{"id":62334,"date":"2026-07-15T07:00:00","date_gmt":"2026-07-15T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=62334"},"modified":"2026-06-11T15:46:34","modified_gmt":"2026-06-11T13:46:34","slug":"la-critica-de-la-razon-practica-de-immanuel-kant","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-critica-de-la-razon-practica-de-immanuel-kant\/","title":{"rendered":"La \u00abCr\u00edtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica\u00bb de Immanuel Kant"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una versi\u00f3n m\u00e1s larga de este art\u00edculo puede <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/articulos\/la-critica-de-la-razon-practica-de-kant\/\">encontrarse aqu\u00ed<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">A) Exposici\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue Alfred North Whitehead quien afirm\u00f3 que la filosof\u00eda occidental no son sino notas a pie de p\u00e1gina de los <em>Di\u00e1logos<\/em> de Plat\u00f3n.&nbsp; Puede ser exagerado, pero pienso que a los Di\u00e1logos solo les falt\u00f3 la idea de la <em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pr\u00e1ctica<\/em>, y que si me permitieran salvar solo dos libros filos\u00f3ficos en un&nbsp; naufragio, salvar\u00eda los Di\u00e1logos y la Cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la anterior <em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura,<\/em> no se descart\u00f3 la realidad de Dios, quedando como posibilidad ya que la idea de Dios es puesta como apriorismo o idea pura de nuestra raz\u00f3n especulativa. Quiz\u00e1 el autor fue consciente de que podr\u00eda no tener vida suficiente para escribir esta segunda cr\u00edtica que sale al paso del aparente agnosticismo de la primera, ya que anuncia su argumento en la observaci\u00f3n, hacia el final, de que no es que sea \u00e9ste mi deber porque me lo manda Dios, sino que, porque s\u00e9 que es \u00e9ste mi deber, s\u00e9 que hay un Dios y que me lo manda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comienza esta segunda Cr\u00edtica por lo obvio, aquello en que todas las escuelas \u00e9ticas est\u00e1n de acuerdo: la voluntad tiende al bien, es decir, que todo aquel que obra, lo hace por un bien, ya que hasta un asesinato se comete porque la raz\u00f3n, en su uso pr\u00e1ctico, ha determinado la voluntad del asesino al presentarle el posible crimen como un bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas determinaciones de nuestra voluntad en la raz\u00f3n pr\u00e1ctica pueden ser m\u00e1ximas personales -no las entendemos obligaci\u00f3n de todos- , tal como un prop\u00f3sito de hacer gimnasia a primera hora, o como m\u00e1ximas universales o normas morales, aquellas que entendemos que obligan a todos. Se trata de una raz\u00f3n pr\u00e1ctica que es pura, es decir a priori y por tanto universal, ya que es parte de la naturaleza humana, donde \u201ca priori\u201d significa que es anterior a cualquier ordenaci\u00f3n concreta de nuestra raz\u00f3n pr\u00e1ctica, como el prop\u00f3sito de hacer gimnasia. Y al decir que es volici\u00f3n pura, queremos decir que se halla presente como norma de todas nuestras voliciones concretas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los dictados de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica pura no son demostrables, no pueden ser deducidos de otros conocimientos anteriores, ya que, muy al contrario, nos sirven como punto de partida para demostrar la moralidad de nuestras acciones concretas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El m\u00e1s universal de esos dictados es el imperativo categ\u00f3rico, aqu\u00e9l que resume la ley moral en nuestra conciencia como forma a priori de nuestras acciones, aquella norma moral de la que todas las dem\u00e1s son concreciones:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u201c<em>Obra de tal modo que la m\u00e1xima de tu voluntad pueda valer siempre al mismo tiempo, como principio de una legislaci\u00f3n universal\u201d&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras palabras, sea tu conducta norma universal. Es la regla de oro de Jes\u00fas, en la que est\u00e1n contenida la ley y los profetas, pero en versi\u00f3n filos\u00f3fica que resalta su universalidad, puesto que el \u201ccomo quieras que los dem\u00e1s obren contigo\u201d de Jes\u00fas equivale al \u201ccomo crees que todos deber\u00edan&nbsp; obrar\u201d en la expresi\u00f3n kantiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ejemplo, acerca del enga\u00f1o: \u201ccada uno sabe que si \u00e9l se permite secretamente el enga\u00f1o, no por eso permite que enga\u00f1e todo el mundo, o que si se conduce sin cari\u00f1o, sin que se note, no por eso ha de tener enseguida a todo el mundo en su contra con esa misma disposici\u00f3n. Si la m\u00e1xima de la acci\u00f3n no es de tal \u00edndole que aguante la prueba de poder ser una ley de la naturaleza en general, es moralmente inviable. As\u00ed juzga hasta el entendimiento m\u00e1s vulgar, pues la ley de la naturaleza se halla siempre en la base de todos sus juicios, hasta los m\u00e1s ordinarios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n que inmediatamente se pone a continuaci\u00f3n es por qu\u00e9 la ley moral obliga. Todo hombre lo sabe: porque es mi deber. Su fuerza de coerci\u00f3n est\u00e1 basada en el sentimiento: un inexorable sentimiento de desprecio hacia uno mismo si obra contrariamente a su deber, y un sentimiento tambi\u00e9n inexorable de respeto hacia los dem\u00e1s cuando cumplen con el suyo: \u201cAnte un hombre de condici\u00f3n baja y ordinaria en quien percibo una rectitud de car\u00e1cter en una medida de la que yo no tengo conciencia en m\u00ed mismo, inclinar\u00e9 mi esp\u00edritu, quiera yo o no, y eso aunque mantuviese alta mi cabeza para recordarle mi superioridad (\u2026) El respeto es el tributo que no podemos negar al m\u00e9rito, queramos o no lo queramos\u201d Esta \u00faltima acotaci\u00f3n \u2013\u201cqueramos o no lo queramos\u201d-&nbsp; es precisamente la raz\u00f3n por la que se trata de un apriorismo de la voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigue la cuesti\u00f3n que ha distinguido hist\u00f3ricamente los sistemas \u00e9ticos en filosof\u00eda: cu\u00e1l sea el Bien Supremo, es decir, cu\u00e1l el objetivo final de las acciones de los hombres, si la b\u00fasqueda de la virtud, o si la b\u00fasqueda de la felicidad. Epic\u00fareo, tres siglos antes de Cristo, respondi\u00f3 que el hombre tiende o debe tender a la felicidad, pero no por eso rebaj\u00f3 el discurso de la virtud, ya que entend\u00eda que la vida virtuosa es el modo de alcanzar la felicidad. Inmediatamente despu\u00e9s, los estoicos vieron en la virtud el fin \u00faltimo, el Bien Supremo al que el hombre ha de tender, quedando la felicidad como consecuencia -a modo de premio de la naturaleza- de una vida virtuosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En\u00e9rgicamente se opondr\u00e1 Inmanuel a ambas escuelas, negando la ecuaci\u00f3n que ambas mantienen \u201cvida virtuosa = vida feliz\u201d, para lo que pone el ejemplo de un cortesano de Enrique VIII. El rey le ped\u00eda que testificase con falsedad en contra de Ana Bolena, para as\u00ed llevarla al pat\u00edbulo y casarse con Jane Seymour. El cortesano no accedi\u00f3, y el rey se veng\u00f3 encontrando quienes falsamente testificaron contra \u00e9l con pruebas de tal realismo que hasta sus propios familiares las creyeron. Al subir aquel cortesano las gradas del cadalso, \u00bfconsiderar\u00eda haber actuado con virtud? S\u00ed, sin duda. \u00bfConsiderar\u00eda que el de su vida hab\u00eda sido un feliz? Sin duda que no, y esto prueba que la virtud no siempre lleva a la felicidad. Pero subir\u00eda las gradas \u201ccontento de s\u00ed mismo\u201d, volver\u00eda a repetir su acci\u00f3n. (Emily Dickinson: \u201cMi alma -me acus\u00f3- y era un tormento-\/ como si lenguas de diamante me insultaran.\/ Todos los dem\u00e1s me acusaron -y yo sonre\u00eda-\/ Mi alma -esa ma\u00f1ana- era mi amiga-\u201c)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed es como considera Kant que ambos epic\u00fareos y estoicos, al equiparar virtud y felicidad, perdieron la noticia de Dios y de la inmortalidad del alma, aquella que el hombre recibe en su conciencia del deber y en su anhelo \u00edntimo de felicidad. As\u00ed es&nbsp; como, en la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, recupera Kant la noticia \u00edntima de la realidad de Dios, de un Dios que legisla y remunera nuestro libre obrar, del que somos moralmente responsables: el Dios de la religi\u00f3n. Esto explica que Dios, libertad (causalidad), inmortalidad solo quedaran como posibilidad cuando en la anterior cr\u00edtica trat\u00f3 de la raz\u00f3n especulativa: \u201cNi siquiera puedo, pues aceptar a Dios, la libertad y la inmortalidad en apoyo del necesario uso pr\u00e1ctico de mi raz\u00f3n sin quitar, a la vez, a la raz\u00f3n especulativa su pretensi\u00f3n de conocimientos exagerados (\u2026)<em> Tuve pues que suprimir el <\/em><em>sabe<\/em><em>r para dejar sitio a la<\/em><em> fe<\/em>\u201d (el subrayado es del propio Kant).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u201cDejar sitio a la fe\u201d, por eso Dios ha aparecido tan solo como idea a priori en nuestra mente, en una <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura <\/em>en que nada se ha dicho de su realidad, ni nada en contra, solo ha quedado como posible. Del mismo modo sucede con las ideas de Yo y el Mundo, y de esa interacci\u00f3n entre ambos que es la causalidad: el mundo causa las impresiones que inician en m\u00ed su conocimiento, y yo soy verdadera causa, y por tanto responsable de mi acci\u00f3n sobre el mundo, luego moralmente responsable. As\u00ed pues, tambi\u00e9n la libertad hab\u00eda quedado como mera posibilidad en la anterior <em>Cr\u00edtica <\/em>y es recuperada ahora en la <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y al llegar aqu\u00ed el piadoso prusiano se pregunta si no ha actuado la naturaleza como madrastra al presentarnos la realidad de Dios y de la inmortalidad del alma tan solo en la acci\u00f3n, dej\u00e1ndolas fuera de nuestro alcance de nuestra raz\u00f3n especulativa. Responde en profundidad que m\u00e1s bien ha actuado como madre providente pues de otro modo el motor de nuestras acciones habr\u00eda sido el deseo del premio, en vez del noble y desinteresado sentido del deber.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concluye esta \u00e9tica enteramente nueva y prodigiosa que ha marcado lo mejor del esp\u00edritu alem\u00e1n -no&nbsp; ciertamente promotor&nbsp; del nacionalsocialismo sino el esp\u00edritu que tuvo que sufrirlo-&nbsp; con una \u201cmetodolog\u00eda de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica\u201d sumamente inspiradora para nuestra labor de educadores. Observa que todos tenemos un innato inter\u00e9s por la moral&nbsp; (nos dormimos en un discurso sobre \u00e9tica, pero en cuanto es mencionado un caso pr\u00e1ctico despertamos, pues eso s\u00ed que interesa a todos). La metodolog\u00eda pues, para educar la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, no ha de consistir pues en ense\u00f1ar lo que es moral y lo que no lo es, pues eso ya lo sabe el joven, sino en narraciones con carga moral. As\u00ed por ejemplo aquella narraci\u00f3n del rey Enrique,&nbsp; de Ana Bolena y del cortesano, donde el joven que la escucha descubre -sin que nadie se lo tenga que decir- d\u00f3nde est\u00e1 el bien y d\u00f3nde el mal, donde la heroicidad y d\u00f3nde la ignominia,&nbsp; y lo grabar\u00e1 tempranamente en su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra termina. Al lector que ley\u00f3 aquella <em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/em> donde fue analizado su conocimiento del mundo exterior y de sus leyes, y que ha le\u00eddo ahora esta <em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pr\u00e1ctica <\/em>donde ha sido analizado su mundo interior y el conocimiento de sus leyes,&nbsp; dirige Immanuel Kant sus inolvidables palabras finales:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDos realidades llenan el \u00e1nimo con siempre nueva y creciente admiraci\u00f3n y respeto, y tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s frecuente y detenidamente se ocupa de ellas la reflexi\u00f3n: Sobre m\u00ed, el cielo estrellado. Dentro de m\u00ed, la ley moral\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">B) Cr\u00edtica<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dif\u00edcil resulta criticar el \u00fanico libro de filosof\u00eda donde uno ha dejado sus l\u00e1grimas sobre sus p\u00e1ginas, pero, como S\u00f3crates en aquel discurso sobre el Amor al finalizar aquel Banquete, no silenciar\u00e9 lo que de negativo encuentro en ella -eso ser\u00eda elogiar y aqu\u00ed solo se busca la verdad- , ni tampoco silenciar\u00e9 lo positivo, como si tomase postura en contra de la honradez del fil\u00f3sofo de Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empezando por lo primero digamos que muy enriquecedora para la filosof\u00eda ha sido la propuesta que Kant ha hecho de acceder a la divinidad, a la inmortalidad del alma y&nbsp; a esa libertad por la que somos moralmente responsables por un nuevo camino filos\u00f3fico esencialmente distinto de los considerados en el pensamiento antiguo y en la Escol\u00e1stica. M\u00e1s all\u00e1 del acceso a Dios por la v\u00eda del ser, y por el orden que encontramos en la naturaleza, nos hallamos ante la noticia que tenemos de \u00c9l en el orden moral. La v\u00eda seguida desde la antig\u00fcedad hab\u00eda sido la versi\u00f3n filos\u00f3fica de Romanos 1, 20: \u201dCuando los paganos, privados de la Ley, cumplen naturalmente los preceptos&nbsp; de la Ley, estos hombres, sin poseer la Ley, permanecen dentro de la ley. Ellos muestran la realidad de esta ley inscrita en el coraz\u00f3n, probada por el testimonio de su conciencia, as\u00ed como por&nbsp; los juicios interiores de aprobaci\u00f3n u elogio que unos hacen de otros\u201d La v\u00eda que ahora Immanuel Kant introduce en filosof\u00eda ser\u00e1 en cambio un eco de Romanos 2, 14-16: \u201dCuando los paganos, privados de la Ley, cumplen naturalmente los preceptos&nbsp; de la Ley, estos hombres, sin poseer la Ley, permanecen dentro de la ley. Ellos muestran la realidad de esta ley inscrita en el coraz\u00f3n, probada por el testimonio de su conciencia, as\u00ed como por los juicios interiores de aprobaci\u00f3n u elogio que unos hacen de otros, y as\u00ed se ver\u00e1 el d\u00eda en que, seg\u00fan mi evangelio, Dios juzgue las cosas secretas de los hombres, por medio de Jesucristo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no puedo silenciar que ha resultado devastador para la filosof\u00eda el hecho de que Kant&nbsp; -con un perceptible sesgo luterano- haya declarado las realidades de Dios, del Mundo, y de uno mismo como inaccesibles a la raz\u00f3n especulativa, apareciendo en ella como ideas puras o preconcebidas de la raz\u00f3n, no algo de lo que nos d\u00e9 noticia la realidad exterior. Podr\u00eda arg\u00fcirse que no es esto importante, ya que Kant recupera estas realidades en la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, pero no se trata de un juego de suma cero entre lo positivo y lo negativo: lo que queda al final de su gesto filos\u00f3fica es que el ser aparece en el terreno de la voluntad, con lo que la voluntad llega a ocupar el lugar del ser. Este va a ser el gesto impl\u00edcito en los fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos que le seguir\u00e1n, cuando Schopenhauer vea el mundo como voluntad -siendo la voluntad aquello que se representa en el conocimiento- , cuando Marx diga que el mundo no hay que explicarlo sino transformarlo, y cuando Nietzsche se deshaga de la filosof\u00eda para comprar la voluntad de poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En torno a la concepci\u00f3n kantiana de ley moral como apriorismo de la voluntad -la ley inscrita en nuestros corazones seg\u00fan la cita paulina- ha surgido una divisi\u00f3n entre los actuales int\u00e9rpretes del tomismo, seg\u00fan vean al aquinate como m\u00e1s cercano al antiguo Arist\u00f3teles o al moderno Kant. Los tomistas m\u00e1s aristot\u00e9licos mantienen que la ley natural est\u00e1 en el ser -de ah\u00ed su nombre pues est\u00e1 en la naturaleza- y que nosotros la reconocemos al conocer el ser, como aquello que conviene al orden natural de las cosas, siendo \u00e9sta la gu\u00eda de nuestro discurso moral. Los m\u00e1s cercanos a Kant, en cambio, en general los tomistas de origen alem\u00e1n, ven esa postura como pagana y alejada del esp\u00edritu de ese pasaje Romanos 2, 14-16. Para ellos, Tom\u00e1s habla de ley natural porque est\u00e1 en la naturaleza humana como luz que ilumina lo conocido por nosotros, para hacernos ver su raz\u00f3n o especie moral (as\u00ed como el entendimiento agente ilumina&nbsp; lo que percibimos para hacerlo \u201cespecie inteligible\u201d). Citan en su apoyo la Suma Teol\u00f3gica, 1-2, cuesti\u00f3n 94, art\u00edculo 2:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMuchos dicen: \u00bfQui\u00e9n nos mostrar\u00e1 el&nbsp; bien? \u201c y respondiendo a esta pregunta, dice [el salmo 4,6]: \u201cLa luz de tu rostro, Se\u00f1or, ha quedado impresa en nuestras mentes\u201d, como si a luz de la raz\u00f3n natural, por la cual discernimos lo bueno y lo malo \u2013tal es el fin de la ley natural-, no fuese otra cosa que la impresi\u00f3n de la luz divina en nosotros. Es, pues, evidente que la ley natural no es m\u00e1s que la participaci\u00f3n de la ley eterna en la criatura racional.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comisi\u00f3n teol\u00f3gica internacional ha intervenido en la cuesti\u00f3n dando su parte de raz\u00f3n a ambas interpretaciones del tomismo: Recuerda la distinci\u00f3n entre normas morales primeras y segundas, es decir entre los dictados generales de la conciencia, y esos otros m\u00e1s particulares en los que la conciencia tiene que decidir la raz\u00f3n moral de situaciones concretas. Las primeras ser\u00edan, s\u00ed, innatismo de la ley moral grabada en nuestros corazones, pero para las segundas habr\u00edamos de razonar sobre implementaciones concretas de esos dictados generales, ya que no hay un Pepito Grillo en nuestra conciencia que nos vaya diciendo en cada momento lo que tenemos que hacer, sin que tengamos que pararnos a reflexionar.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una versi\u00f3n m\u00e1s larga de este art\u00edculo puede encontrarse aqu\u00ed. A) Exposici\u00f3n Fue Alfred North Whitehead quien afirm\u00f3 que la filosof\u00eda occidental no son sino notas a pie de p\u00e1gina de los Di\u00e1logos de Plat\u00f3n.&nbsp; Puede ser exagerado, pero pienso que a los Di\u00e1logos solo les falt\u00f3 la idea de la Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2425,"featured_media":62349,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537],"tags":[948,1824],"class_list":["post-62334","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","tag-filosofia","tag-filosofos","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2425"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62334"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62334\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62349"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}