{"id":62835,"date":"2026-07-12T06:51:00","date_gmt":"2026-07-12T04:51:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=62835"},"modified":"2026-07-10T10:10:34","modified_gmt":"2026-07-10T08:10:34","slug":"saydnaya-maaloula-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/saydnaya-maaloula-jesus\/","title":{"rendered":"Saydnaya y Maaloula: donde a\u00fan se habla la lengua de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya he escrito en estas p\u00e1ginas sobre la <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/siria-el-paraiso-perdido-i\/\" type=\"link\" id=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/siria-el-paraiso-perdido-i\/\">Siria <\/a>que fue : un pa\u00eds encrucijada de civilizaciones e imperios, lenguas, religiones y alfabetos, un mundo perdido de pueblos y comunidades que una guerra terrible y prolongada ha destrozado y del que no se sabe si podr\u00e1 <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/cultura\/siria-mundo-perdido\/\">recomponerse<\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy quiero seguir hablando de ello, con nostalgia y con el deseo de volver all\u00ed, para compartir un viaje que, en agosto de 2008, me llev\u00f3 a visitar dos lugares que custodian el coraz\u00f3n m\u00e1s antiguo del cristianismo de Oriente: el monasterio de Saydnaya y el pueblo de Maaloula, donde todav\u00eda se habla una variante del arameo, la lengua de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El desierto y la frontera<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imaginaos que est\u00e1is en el L\u00edbano. Tres semanas maravillosas recorriendo el pa\u00eds de arriba abajo, entre monta\u00f1as, mar, monasterios antiguos y modernos, ciudades maravillosas, comida incre\u00edble y una gente tan acogedora como pocas veces se encuentra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero faltaba algo: \u00a1el desierto! Siempre hab\u00eda so\u00f1ado con verlo, con pisar esa extensi\u00f3n de color ocre que solo hab\u00eda visto en fotograf\u00edas. As\u00ed que convenc\u00ed a mis amigos para que contactaran con una agencia y organiz\u00e1ramos una excursi\u00f3n al otro lado de la frontera: Saydnaya, Maaloula y, por \u00faltimo, Damasco. Era principios de agosto. Hac\u00eda calor, s\u00ed, pero nada comparable a las olas de calor que sufrimos \u00faltimamente. Y, a primera hora de la ma\u00f1ana, nos subimos a una furgoneta, dos amigos cristianos libaneses y yo, con un conductor druso, tambi\u00e9n liban\u00e9s, que adem\u00e1s nos har\u00eda de gu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan recuerdo la despreocupaci\u00f3n t\u00edpica de Oriente Medio con la que nuestro conductor conduc\u00eda por las carreteras que trepan por la cordillera del L\u00edbano, bordeando los tanques abandonados a los lados de la calzada: vestigios silenciosos de la larga ocupaci\u00f3n siria, que termin\u00f3 en 2005 tras treinta a\u00f1os de presencia militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al descender hacia el valle, ya con el Antil\u00edbano y la cercana frontera a la vista, la carretera se hac\u00eda m\u00e1s recta y, en la frontera, yo, como italiano, pas\u00e9 sin problemas: un apret\u00f3n de manos cordial, unos cuantos d\u00f3lares por el visado y un \u00abhasta luego\u00bb, mientras los libaneses y los sirios esperaban en fila bajo el sol. Una paradoja, inaceptable en muchos sentidos, la misma que se da entre Israel y Cisjordania.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y luego, una vez cruzada la frontera, la primera visi\u00f3n deslumbrante. Mis amigos libaneses, acostumbrados a las monta\u00f1as verdes, a las terrazas cultivadas, a los cedros, no se explicaban c\u00f3mo pod\u00eda quedarme tan embelesado por el desierto. Y, sin embargo, as\u00ed era: aquella inmensa extensi\u00f3n, de color ocre quemado por la luz deslumbrante del sol de agosto, el horizonte llano que se extend\u00eda infinito ante la furgoneta, me conquistaron de inmediato. Hay algo m\u00edstico en los desiertos de esa parte del mundo: no en vano las tres religiones abrah\u00e1micas nacieron all\u00ed. Evidentemente, all\u00e1 el hombre tiene mayor propensi\u00f3n a escuchar a Dios.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Diseno-sin-titulo-68.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-63143\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Saydnaya: la Virgen sobre la roca<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera parada fue Saydnaya (del arameo Saidn\u0101y\u0101: \u00abNuestra Se\u00f1ora\u00bb), un monasterio greco-ortodoxo fundado, seg\u00fan la tradici\u00f3n, por el emperador Justiniano en el siglo VI, sobre una roca a unos 30 km al norte de Damasco, que alberga uno de los iconos marianos m\u00e1s antiguos y venerados de toda la cristiandad oriental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llegada al monasterio fue como un ascenso hacia el cielo: la empinada subida, el sol de agosto que pegaba fuerte sobre la estructura que se alzaba sobre la roca, casi fundida con ella. Los gruesos muros exteriores, de piedra clara, proteg\u00edan discretamente lo que se guardaba en su interior: ni el patio florido, ni los silenciosos senderos que conectaban las distintas estancias del monasterio, un peque\u00f1o mundo en s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de la iglesia principal, el iconostasio dorado se alzaba como una muralla que custodiaba el sanctasanct\u00f3rum, y los candelabros, con su luz titilante sobre los iconos milenarios, creaban una atm\u00f3sfera et\u00e9rea. \u00c9ramos muy pocos y el silencio, junto con el frescor y el refugio que ofrec\u00eda la iglesia, hac\u00eda que apeteciera quedarse all\u00ed para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el centro, en un relicario, se encontraba el icono de la Virgen de Saydnaya, pintado, seg\u00fan la tradici\u00f3n, por el evangelista Lucas y tra\u00eddo aqu\u00ed desde Bizancio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mis amigos libaneses me llamaron la atenci\u00f3n sobre un grupito de musulmanes que mostraban un gran respeto y veneraci\u00f3n por aquel lugar, sagrado tambi\u00e9n para ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez fuera, contempl\u00e9 el valle que se abr\u00eda a los pies del monasterio, la extensi\u00f3n de color ocre que abrazaba el horizonte mientras los rayos del sol se reflejaban implacables en las paredes blancas del convento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora que lo pienso, me emociono al saber que aquel pa\u00eds tan hermoso sufrir\u00eda una tragedia inmensa solo un par de a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Maaloula: la lengua de Jes\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Maaloula me marc\u00f3 a\u00fan m\u00e1s que Saydnaya, si cabe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No dejaba de contemplar embelesado el paisaje desde la ventanilla, mientras uno de mis amigos libaneses sufr\u00eda un mareo terrible (\u00a1pero a m\u00ed no me importaba demasiado!): \u00bfc\u00f3mo no dejarse cautivar por la belleza de aquel desierto llano que, de repente, se volv\u00eda accidentado y luego rocoso, abri\u00e9ndose en un desfiladero dominado por Maaloula?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed se me apareci\u00f3 el pueblo aferrado a la roca, uno de los pocos lugares del mundo donde todav\u00eda se habla el arameo occidental: la lengua que hablaba Jes\u00fas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cabe precisar que existen varias variantes modernas del arameo antiguo, que ha evolucionado, al igual que el lat\u00edn, dando origen a lenguas como el sir\u00edaco, el arameo jud\u00edo palestino (hablado en la \u00e9poca de Jes\u00fas) o los dialectos caldeos (en Irak).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Maaloula, esta lengua sigue resonando en las calles, en las oraciones de las iglesias y en las voces de los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, visitamos el monasterio de los Santos Sergio y Baco (M\u0101r Sark\u012bs wa-Bakh\u016bs), uno de los lugares de culto cristianos m\u00e1s antiguos del mundo (siglo IV), construido sobre un antiguo templo pagano. La fuente del patio, las puertas de madera oscura, el silencio del claustro: todo transmit\u00eda la sensaci\u00f3n de estar fuera del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la iglesia greco-cat\u00f3lica, la gu\u00eda, una joven de la zona, nos reuni\u00f3 alrededor del altar de forma cuadrada (de \u00e9poca precristiana) para recitarnos el Padrenuestro en arameo. La emoci\u00f3n que sent\u00ed entonces se une al dolor de haber visto, en los reportajes de la televisi\u00f3n, c\u00f3mo ese mismo altar fue destrozado a martillazos por integristas isl\u00e1micos durante la guerra civil. \u00a1Dos mil a\u00f1os de convivencia entre paganos y cristianos y, despu\u00e9s, entre musulmanes y cristianos, barridos a golpes de martillo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al salir de la iglesia, nos adentramos entre los desfiladeros y las rocas que conducen al santuario de Santa Tecla, una de las primeras m\u00e1rtires cristianas, disc\u00edpula del ap\u00f3stol Pablo. Cuenta la tradici\u00f3n que, cuando Tecla era perseguida por sus perseguidores, la roca se abri\u00f3 milagrosamente para darle refugio. La grieta no es muy diferente de la que se recorre para llegar a Petra, en Jordania, y en ciertos puntos, donde se vuelve m\u00e1s estrecha, uno se ve literalmente aprisionado entre el color ocre de la piedra y, all\u00e1 arriba, el azul intenso del cielo despejado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que queda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin duda, aquel viaje, que termin\u00f3 en Damasco, en casa de Anan\u00edas, ha quedado grabado de forma indeleble en mi memoria y en mi coraz\u00f3n.&nbsp; De regreso a Beirut, al caer la tarde, dejamos atr\u00e1s la inmensa periferia de la capital siria, con los gigantescos carteles de Bashar al-Asad que a\u00fan se alzaban por todas partes, y el desierto que cambiaba de color hacia el naranja y el marr\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 nunca vuelva a ver esos lugares tal y como los dej\u00e9.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, en septiembre de 2013, Maaloula fue uno de los primeros pueblos cristianos de Siria en ser ocupado por los rebeldes de Jabhat al-Nusra (vinculados a Al Qaeda), cuyo fundador y l\u00edder era el actual presidente sirio tan querido por Trump, \u00a1Ahmed al-Sharaa Al-Jawlani!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los enfrentamientos causaron da\u00f1os ingentes al patrimonio hist\u00f3rico y art\u00edstico: el monasterio de los Santos Sergio y Baco fue saqueado, y algunos de sus iconos milenarios fueron robados o destruidos. Sin embargo, fue el convento de Santa Tecla el que se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo m\u00e1s doloroso de aquella \u00e9poca: las doce monjas que viv\u00edan all\u00ed fueron secuestradas por los milicianos y retenidas como rehenes durante casi tres meses, entre diciembre de 2013 y marzo de 2014, para luego ser liberadas tras una larga y compleja negociaci\u00f3n con la mediaci\u00f3n de Catar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saydnaya tambi\u00e9n se vio arrasada por la guerra. De hecho, en la infame prisi\u00f3n situada cerca del monasterio, el r\u00e9gimen de Assad encerr\u00f3, seg\u00fan los informes de Amnist\u00eda Internacional, a miles de personas. Muchas fueron torturadas y asesinadas; otras tantas no regresaron jam\u00e1s, desapareciendo entre las llagas y las cicatrices de un conflicto que ha destruido un pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza es que, como ha ocurrido en tantas \u00e9pocas de la historia, Siria \u2014y esos lugares de encantadora belleza y valor cultural inconmensurable\u2014 vuelva a ser un faro de civilizaci\u00f3n, tolerancia y buen vivir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/122107219346497230-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-63142\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El autor, Gerardo Ferrara, en el Monasterio de Nuestra Se\u00f1ora de Saydnaya<\/figcaption><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya he escrito en estas p\u00e1ginas sobre la Siria que fue : un pa\u00eds encrucijada de civilizaciones e imperios, lenguas, religiones y alfabetos, un mundo perdido de pueblos y comunidades que una guerra terrible y prolongada ha destrozado y del que no se sabe si podr\u00e1 recomponerse.&nbsp; Hoy quiero seguir hablando de ello, con nostalgia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2244,"featured_media":62871,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36,39],"tags":[818],"class_list":["post-62835","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-cultura","tag-siria","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62835","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2244"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62835"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62835\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62871"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62835"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62835"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62835"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}