{"id":60543,"date":"2026-04-22T07:09:00","date_gmt":"2026-04-22T05:09:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=60543"},"modified":"2026-04-21T11:10:18","modified_gmt":"2026-04-21T09:10:18","slug":"es-peligrosa-la-magia-en-los-libros-infantiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/es-peligrosa-la-magia-en-los-libros-infantiles\/","title":{"rendered":"\u00bfEs peligrosa la magia en los libros infantiles?"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por qu\u00e9 la buena fantas\u00eda forma algo m\u00e1s que la imaginaci\u00f3n.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay padres que descubren que su hijo lee fantas\u00eda como quien encuentra al ni\u00f1o hablando solo en un idioma desconocido: con una mezcla de curiosidad y ligera alarma. De pronto aparecen mapas al principio del libro, nombres impronunciables susurrados en voz baja, criaturas que no existen y una trama que ocurre muy lejos de cualquier lugar reconocible. La pregunta surge casi sola: \u00bfqu\u00e9 hace todo esto en la cabeza de un ni\u00f1o? Y, m\u00e1s en concreto, \u00bfes compatible con la fe, o estamos abriendo una puerta que ser\u00eda mejor dejar cerrada?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene empezar por despejar un malentendido bastante extendido. Cuando la tradici\u00f3n cristiana advierte contra la magia \u2014basta abrir el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica para comprobarlo\u2014 no est\u00e1 pensando en novelas de aventuras, sino en pr\u00e1cticas que pretenden manipular lo espiritual en la vida real. Confundir ambas cosas ser\u00eda como suponer que quien lee sobre ladrones est\u00e1 aprendiendo a robar. La literatura no ense\u00f1a t\u00e9cnicas; propone mundos. Y ah\u00ed est\u00e1 precisamente la clave.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque lo que est\u00e1 en juego no es la adquisici\u00f3n de conocimientos esot\u00e9ricos \u2014nadie aprende a lanzar hechizos por leerlos\u2014, sino la formaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n moral. Aqu\u00ed conviene recuperar a J. R. R. Tolkien, que no era precisamente ingenuo en estas materias. \u00c9l hablaba de la fantas\u00eda como \u00absubcreaci\u00f3n\u00bb: el ser humano no inventa desde la nada, sino que reordena lo que ha recibido. Por eso, un buen mundo fant\u00e1stico no es una fuga de la realidad, sino una forma de verla mejor. En <em>El se\u00f1or de los anillos<\/em>, el anillo no es solo un objeto m\u00e1gico; es una imagen del poder que corrompe. La cuesti\u00f3n decisiva no es qui\u00e9n lo posee, sino qui\u00e9n es capaz de renunciar a \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo parecido ocurre en <em>Las cr\u00f3nicas de Narnia<\/em>, de C. S. Lewis: lo maravilloso no sustituye a Dios, sino que remite, de forma indirecta, a una verdad m\u00e1s alta. Lo que all\u00ed salva no es la astucia ni la fuerza, sino el sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No son los \u00fanicos. <em>Las Cr\u00f3nicas de Prydain<\/em>, de Lloyd Alexander, construyen un h\u00e9roe que aprende, a lo largo de cinco libros, que la grandeza no se hereda ni se conquista: se gana renunciando a ella. Y Brandon Sanderson, que domina buena parte de las estanter\u00edas de fantas\u00eda juvenil y adulta de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas \u2014con sagas pensadas para distintas edades\u2014, sit\u00faa casi siempre en el centro una pregunta parecida: qu\u00e9 hace con el poder alguien que podr\u00eda abusar de \u00e9l. Son mundos distintos, con registros muy diferentes, pero comparten algo esencial: la admiraci\u00f3n no va hacia el m\u00e1s h\u00e1bil, sino hacia el m\u00e1s \u00edntegro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El punto, entonces, no es si aparece o no la magia, sino qu\u00e9 tipo de mundo construye esa historia. Hay libros donde lo \u00abm\u00e1gico\u00bb funciona como un lenguaje simb\u00f3lico: hace visible la diferencia entre el bien y el mal, dramatiza la tentaci\u00f3n, muestra el costo de las decisiones. La magia no es el centro; es el decorado. Y hay otros donde la magia se presenta como una t\u00e9cnica neutral, disponible para cualquiera que aprenda lo suficiente, desligada de un orden moral claro. En los primeros, el poder est\u00e1 subordinado a la verdad; en los segundos, el poder empieza a parecer la medida de todas las cosas. Esa diferencia no es acad\u00e9mica. Un ni\u00f1o la percibe, aunque no la formule, en aquello que el relato admira y recompensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, ser\u00eda ingenuo concluir que cualquier libro de fantas\u00eda es igualmente v\u00e1lido. Hay sagas \u2014<em>La escuela del bien y del mal<\/em>, de Soman Chainani, es un ejemplo que circula mucho entre preadolescentes\u2014 donde el problema no es la presencia de magia sino la l\u00f3gica que la sostiene: el bien y el mal dejan de ser categor\u00edas reales y se convierten en etiquetas intercambiables, el poder se presenta como valor en s\u00ed mismo, y la ambig\u00fcedad moral no sirve para profundizar sino para disolver. Un lector adulto y formado puede leer eso cr\u00edticamente. Un ni\u00f1o de diez a\u00f1os, no necesariamente. La diferencia no est\u00e1 en prohibir, sino en saber qu\u00e9 llega en qu\u00e9 momento y con qu\u00e9 acompa\u00f1amiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, el discernimiento no se juega tanto en listas de t\u00edtulos permitidos o prohibidos \u2014que envejecen mal y rara vez convencen a nadie\u2014, sino en una mirada m\u00e1s fina. \u00bfQu\u00e9 se celebra en ese universo? \u00bfLa lealtad o la eficacia? \u00bfLa capacidad de sacrificio o la habilidad para imponerse? \u00bfLa verdad o el resultado? No hace falta convertir la lectura en un seminario. A veces basta una pregunta lanzada al pasar, sin tono de interrogatorio: por qu\u00e9 ese personaje tom\u00f3 esa decisi\u00f3n, qu\u00e9 habr\u00eda pasado si eleg\u00eda distinto, qu\u00e9 te parece a ti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n ayuda recordar algo elemental: la edad importa. Un mismo libro no significa lo mismo a los nueve que a los quince. Los ni\u00f1os leen con una seriedad admirable; no ironizan, no toman distancia, no \u00abconsumen contenido\u00bb. Se meten dentro de la historia. Eso es precisamente lo que hace valiosa la literatura \u2014y lo que exige cuidado\u2014. No todo tiene que llegar en cualquier momento, y no todo tiene que leerse en soledad. Entre la prohibici\u00f3n sistem\u00e1tica y la indiferencia hay un espacio bastante razonable que se llama acompa\u00f1amiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene detenerse aqu\u00ed, porque la pregunta no es solo si la fantas\u00eda hace da\u00f1o. Es tambi\u00e9n qu\u00e9 hace bien, y por qu\u00e9 vale la pena. La buena fantas\u00eda entrena algo que la vida cotidiana no siempre puede entrenar de la misma manera: la imaginaci\u00f3n moral. Un ni\u00f1o que sigue a Frodo cargando el anillo no solo sigue una aventura; est\u00e1 experimentando, desde dentro, el peso de una decisi\u00f3n que no puede delegar. Est\u00e1 aprendiendo \u2014sin que nadie se lo explique\u2014 que hay cosas que cuestan, que el bien no es gratuito, que la tentaci\u00f3n no siempre tiene cara de monstruo. Y lo est\u00e1 aprendiendo de la \u00fanica manera en que los ni\u00f1os aprenden de verdad: vivi\u00e9ndolo, aunque sea en la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay m\u00e1s. La buena fantas\u00eda da lenguaje a experiencias interiores que el ni\u00f1o ya tiene, pero no sabe nombrar: el miedo a no estar a la altura, la lealtad que se mantiene cuando cuesta, la tentaci\u00f3n de tomar el camino m\u00e1s corto. Y no solo las nombra: las hace deseables o repugnantes. Genera deseo de bien, no solo conocimiento del bien. Esa diferencia no es menor. Saber que la lealtad es una virtud es una cosa; haber acompa\u00f1ado a Sam Gamyi hasta el Monte del Destino y entender por qu\u00e9 no abandon\u00f3 es otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 el temor de fondo sea otro: que la fantas\u00eda desplace la realidad, que lo imaginario termine por desdibujar lo verdadero. La experiencia sugiere lo contrario cuando los libros son buenos. La fantas\u00eda bien elegida no aleja del mundo; lo ensancha. Da espesor a palabras que de otro modo suenan abstractas: bien, mal, fidelidad, tentaci\u00f3n, esperanza. Y, de paso, introduce una intuici\u00f3n que no es ajena al cristianismo, aunque venga envuelta en capas, espadas y criaturas improbables. G. K. Chesterton lo formul\u00f3 mejor que nadie: los cuentos no ense\u00f1an que existen dragones \u2014los ni\u00f1os ya lo saben\u2014, sino que los dragones pueden ser vencidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es una mala noticia para la fe. Es, m\u00e1s bien, una de sus puertas de entrada.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por qu\u00e9 la buena fantas\u00eda forma algo m\u00e1s que la imaginaci\u00f3n.&nbsp; Hay padres que descubren que su hijo lee fantas\u00eda como quien encuentra al ni\u00f1o hablando solo en un idioma desconocido: con una mezcla de curiosidad y ligera alarma. 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