{"id":61420,"date":"2026-05-21T06:46:00","date_gmt":"2026-05-21T04:46:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=61420"},"modified":"2026-05-18T10:40:02","modified_gmt":"2026-05-18T08:40:02","slug":"la-resurreccion-del-cuerpo-en-el-centro-de-la-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-resurreccion-del-cuerpo-en-el-centro-de-la-pascua\/","title":{"rendered":"La resurrecci\u00f3n del cuerpo en el centro de la pascua"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece que esta realidad del cuerpo resucitado en su destino final no resuena con mucha contundencia y claridad en nuestros tiempos, tampoco en este tiempo lit\u00fargico de la Pascua en el que es aun m\u00e1s propio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Navidad, por ejemplo, la fe, la liturgia y la cultura se dan la mano y no hay quien dude de lo que estamos celebrando. Algo parecido sucede en Semana Santa. Los misterios del nacimiento, la pasi\u00f3n y la muerte de nuestro Se\u00f1or Jesucristo se desbordan de la liturgia y se expresan en una nutrida y enraizada cultura de tradiciones que la piedad popular secunda: luces, belenes, \u00e1rboles de Navidad, cabalgatas, cenas, villancicos y regalos, procesiones, nazarenos, mantillas, penitencias, morados y negros, y velas. Todos estos signos y otros m\u00e1s son parte de los mismos significados que la Iglesia rememora en estos tiempos lit\u00fargicos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, el Domingo de Resurrecci\u00f3n abre la Pascua y, dentro de las iglesias, se estrena el cirio pascual, el blanco se erige en protagonista y se canta el Aleluya. Mas all\u00e1 de estos signos de la liturgia, llega el final de la Pascua con el Domingo de Pentecost\u00e9s y los pueblos \u2014en sus calles y en sus gentes\u2014 apenas han expresado la alegr\u00eda de la resurrecci\u00f3n. Bueno, s\u00ed, quiz\u00e1s con escaso conocimiento del sentido, lo hacen los huevos de Pascua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No cabe duda que, para aumentar la resonancia de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo (y la nuestra), faltan tradiciones (y catequesis) en la vida de la Pascua. Para poder poner la resurrecci\u00f3n de los cuerpos en el centro de la Pascua, se echa en falta una verdadera y experiencial pedagog\u00eda de la Pascua.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La luz de la Teolog\u00eda del Cuerpo sobre la resurrecci\u00f3n del cuerpo.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy por hoy, las catequesis de san Juan Pablo II sobre el amor humano son una onda antropol\u00f3gica expansiva que alcanza y enfoca con m\u00e1s luz la resurrecci\u00f3n de nuestros cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si nuestros cuerpos son teol\u00f3gicos, si \u2014como descubrimos en la <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/recursos\/teologia-cuerpo-cumple-40-anos\/\" type=\"post\" id=\"43265\">Teolog\u00eda del Cuerpo<\/a>\u2014 el cuerpo es una v\u00eda de conocimiento de Dios, si se puede hacer teolog\u00eda desde el cuerpo\u2026 el cuerpo no puede llegar y topar con el l\u00edmite de la muerte, el cuerpo ha de resucitar, ha de llegar hasta Dios y poder permanecer en \u00c9l para la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ello, la primera l\u00e1mpara que enciende el Papa polaco es la de la Revelaci\u00f3n. Juan Pablo II da al ON en aquel \u00abcaso pr\u00e1ctico\u00bb que los saduceos plantearon al Se\u00f1or sobre la ley del levirato, sobre aquella mujer que hab\u00eda sido esposa de siete maridos que eran hermanos: \u00abDespu\u00e9s de todos ellos, muri\u00f3 la mujer. Entonces, en la resurrecci\u00f3n, \u00bfde cu\u00e1l de los siete ser\u00e1 esposa?, porque la tuvieron todos\u00bb (Mt 22, 27-28; Mc 12, 22-23; Lc 20, 32-33).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la respuesta del Se\u00f1or (te animo a meditarla en el pasaje de Lc 20, 34-38), Juan Pablo II inicia el tercer ciclo de su Teolog\u00eda del Cuerpo sobre la resurrecci\u00f3n de la carne y, a trav\u00e9s de nueve catequesis, hace una \u00abreconstrucci\u00f3n teol\u00f3gica\u00bb de lo que ser\u00e1 el \u00abhombre escatol\u00f3gico\u00bb, el var\u00f3n y la mujer resucitados en sus cuerpos para la vida eterna. Resumimos en doce, algunos de sus rasgos:<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>1. La resurrecci\u00f3n como estado del todo nuevo de la misma vida humana<\/strong>.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La resurrecci\u00f3n, a pesar de que significa la recuperaci\u00f3n de la corporeidad y el restablecimiento de la vida humana en su integridad mediante la uni\u00f3n del cuerpo con el alma, es un estado del todo nuevo de la misma vida humana. (Por eso, los disc\u00edpulos no reconoc\u00edan al Se\u00f1or resucitado)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>2. La resurrecci\u00f3n como perfecci\u00f3n de lo personal<\/strong>.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la futura resurrecci\u00f3n, los hombres reasumir\u00e1n sus cuerpos en \u00abla plenitud de la perfecci\u00f3n propia de la imagen y semejanza de Dios\u00bb. La resurrecci\u00f3n consistir\u00e1 en la perfecta realizaci\u00f3n de lo que en el hombre es personal, propio y exclusivo de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>3. La resurrecci\u00f3n de la masculinidad y la feminidad.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la resurrecci\u00f3n se mantendr\u00e1 la peculiaridad masculina o femenina: resucitaremos como varones o como mujeres. Aunque el sentido de ser en el cuerpo var\u00f3n o mujer ser\u00e1 constituido y entendido en el \u00abotro mundo\u00bb de un modo nuevo y diferente a como lo fue \u00abdesde el principio\u00bb y en toda la dimensi\u00f3n de la existencia en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>4. El matrimonio y la procreaci\u00f3n no son parte de este futuro de resurrecci\u00f3n.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, \u00abcuando resuciten de entre los muertos, no tomar\u00e1n mujer ni marido\u00bb (Mc 12, 25). El matrimonio pertenece exclusivamente a \u00abeste mundo\u00bb, es una realidad hist\u00f3rica. En el \u00abmundo de Dios\u00bb, Dios lo llenar\u00e1 \u00abtodo en todos\u00bb (1 Cor 15, 28).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La procreaci\u00f3n tampoco es parte del futuro escatol\u00f3gico del hombre. El \u00abotro mundo\u00bb es el cumplimiento definitivo del g\u00e9nero humano, el cierre definitivo de los seres que fueron creados a imagen y semejanza de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede ser complicado de entender, pero as\u00ed es: el matrimonio y la procreaci\u00f3n en s\u00ed mismos no determinan definitivamente el significado originario y fundamental de ser cuerpo ni del ser, en cuanto cuerpo, var\u00f3n y hembra \u2014lo que Juan Pablo II llama en su Teolog\u00eda del Cuerpo el \u00absignificado esponsal\u00bb del cuerpo. El matrimonio y la procreaci\u00f3n dan solamente una realidad concreta a aquel significado en las dimensiones de la historia. La resurrecci\u00f3n indica el final de la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto, las palabras \u00abcuando resuciten de entre los muertos, no tomar\u00e1n mujer ni marido\u00bb (Mc 12, 25) no solo expresan qu\u00e9 significado no tendr\u00e1 el cuerpo humano en el mundo futuro; sino que nos permiten tambi\u00e9n deducir que el significado esponsal del cuerpo en la resurrecci\u00f3n corresponder\u00e1 de modo perfecto tanto al hecho de que el hombre, como var\u00f3n-mujer, es persona creada a \u00abimagen y semejanza de Dios\u00bb, como al hecho de que esta imagen se realiza en la comuni\u00f3n de las personas: el significado esponsal del cuerpo como un significado perfectamente personal y comunitario a la vez.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>5. La perfecta espiritualizaci\u00f3n del hombre resucitado.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ser \u00abcomo \u00e1ngeles en el cielo\u00bb nos permite deducir una espiritualizaci\u00f3n del hombre seg\u00fan una dimensi\u00f3n diferente a la de la vida terrena (y a la del mismo \u00abprincipio\u00bb). Esto no significa que la naturaleza humana se transforme en una naturaleza ang\u00e9lica (puramente espiritual). Seguiremos conservando nuestra naturaleza psicosom\u00e1tica pero con otro grado de espiritualizaci\u00f3n: nuestro cuerpo ser\u00e1 un \u00abcuerpo espiritual\u00bb: sin oposici\u00f3n rec\u00edproca del esp\u00edritu y el cuerpo, con la perfecta participaci\u00f3n de todo lo que en el hombre es corp\u00f3reo en lo que en \u00e9l es espiritual; siendo un cuerpo impregnado de esp\u00edritu; con una perfecta armonizaci\u00f3n de la actividad del esp\u00edritu con la del cuerpo; en una perfecta sensibilidad de los sentidos\u2026 Las cotas m\u00e1s altas y perfectas de todo lo humano en el cuerpo, una verdadera trans-humanizaci\u00f3n por la supremac\u00eda de las fuerzas del esp\u00edritu en el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>6. La fundamental divinizaci\u00f3n de la humanidad<\/strong>.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La divinizaci\u00f3n de lo humano tiene ra\u00edces de filiaci\u00f3n divina. Los hijos de la resurrecci\u00f3n son hijos de Dios. Por ello, la divinizaci\u00f3n en la vida eterna es incomparablemente superior a la de la vida terrena, no solo en grado sino tambi\u00e9n en g\u00e9nero. Esto es un fruto de la gracia, del comunicarse de Dios a todo el hombre (alma, cuerpo y esp\u00edritu), en el m\u00e1s personal donarse de Dios al hombre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>7. La glorificaci\u00f3n del cuerpo:<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fruto en la otra vida de esta espiritualizaci\u00f3n divinizante es la simplicidad y el esplendor del cuerpo glorioso, la glorificaci\u00f3n del cuerpo: toda la alegr\u00eda y la paz y la luz de los cuerpos como signos distintivos de haber sido creados en el mundo visible; de haber experimentado nuestros cuerpos como medios para el rec\u00edproco comunicarnos entre las personas, como expresi\u00f3n aut\u00e9ntica de la verdad y del amor con que hemos construido la comuni\u00f3n de las personas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>8. La comuni\u00f3n con Dios, \u00abla visi\u00f3n cara a cara\u00bb.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comuni\u00f3n con Dios es la plena participaci\u00f3n en la vida interior de Dios, en la misma realidad trinitaria. As\u00ed, del don de s\u00ed mismo por parte de Dios al hombre y el rec\u00edproco don de s\u00ed del hombre a Dios nacer\u00e1 en el hombre un amor de tal profundidad y fuerza de concentraci\u00f3n sobre Dios mismo que absorber\u00e1 completamente su entera subjetividad psicosom\u00e1tica, todo su yo, tambi\u00e9n su cuerpo (estado virginal del cuerpo).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>9. La comuni\u00f3n de los santos<\/strong>.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal concentraci\u00f3n del conocimiento y del amor sobre Dios ser\u00e1 la fuente del redescubrimiento de s\u00ed mismo por parte del hombre (de la subjetividad de cada uno); y, desde ella, el redescubrimiento de esa uni\u00f3n que es propia del mundo de las personas y que es una uni\u00f3n de comuni\u00f3n (la intersubjetividad de todos), la comuni\u00f3n de los santos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>10. La vida en el Esp\u00edritu.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada uno, con la Resurrecci\u00f3n del cuerpo, participaremos plenamente del don del Esp\u00edritu vivificante, es decir, del fruto de la Resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>11. Todos llevamos la imagen de Ad\u00e1n y la imagen de Cristo resucitado.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que el cuerpo humano es en la experiencia hist\u00f3rica del hombre no est\u00e1 totalmente desligado de las otras dos dimensiones de su existencia: el origen y el destino final. El hombre lleva, en cierto sentido, estas dos dimensiones en lo profundo de la experiencia del propio ser.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La humanidad del primer Ad\u00e1n lleva en s\u00ed una particular potencialidad para llegar a ser el segundo Ad\u00e1n, Cristo. Nuestra humanidad corruptible lleva en s\u00ed la potencialidad de la incorruptibilidad. La experiencia terrena (incluida la muerte y la destrucci\u00f3n del cuerpo) son el substrato y la base del nuevo estado de la existencia en el \u00abotro mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, el fil\u00f3sofo y te\u00f3logo ruso Solovyev dec\u00eda que el artista cristiano es el que ve en lo que tiene delante lo que ser\u00e1 cuando resucite y transmite la intuici\u00f3n de la resurrecci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>12. Las llagas de los cuerpos resucitados.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La nueva plenitud de la humanidad en el otro mundo no es solo restituci\u00f3n, no es sin m\u00e1s una vuelta al principio. Esto dejar\u00eda de lado la experiencia del pecado (y su huella).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La plenitud del otro mundo contar\u00e1 con toda la historia del hombre: una historia formada por el drama del \u00c1rbol del Conocimiento del Bien y del Mal y, al mismo tiempo, impregnada por el misterio de la redenci\u00f3n. La redenci\u00f3n es camino a la resurrecci\u00f3n. Por eso nuestras llagas prevalecer\u00e1n como las de Cristo, y pasar\u00e1 por ellas la luz de la Gloria Eterna.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parece que esta realidad del cuerpo resucitado en su destino final no resuena con mucha contundencia y claridad en nuestros tiempos, tampoco en este tiempo lit\u00fargico de la Pascua en el que es aun m\u00e1s propio. 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