calor que experiment\u00e1bamos f\u00edsicamente no era nada comparado con el calor invisible que el Cuerpo de Cristo transmite al alma. Aquella semiesfera ardiente se convirti\u00f3 para m\u00ed en una peque\u00f1a par\u00e1bola. Tocar a Dios siempre nos calienta por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fe cristiana es, en cierto modo, la historia de un Dios que se deja tocar. Los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas tocaron sus manos, sus vestidos y hasta las heridas de su cuerpo resucitado. Hoy seguimos pudiendo tocarlo sacramentalmente en la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, al contemplar a tantas personas deseosas de tocar al Papa, pens\u00e9 que aquel gesto escond\u00eda una verdad m\u00e1s profunda. El cari\u00f1o hacia el sucesor de Pedro nace precisamente de lo que \u00e9l representa. Queremos tocar al Papa porque nos acerca a Cristo. Nos emociona estrechar su mano porque vemos en ella la continuidad visible de la misi\u00f3n que el Se\u00f1or confi\u00f3 a Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el coraz\u00f3n del cristiano no puede detenerse ah\u00ed. Toda cercan\u00eda al Papa est\u00e1 llamada a conducirnos hacia una cercan\u00eda mayor. Toda emoci\u00f3n humana debe desembocar en el encuentro con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miles de personas quisieron tocar al Papa durante estos d\u00edas. Y fue hermoso verlo. Pero todav\u00eda es m\u00e1s hermoso recordar que, en cada comuni\u00f3n, es Dios quien nos toca a nosotros. Y cuando eso sucede, el alma alcanza la verdadera temperatura de la gracia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las im\u00e1genes de la reciente visita del Papa Le\u00f3n XIV a Espa\u00f1a permanecer\u00e1n mucho tiempo en nuestra memoria. Han sido d\u00edas de fe compartida, y de alegr\u00eda eclesial. Pero, entre tantos momentos vividos, hubo un detalle que me llam\u00f3 especialmente la atenci\u00f3n: las ganas que ten\u00eda la gente de tocar al Papa. No era curiosidad, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2425,"featured_media":62949,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537,50],"tags":[2319],"class_list":["post-62948","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","category-reverendo-sos","tag-papa-leon-xiv","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62948","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2425"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62948"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62948\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62949"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62948"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62948"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62948"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}