{"id":60728,"date":"2026-05-03T06:00:00","date_gmt":"2026-05-03T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=60728"},"modified":"2026-05-04T09:19:58","modified_gmt":"2026-05-04T07:19:58","slug":"meteora-monasterios-grecia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/meteora-monasterios-grecia\/","title":{"rendered":"Meteora: los monasterios suspendidos entre el cielo y la tierra"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">He escrito este art\u00edculo, tras haber dedicado otro al <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/athos-republica-de-la-oracion\/\" type=\"post\" id=\"59632\">Monte Athos<\/a>, impulsado por una repentina nostalgia de Grecia y, en general, del Mediterr\u00e1neo oriental, precisamente ahora que resulta m\u00e1s dif\u00edcil viajar debido a las dram\u00e1ticas circunstancias internacionales. Creo que es necesario hablar de lo que yo denomino los v\u00e9rtices de un tri\u00e1ngulo espiritual ideal greco-ortodoxo: un extremo en el Monte Athos, otro en Constantinopla, al que dedicar\u00e9 el pr\u00f3ximo art\u00edculo, y otro, precisamente, en Meteora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empezar\u00e9 por un detalle divertido, y ya irrepetible: un billete de avi\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/catacumbas-san-sebastian-roma\/\" type=\"post\" id=\"51210\">Roma <\/a>a Sal\u00f3nica, hace unos a\u00f1os, por cincuenta euros ida y vuelta. Una oportunidad que no pod\u00eda dejar pasar. Reserv\u00e9, part\u00ed y, en el aeropuerto de Sal\u00f3nica, alquil\u00e9 un peque\u00f1o coche azul oscuro con el que, en una c\u00e1lida y soleada tarde de junio, recorr\u00ed la autopista hacia Kalambaka.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un momento dado, a la derecha, aparece el macizo del Monte Olimpo, cubierto por un dosel de nubes grises y amenazantes, mientras que el resto del cielo es de un azul cristalino. Qui\u00e9n sabe, quiz\u00e1 los antiguos dioses estaban celosos de que no me detuviera ante ellos, y siguiera en cambio hasta un lugar donde la naturaleza es igualmente bella y divina, pero de una divinidad diferente, discreta: una divinidad en la que unos monjes, nuevos h\u00e9roes ya no mitol\u00f3gicos sino reales, han realizado verdaderamente doce trabajos para arrancar de la roca, o construir sobre ella, joyas arquitect\u00f3nicas para adorar a un Dios que no ama tanto las intrigas, los org\u00edas, la corrupci\u00f3n y los caprichos tan del agrado de los dioses del mundo antiguo, los cuales no eran m\u00e1s que una proyecci\u00f3n de vicios y virtudes t\u00edpicamente humanos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>En el coraz\u00f3n de Grecia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Meteoras se encuentran en Tesalia, la tierra natal de Aquiles, en el centro de <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/las-imagenes-del-papa-en-grecia-y-chipre\/\" type=\"post\" id=\"17230\">Grecia<\/a>, cerca de Kalambaka.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez all\u00ed, me instalo en el hotel, dejo la maleta y decido salir enseguida para ver la puesta de sol entre los pin\u00e1culos sobre los que se alzan los seis monasterios, visibles ya desde la ventana: las rocas dominan el pueblo desde todos los rincones. Hay una luz maravillosa, et\u00e9rea, con el sol ti\u00f1endo de ocre los pin\u00e1culos de arenisca. Los <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/foco\/monasterios-sostenibles-siglos-cuidando-la-creacion\/\" type=\"post\" id=\"33435\">monasterios <\/a>se alzan a\u00fan m\u00e1s arriba, a contraluz, como si fueran \u201cmeteoras\u201d, que en griego significa \u201csuspendidos en el aire\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras la puesta de sol entre las rocas, bajo al pueblo y entro en un peque\u00f1o restaurante al azar, con manteles de papel y el men\u00fa escrito a mano. Puede que haya venido a visitar monasterios, \u00a1pero nadie me va a quitar el placer de comer una \u201cmoussaka\u201d (que resultar\u00e1 ser la mejor que he probado nunca)!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La historia de las Meteoras<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de Meteora est\u00e1 estrechamente ligada a la del Monte Athos. De hecho, en 1344, unos monjes, guiados por Atanasio Koinovitis, llegaron a Tesalia y se instalaron en una plataforma rocosa a 613 metros de altitud, la \u201cRoca Grande\u201d (\u201cPlatys Lithos\u201d), para fundar el primer monasterio propiamente dicho de la zona: la Gran Meteora (Megalometeoro), o Monasterio de la Transfiguraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 elegir este lugar? Porque estas rocas garantizan aislamiento e inexpugnabilidad frente a las invasiones que se sucedieron en Tesalia, desde los godos hasta los otomanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el siglo XVI, Meteora estaba en su apogeo: veinticuatro monasterios encaramados en otras tantas cimas. Hoy solo quedan seis.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/471702821_122133234404497230_6486894489680381817_n-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60752\" style=\"width:526px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El complejo paisaje de los monasterios de Meteora<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfC\u00f3mo se construye un \u201cmeteoro\u201d?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de desayunar en el hotel, y jadeando bajo el calor de esa ma\u00f1ana de junio mientras subo los escalones tallados en la roca, llego al primer monasterio, Megalometeoro, y me pregunto qu\u00e9 me habr\u00e1 llevado a m\u00ed a subir hasta aqu\u00ed y a los monjes a construir algo en estas rocas, \u00a1y adem\u00e1s utilizando solo cuerdas, redes y escaleras de madera!<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/471670510_122133234824497230_91326479232958273_n-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60749\" style=\"aspect-ratio:0.7500176491351924;width:192px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Escalinata que sube a uno de los monasterios de Meteora<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y pensar que las escaleras talladas en la roca (140 pelda\u00f1os para el Megalometeoro, 150 para el Monasterio de la Sant\u00edsima Trinidad) no se a\u00f1adieron hasta el siglo XX. Antes de eso, para acceder a los monasterios hab\u00eda que confiar en alguien que tirara de las cuerdas, en la resistencia de los nudos y en la solidez de la cesta en la que te envolv\u00edan mientras te balanceabas en el vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy en d\u00eda ya no es as\u00ed, pero el laberinto de escalones entre la arena blanca no facilita precisamente la subida. Por otra parte, forma parte del recorrido: de vez en cuando, una grieta en la roca deja entrever el encantador paisaje y las monta\u00f1as, y casi parece que no hay una imponente construcci\u00f3n justo encima de la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los seis monasterios en activo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los seis monasterios que quedan siguen albergando comunidades activas, con monjes y monjas que siguen la regla ortodoxa de oraci\u00f3n, trabajo y silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El m\u00e1s antiguo y el m\u00e1s grande es precisamente el Gran Meteoro (Megalometeoro), el monasterio matriz de todo el complejo. Su iglesia principal, el \u201ckatholik\u00f2n\u201d, alberga unos frescos extraordinarios, con escenas de las persecuciones de los cristianos y m\u00e1rtires que dirigen hacia el visitante sus ojos dorados y severos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/471792144_122133232802497230_2232980296745190624_n-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60756\" style=\"width:465px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Monasterio del Gran Meteoro<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego est\u00e1 Varlaam, en lo alto de una aguja rocosa a 373 metros de altura, fundado hacia 1350 por el ermita\u00f1o Varlaam y reconstruido en el siglo XVI. Aqu\u00ed se puede admirar la red original con la que se izaba a los monjes hasta la roca. Al observarla, uno se pregunta no solo c\u00f3mo es que las cuerdas no se romp\u00edan, sino sobre todo c\u00f3mo aguantaba la emoci\u00f3n el coraz\u00f3n de los desafortunados a los que sub\u00edan por ella. Aqu\u00ed me cuentan que, cuando alguien preguntaba cada cu\u00e1nto se cambiaban las cuerdas, la respuesta era siempre la misma: \u201ccuando se rompen\u201d. En definitiva, \u00a1era realmente una cuesti\u00f3n de fe!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El monasterio de la Sant\u00edsima Trinidad (\u201cAgia Triada\u201d), fundado en 1458, es al que m\u00e1s cuesta llegar: hay que bajar por la roca, a trav\u00e9s de un estrecho pasadizo, y desde all\u00ed subir 150 escalones. Hace calor y parece que nunca se llega. Me cruzo con algunos turistas que, al bajar, alaban las maravillas de las vistas desde arriba. Y, de hecho, tienen raz\u00f3n: desde arriba, la llanura se abre en todas direcciones y el silencio invita a recogerse y a contemplar literalmente el mundo desde las alturas, con todos sus colores, los matices de verde, el cielo, las rocas, pero sin ruidos: solo la suave brisa que sopla aqu\u00ed arriba, el canto de los p\u00e1jaros y el salmodiar de los monjes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/471705024_122133234068497230_7304577207671593805_n-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60753\" style=\"width:396px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Patio del monasterio de la Sant\u00edsima Trinidad<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Nicol\u00e1s Anapafsas es, por su parte, el monasterio m\u00e1s cercano al pueblo de Kastraki. En \u00e9l se conservan en perfecto estado los frescos de Theophanes Strelizas, pintor cretense del siglo XVI. Las figuras pintadas en ellos parecen casi dar la bienvenida a los peregrinos y viajeros cansados por el viaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre las Meteoras tambi\u00e9n hay dos monasterios de monjas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/471736365_122133234110497230_3045363168866043685_n-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60754\" style=\"width:338px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Monasterio de Rousanou<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primero, Rousanou, fundado en los siglos XIV-XV, tiene un nombre que parece un suspiro. Quiz\u00e1 porque suspir\u00e9 de alivio al ver que se llegaba bajando. Claro que, si se baja, luego hay que volver a subir, pero merece la pena. De hecho, se llega a un jard\u00edn fresco y resguardado, con una fuente en el centro y un cipr\u00e9s que da sombra, protegido por la roca y repleto de flores rojas por todas partes. Y se nota enseguida que hay una mano femenina que embellece el conjunto. Las monjas, vestidas con sus h\u00e1bitos negros, pasan casi flotando, en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo, Santo Stefano, es a\u00fan m\u00e1s f\u00e1cil de alcanzar: un puente de piedra lo une a la carretera donde he aparcado. Leo en la gu\u00eda que aqu\u00ed se detuvo en 1333 el emperador bizantino Andr\u00f3nico III Pale\u00f3logo y dej\u00f3 valiosos obsequios: iconos y ornamentos lit\u00fargicos de un valor incalculable. Tambi\u00e9n en Santo Stefano tengo la misma impresi\u00f3n que tuve en el Athos: cada monasterio tiene un car\u00e1cter, un alma que lo hace \u00fanico, diferente de los dem\u00e1s. Puede ser por la facilidad con la que se llega a \u00e9l, el n\u00famero de monjes o monjas que lo habitan, el paisaje, las dimensiones. En Santo Stefano, la escalinata blanca, abierta, con una barandilla de hierro forjado y cipreses a los lados, las banderas griega y eclesi\u00e1stica que ondean al viento de junio le dan un aire menos austero que a los dem\u00e1s. Pero quiz\u00e1 sea porque aqu\u00ed concluyo mis seis esfuerzos por llegar a cada uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un mundo cercano y lejano<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1988, la <a href=\"https:\/\/whc.unesco.org\/es\/list\/455\" type=\"link\" id=\"https:\/\/whc.unesco.org\/es\/list\/455\">UNESCO <\/a>inscribi\u00f3 los monasterios de Meteora en la Lista del Patrimonio Mundial, con el doble y poco com\u00fan reconocimiento de bien tanto natural como cultural. La motivaci\u00f3n oficial habla de una \u201cextraordinaria armon\u00eda entre la obra humana y el paisaje natural\u201d. Y, efectivamente, aqu\u00ed uno se siente realmente en armon\u00eda con todo: la tenacidad del ser humano, su fe y la obstinaci\u00f3n por construir donde no ser\u00eda posible se unen a la tenacidad, mucho m\u00e1s paciente (60 millones de a\u00f1os), de la naturaleza, que ha esculpido y modelado estas rocas con la fuerza del viento y los terremotos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hablando de armon\u00eda entre naturaleza y cultura, tambi\u00e9n la segunda noche vuelvo al peque\u00f1o restaurante de la \u201cmoussaka\u201d, para reponer fuerzas despu\u00e9s de haber alimentado el esp\u00edritu. Una agradable brisa me acaricia el rostro, las rocas se ti\u00f1en de morado oscuro al atardecer y las luces artificiales comienzan a iluminar los monasterios all\u00e1 arriba, suspendidos en la oscuridad que se extiende. \u201c\u00a1Y veo que es algo bueno!\u201d: un poco de pan fresco sobre la mesa, la moussaka, las agujas iluminadas sobre mi cabeza y me siento en el para\u00edso y, como se dice en Italia, \u201c\u00a1con todo lo bueno de Dios!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/471870031_122133234266497230_7467105423363437479_n-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60757\" style=\"width:540px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Monasterios de Varlaam y del Gran Meteoro<\/figcaption><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He escrito este art\u00edculo, tras haber dedicado otro al Monte Athos, impulsado por una repentina nostalgia de Grecia y, en general, del Mediterr\u00e1neo oriental, precisamente ahora que resulta m\u00e1s dif\u00edcil viajar debido a las dram\u00e1ticas circunstancias internacionales. 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