{"id":62653,"date":"2026-07-04T06:00:00","date_gmt":"2026-07-04T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=62653"},"modified":"2026-06-22T13:31:46","modified_gmt":"2026-06-22T11:31:46","slug":"madeleine-delbrel-dios-no-ha-muerto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/madeleine-delbrel-dios-no-ha-muerto\/","title":{"rendered":"Madeleine Delbr\u00eal. \u00a1Dios no ha muerto!"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dice que los franceses son italianos de mal humor. Yo, que soy italiano y a menudo estoy de mal humor, \u00a1entonces podr\u00eda definirme franc\u00e9s! Bromas aparte, siempre me ha encantado la cultura, la lengua, el pensamiento y tambi\u00e9n el legado espiritual de este gran pa\u00eds que es Francia, y de sus habitantes, a quienes los italianos llamamos \u201cprimos del otro lado de los Alpes\u201d. Por eso quiero dedicar un art\u00edculo a una gran francesa: Madeleine Delbr\u00eal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madeleine, al igual que <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/foco\/dorothy-day-anarquista-dios\/\" type=\"post\" id=\"61670\">Dorothy Day<\/a> \u2014con quien se la ha comparado a menudo\u2014 y <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/flannery-oconnor-la-experiencia-religiosa-debe-estar-en-la-carne-misma-del-relato\/\" type=\"post\" id=\"52857\">Flannery O\u2019Connor<\/a>, no fue una monja, una fundadora ni una te\u00f3loga, sino una mujer laica, artista y activista inmersa en realidades dif\u00edciles, que encontr\u00f3 su misi\u00f3n (y a Dios) en la calle, literalmente: la calle, con sus \u201cperiferias existenciales\u201d, fue su \u201cterritorio del diablo\u201d, ese lugar en el que, como dir\u00eda O\u2019Connor, la gracia irrumpe donde menos se espera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madeleine me ha acompa\u00f1ado a menudo con sus reflexiones, que se reflejan en el mensaje de los dos \u00faltimos papas. Por eso, en este art\u00edculo me gustar\u00eda compartir algunos fragmentos suyos, acompa\u00f1ando su historia con los versos de \u201cDio \u00e8 morto\u201d (Dios ha muerto), del gran Francesco Guccini.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Dios ha muerto\u2026<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me han dicho que mi generaci\u00f3n ya no cree en lo que a menudo se ha disfrazado de fe, en los mitos eternos de la patria o del h\u00e9roe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque ya ha llegado el momento de rechazar todo lo que es falso: las creencias basadas en la costumbre y el miedo, una pol\u00edtica que no es m\u00e1s que una forma de hacer carrera, la hipocres\u00eda interesada, la dignidad vac\u00eda, la hipocres\u00eda de quienes siempre tienen la raz\u00f3n y nunca se equivocan\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y un dios que ha muerto. En los campos de exterminio, Dios ha muerto. Con los mitos de la raza, Dios ha muerto. Con los odios partidistas, Dios ha muerto. (F. Guccini)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madeleine Delbr\u00eal naci\u00f3 el 24 de octubre de 1904 en Mussidan, Francia, en una familia que hoy calificar\u00edamos de \u201cdisfuncional\u201d. Su padre, Jules, era jefe de estaci\u00f3n, un intelectual frustrado, anticlerical, orgulloso y temperamental, que cambiaba a menudo de trabajo, lo que obligaba a la familia a mudarse continuamente. Su madre, Lucile, era todo lo contrario: conformista, convencional y de familia burguesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las tensiones familiares tuvieron grandes repercusiones en la joven Madeleine, quien, influida por su padre y por un ambiente asfixiante, se refugi\u00f3 en el mundo intelectual de la capital cuando la familia se traslad\u00f3 a Par\u00eds. A los quince a\u00f1os se declar\u00f3 \u201cestrictamente atea\u201d, llegando a escribir, dos a\u00f1os despu\u00e9s: \u201cDios ha muerto, viva la muerte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u201cel desierto poblado al que llaman Par\u00eds\u201d (tal y como se define en \u201cLa Traviata\u201d), donde Madeleine estudi\u00f3 filosof\u00eda y arte en la Sorbona, compaginando los estudios con la poes\u00eda (en 1926 gan\u00f3 el Premio Sully Prudhomme de la Academia Francesa), el piano y el anticonformismo de un esp\u00edritu libre, le ten\u00eda reservado algo m\u00e1s: dos \u201cfelices encuentros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primero fue Jean Maydieu, de quien se enamor\u00f3. Profundamente cristiano, en 1924 la dej\u00f3 para ingresar en el noviciado de los jesuitas. La reacci\u00f3n de Madeleine fue de profunda desesperaci\u00f3n. Sin embargo, una duda se fue abriendo paso en su interior: sent\u00eda un profundo respeto por Jean, les un\u00eda un camino intelectual y sab\u00eda que \u00e9l no pod\u00eda haberse vuelto loco. Y as\u00ed comenz\u00f3 a leer, a buscar, hasta que lleg\u00f3 tambi\u00e9n para ella el segundo encuentro, el encuentro con Dios, que ya no fue, como ella misma declar\u00f3, una hip\u00f3tesis que refutar, sino una Presencia que la arroll\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>A los lados de las carreteras<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He visto a gente de mi edad alejarse por caminos que nunca llevan a ninguna parte, buscando el sue\u00f1o que conduce a la locura en la b\u00fasqueda de algo que no encuentran en el mundo que ya tienen, en las noches empapadas de vino, por caminos transformados por las pastillas, entre las nubes de humo del mundo hecho de ciudades, resisti\u00e9ndose a tragarse nuestra cansada civilizaci\u00f3n. Y un dios que ha muerto. A los m\u00e1rgenes de las calles, Dios ha muerto. (Guccini).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras su conversi\u00f3n, Madeleine sinti\u00f3 una necesidad fundamental que se convirti\u00f3 en el eje central de su vida, tal y como ella misma escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se nos ha explicado claramente que en la tierra debemos amar a Dios. Y para que no tengamos dudas, ni pensemos que no sabemos por d\u00f3nde empezar, Jes\u00fas nos ha dicho que la \u00fanica manera, la \u00fanica receta, el \u00fanico camino es amarnos los unos a los otros. Quiz\u00e1s nos satisfaga alcanzar una humildad extraordinaria, o una pobreza insuperable, o una obediencia imperturbable, una pureza inquebrantable; pero si esa humildad, pobreza, pureza y obediencia no nos han llevado a encontrar la bondad, si los de nuestra casa, de la calle, de nuestra ciudad, siguen pasando hambre y fr\u00edo, si adem\u00e1s siguen estando solos, quiz\u00e1 seamos h\u00e9roes, pero no seremos de los que aman a Dios.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1933 se traslad\u00f3, junto con algunas compa\u00f1eras, a Ivry-sur-Seine, en las afueras obreras de Par\u00eds, un barrio industrial y de lucha de clases gobernado por una junta comunista. Estudi\u00f3 para convertirse en trabajadora social y fue contratada precisamente por esa misma administraci\u00f3n anticlerical, que la valoraba enormemente. Su casa de la rue Raspail se convirti\u00f3 en un lugar de acogida para los pobres, los desamparados y, durante la Resistencia, para jud\u00edos y refugiados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivi\u00f3 as\u00ed, a las afueras de Ivry, hasta el 13 de octubre de 1964, cuando falleci\u00f3 a causa de una hemorragia cerebral repentina. Estaba trabajando en su escritorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2018, el <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2023\/documents\/20231108-udienza-generale.html\" type=\"link\" id=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2023\/documents\/20231108-udienza-generale.html\">Papa Francisco<\/a> le concedi\u00f3 el t\u00edtulo de Venerable.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Dios ha resucitado<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero creo que mi generaci\u00f3n est\u00e1 preparada para un mundo nuevo y una esperanza reci\u00e9n nacida, para un futuro que ya tiene en sus manos; para una rebeli\u00f3n sin armas, porque todos sabemos ya que, si Dios muere, es solo por tres d\u00edas y luego resucita. En lo que creemos, Dios ha resucitado. En lo que queremos, Dios ha resucitado. En el mundo que construiremos, Dios ha resucitado (F. Guccini)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La espiritualidad de Madeleine est\u00e1 impregnada de misticismo y pragmatismo. Sus escritos se recogen en varios vol\u00famenes, entre ellos \u201cLa joie de croire\u201d (\u201cLa alegr\u00eda de creer\u201d) y \u201cNous autres, gens des rues\u201d (\u201cNosotros, la gente de la calle\u201d): la caridad y la inteligencia de una mujer que sab\u00eda que la verdadera devoci\u00f3n se vive cada d\u00eda en el trabajo, en las relaciones y en el respeto por uno mismo y por los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribe, por ejemplo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un cristiano no puede amar a Dios sin amar a la humanidad; y no se puede amar a la humanidad sin amar a todos los hombres; adem\u00e1s, no se puede amar a todos los hombres sin amar a aquellos a quienes se conoce, pero con un amor concreto, con un amor activo. Esta es la \u00fanica ley del bien y del mal, la ley que permite a la humanidad elegir entre el bien y el mal.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O tambi\u00e9n:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abramos nuestro coraz\u00f3n a las peque\u00f1as soledades del d\u00eda. Porque nuestras peque\u00f1as soledades son grandes, emocionantes y santas, al igual que todos los desiertos del mundo; ellas, que est\u00e1n habitadas por Dios mismo, el Dios que santifica la soledad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La soledad del asfalto negro que separa nuestra casa de la parada del tranv\u00eda; la soledad de los largos pasillos por los que discurre el flujo continuo de todas las vidas que se dirigen hacia un nuevo d\u00eda; la soledad de la cocina frente a la olla de legumbres; las peque\u00f1as soledades de la escalera que se sube y se baja cien veces al d\u00eda; la soledad de las largas horas dedicadas a lavar la ropa, a remendar y a planchar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Soledades que podr\u00edamos temer y que vac\u00edan nuestro coraz\u00f3n: seres queridos que se marchan y a los que querr\u00edamos tener a nuestro lado; amigos que esperamos y que no llegan; cosas que nos gustar\u00eda decir y que nadie escucha; la sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza de nuestro coraz\u00f3n en medio de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cada uno de nosotros hay algo que nadie llegar\u00e1 a comprender jam\u00e1s. Ese algo es la causa misma de nuestra soledad, de la soledad que nos es innata. Es esta soledad primitiva la que debemos aceptar ante todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay diversas formas de no aceptarla. Para algunos ser\u00e1 el encerrarse en s\u00ed mismos, el silencio (pero no el bueno), la cl\u00e1sica actitud del \u00abincomprendido\u00bb. Para otros ser\u00e1, por el contrario, el empe\u00f1o por explic\u00e1rselo a s\u00ed mismos o, m\u00e1s a menudo, por hacer comprender hasta el m\u00e1s m\u00ednimo matiz de su forma de pensar. En ambos casos, cada uno se cristalizar\u00e1, ya sea en el silencio o en la palabra, lo que le dar\u00e1 la impresi\u00f3n de una discordancia; en realidad, es una nota de nosotros mismos que ning\u00fan o\u00eddo humano podr\u00e1 jam\u00e1s entender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El d\u00eda en que comprendamos que la brecha insalvable entre nosotros y los dem\u00e1s es \u2014a trav\u00e9s de todos los amores, todas las influencias, todas las pruebas\u2014 el lugar de aquello que nos hace ser quienes somos; cuando hayamos comprendido que es en ese mismo lugar donde Dios nos habla llam\u00e1ndonos por nuestro nombre, habremos llevado a cabo el gran cambio que convierte la mala soledad en una soledad bendita.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y termino con otro texto suyo que, para m\u00ed, es monumental:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, a lo largo del d\u00eda esperamos con ilusi\u00f3n las pasiones, las grandes pasiones\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A aquellos se les llamar\u00e1 h\u00e9roes, por lo que vale la pena sacrificar la vida\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cambio, llegan las pruebas de paciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las paciencia, esas migajas de pasi\u00f3n, cuyo prop\u00f3sito es matarnos lentamente para tu gloria, oh Dios, matarnos sin nuestra gloria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde primera hora de la ma\u00f1ana se nos presentan: son nuestros nervios, demasiado nerviosos o demasiado lentos; es el autob\u00fas que pasa abarrotado, la leche que se derrama, los deshollinadores que vienen, los ni\u00f1os que lo estropean todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son los invitados que nuestro marido trae a casa y ese amigo que, precisamente \u00e9l, no viene; es el tel\u00e9fono que no para de sonar; son aquellos a quienes queremos y que ya no nos quieren.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es el deseo de callar y la necesidad de hablar,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es las ganas de hablar y la necesidad de callar;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">es querer salir cuando estamos encerrados,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">es quedarnos en casa cuando hay que salir;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">es el marido en el que nos gustar\u00eda apoyarnos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y que se convierte en el m\u00e1s fr\u00e1gil de los ni\u00f1os;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">es el asco que nos produce nuestra vida cotidiana,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">es el deseo febril de lo que no nos pertenece.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed llegan nuestras pruebas, en filas cerradas o en fila india, y siempre se olvidan de decirnos que son el martirio que nos espera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y nosotros las dejamos pasar con desd\u00e9n, esperando \u2014<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">para entregar nuestra vida\u2014 una ocasi\u00f3n que merezca la pena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque hemos olvidado que, al igual que hay ramas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">que se destruyen con el fuego, tambi\u00e9n hay tablas que<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">los pasos desgastan lentamente y que acaban convirti\u00e9ndose en serr\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque hemos olvidado que, si bien hay hilos de lana<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">cortados de ra\u00edz por las tijeras, hay hilos de punto que, d\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">tras d\u00eda, se desgastan sobre la espalda de quienes los llevan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda redenci\u00f3n es un martirio, pero no todo martirio es sangriento:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">hay algunos que se van deshilachando de un extremo a otro de la vida.<\/p>\n<\/blockquote>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se dice que los franceses son italianos de mal humor. 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