{"id":59859,"date":"2026-04-01T06:00:00","date_gmt":"2026-04-01T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=59859"},"modified":"2026-03-31T12:53:20","modified_gmt":"2026-03-31T10:53:20","slug":"los-cristianos-en-el-encuentro-de-la-fe-con-las-culturas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/los-cristianos-en-el-encuentro-de-la-fe-con-las-culturas\/","title":{"rendered":"Los cristianos en el encuentro\u00a0de la fe con las culturas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 tiene que ver el mensaje del Evangelio con las culturas? \u00bfQu\u00e9 luz nos ofrece sobre esto la vida de Cristo? \u00bfQu\u00e9 criterios se deducen de ello para la misi\u00f3n de la Iglesia y el apostolado de los cristianos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos situamos en medio de un profundo y vertiginoso cambio cultural, acompa\u00f1ado de un gran desarrollo tecnol\u00f3gico, y de no menores conflictos por motivaciones pol\u00edticas, econ\u00f3micas e ideol\u00f3gicas. Esto nos interpela como cristianos, llamados a participar en la configuraci\u00f3n del mundo, a la vez que anunciamos el mensaje del Evangelio como semilla de luz y de vida definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, nos detenemos en un importante mensaje de Le\u00f3n XIV sobre el acontecimiento de Guadalupe (en 2031 celebraremos los 500 a\u00f1os), as\u00ed como en las ense\u00f1anzas del Papa durante algunas visitas pastorales a parroquias romanas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Evangelio y las culturas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le\u00f3n XIV califica el acontecimiento guadalupano como \u201c<em>signo de perfecta inculturaci\u00f3n<\/em>\u201d del Evangelio (cfr. <em>Mensaje a un congreso sobre el acontecimiento guadalupano<\/em>, 5-II-2026). Y se detiene a explicar en qu\u00e9 consiste esta inculturaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata del modo como ha sucedido la historia de la salvaci\u00f3n, tal como se recoge en las Sagradas Escrituras,&nbsp; comenzando por el Antiguo Testamento: la Alianza con el pueblo elegido. Poco a poco, Dios se fue manifestando mientras acompa\u00f1aba las vicisitudes del Pueblo de Israel. Luego, \u201c<em>Dios se revel\u00f3 plenamente en Jesucristo, en quien no s\u00f3lo comunica un mensaje, sino que se comunica \u00c9l mismo<\/em>\u201d. Y, por eso, ense\u00f1a san Juan de la Cruz que despu\u00e9s de Cristo no queda otra palabra por esperar, no hay nada m\u00e1s que decir, pues todo ha sido dicho en \u00c9l (cfr.&nbsp;<em>Subida al Monte Carmelo<\/em>, II, 22, 3-5).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1 claro que evangelizar, como expresa el mismo t\u00e9rmino, es llevar la \u201cbuena noticia\u201d (Evangelio) de la salvaci\u00f3n por Jes\u00fas. Ahora bien, el anuncio del mensaje evang\u00e9lico acontece siempre dentro de una historia y de una experiencia concreta. Esto comenz\u00f3 con Jes\u00fas de Nazaret, en el que el Hijo de Dios asumi\u00f3 nuestra carne (hablamos de su \u201cencarnaci\u00f3n\u201d): asumi\u00f3 nuestra condici\u00f3n humana con todo lo que comporta, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de una cultura concreta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mismo debe seguir haciendo la evangelizaci\u00f3n: \u201c<em>Se sigue entonces que no puede ignorarse la realidad cultural de quienes reciben el anuncio y se comprende que la inculturaci\u00f3n no es una concesi\u00f3n secundaria ni una mera estrategia pastoral, sino una exigencia intr\u00ednseca de la misi\u00f3n de la Iglesia<\/em>\u201d<strong>. <\/strong>Si bien es cierto que el Evangelio no se identifica con ninguna cultura particular, es capaz de impregnarlas (iluminarlas y purificarlas) con la verdad y la vida que proceden de Dios.<strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>Inculturar el Evangelio<\/em> \u2013explica Le\u00f3n XIV\u2013 <em>es, desde esta convicci\u00f3n, seguir el mismo camino que Dios ha recorrido: entrar con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos para que Cristo pueda ser verdaderamente conocido, amado y acogido desde dentro de su propia vivencia humana y cultural\u201d. <\/em>Y observa:<em> \u201cEsto implica asumir las lenguas, los s\u00edmbolos, las formas de pensar, de sentir y de expresarse de cada pueblo<\/em>, <em>no s\u00f3lo como veh\u00edculos externos del anuncio, sino como lugares reales en los que la gracia desea habitar y actuar<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicho esto, a\u00f1ade lo que \u201cno es\u201d la inculturaci\u00f3n: no es una \u201c<em>sacralizaci\u00f3n de las culturas ni su adopci\u00f3n como marco interpretativo decisivo del mensaje evang\u00e9lico\u201d<\/em>; ni una \u201c<em>acomodaci\u00f3n relativista o una adaptaci\u00f3n superficial del mensaje cristiano<\/em>\u201d. No se trata, pues de \u201c<em>legitimar todo lo culturalmente dado o justificar pr\u00e1cticas, visiones del mundo o estructuras que contradicen el Evangelio y la dignidad de la persona<\/em>\u201d. Eso equivaldr\u00eda a \u201c<em>desconocer que toda cultura \u2014como toda realidad humana\u2014 debe ser iluminada y transformada por la gracia que brota del misterio pascual de Cristo<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto y en s\u00edntesis condensada: \u201c<em>La inculturaci\u00f3n es, m\u00e1s bien, un proceso exigente y purificador, mediante el cual el Evangelio, permaneciendo \u00edntegro en su verdad, reconoce, discierne y asume las&nbsp;<\/em>semina Verbi&nbsp;<em>presentes en las culturas, y al mismo tiempo purifica y eleva sus valores aut\u00e9nticos, liber\u00e1ndolos de aquello que los oscurece o los desfigura. Estas&nbsp;semillas del Verbo, como huellas de la acci\u00f3n previa del Esp\u00edritu, encuentran en Jesucristo su criterio de autenticidad y su plenitud<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Guadalupe, lecci\u00f3n de pedagog\u00eda divina<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta perspectiva, se\u00f1ala el Papa,<em> \u201cSanta Mar\u00eda de Guadalupe es una lecci\u00f3n de la pedagog\u00eda divina sobre la inculturaci\u00f3n de la verdad salv\u00edfica<\/em>\u201d. No canoniza una cultura, pero tampoco la ignora, sino que la asume, purifica y transfigura convirti\u00e9ndola en \u201clugar\u201d de encuentro con Cristo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201c<\/strong><em>La&nbsp;\u2018Morenita\u2019&nbsp;manifiesta el modo de Dios para acercarse a su pueblo; respetuoso en su punto de partida, inteligible en su lenguaje y firme y delicado en su conducci\u00f3n hacia el encuentro con la Verdad plena, con el Fruto bendito de su vientre<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo sucedido en el Tepeyac, asegura Le\u00f3n XIV, no es una teor\u00eda ni una t\u00e1ctica; sino que \u201c<em>se presenta como un criterio permanente para el discernimiento de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, llamada a anunciar al&nbsp;Verdadero Dios por quien se vive&nbsp;sin imponerlo, pero tambi\u00e9n sin diluir la radical novedad de su presencia salvadora<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasando a la situaci\u00f3n actual, observa el Papa que hoy la transmisi\u00f3n de la fe ya no puede darse por supuesta.&nbsp; Vivimos en sociedades plurales con visiones del hombre y de la vida que tienden a prescindir de Dios. En este contexto, es necesaria \u201c<em>una inculturaci\u00f3n capaz de dialogar con estas realidades culturales y antropol\u00f3gicas complejas, sin asumirlas acr\u00edticamente, de modo que suscite una fe adulta y madura, sostenida en contextos exigentes y a menudo adverso<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto implica que no cabe transmitir la fe \u201c<em>como una repetici\u00f3n fragmentaria de contenidos ni como una preparaci\u00f3n meramente funcional para los sacramentos, sino como un verdadero camino de discipulado<\/em>\u201d; de modo que\u201c<em>la relaci\u00f3n viva con Cristo forme creyentes capaces de discernir, de dar raz\u00f3n de su esperanza y de vivir el Evangelio con libertad y coherencia<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concluye Le\u00f3n XIV replanteando la prioridad de la catequesis: \u201c<em>la catequesis se vuelve una prioridad irrenunciable para todos los pastores<\/em> (cfr. CELAM,<em> Documento de Aparecida<\/em>, 295-300)\u201d. La catequesis \u2013insiste\u2013 \u201c<em>est\u00e1 llamada a ocupar un lugar central en la acci\u00f3n de la Iglesia, a acompa\u00f1ar de forma continua y profunda el proceso de maduraci\u00f3n que conduce a una fe realmente comprendida, asumida y vivida de manera personal y consciente, incluso cuando ello suponga ir a contracorriente de los discursos culturales dominantes<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La mirada de la fe<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este modo de enfocar la fe lo vive Le\u00f3n XIV en su propio ministerio, como se comprueba en sus visitas pastorales durante las pasadas semanas. El domingo segundo de Cuaresma se present\u00f3 en la parroquia de la Ascensi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, en el Quarticciolo (Roma). En su homil\u00eda (1-III-2026) mostr\u00f3 la fuerza de la fe a partir del viaje de Abraham (cfr. G\u00e9nesis 12, 1-4) y la escena de la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (cfr. Mt 17, 1-9).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De Abraham aprendemos la confianza en la Palabra de Dios que lo llama y le pide a veces dejarlo todo. Tambi\u00e9n nosotros \u201c<em>dejaremos de temer perder algo, porque sentiremos que crecemos en una riqueza que nadie puede robarnos<\/em>\u201d. Tambi\u00e9n los ap\u00f3stoles se resist\u00edan a subir con Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n, sobre todo porque \u00c9l les hab\u00eda anunciado que all\u00ed padecer\u00eda y morir\u00eda, aunque tambi\u00e9n resucitar\u00eda. Pero ten\u00edan miedo e incluso Pedro intentaba disuadirlo. Pero Jes\u00fas les anim\u00f3 permiti\u00e9ndoles contemplar su Transfiguraci\u00f3n, que disip\u00f3 las tinieblas interiores de sus corazones. \u201c<em>Pedro se convierte en el portavoz de nuestro viejo mundo y de su desesperada necesidad de detener las cosas, de controlarlas<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En medio de las vicisitudes de la vida cotidiana con sus dificultades, oscuridades y des\u00e1nimos \u2013se dirige el Papa a los fieles de la parroquia\u2013, tambi\u00e9n nosotros contamos con \u201c<em>la pedagog\u00eda de la mirada de fe, que lo transforma todo en esperanza, difundiendo la pasi\u00f3n, el compartir y la creatividad como remedio para las numerosas heridas de este barrio<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sed de agua viva<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El domingo siguiente, el Papa visit\u00f3 la parroquia romana de Santa Mar\u00eda de la Presentaci\u00f3n. En su homil\u00eda (cfr. 8-III-2026) contempl\u00f3 el pasaje evang\u00e9lico del encuentro de Jes\u00fas con la mujer samaritana (cfr. Jn 4, 1-42), en cuanto que nos ayuda a mejorar nuestras relaciones con Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n nosotros tenemos <em>\u201csed de vida y de amor\u201d.<\/em> En el fondo, deseo de Dios. \u201c<em>Lo buscamos como al agua, incluso sin darnos cuenta, cada vez que nos preguntamos por el sentido de los acontecimientos, cada vez que sentimos cu\u00e1nto echamos de menos el bien que deseamos para nosotros y para quienes nos rodean<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto encontramos a Jes\u00fas, como la samaritana. \u201c<em>\u00c9l quiere regalarle esa agua nueva, viva, capaz de saciar toda sed y calmar toda inquietud, porque esta agua brota del coraz\u00f3n de Dios, plenitud inagotable de toda esperanza<\/em>\u201d. Y le promete un don de Dios que la convertir\u00e1, a ella misma, en fuente de agua que salta hasta la vida eterna. De hecho, aquella mujer acepta lo que Jes\u00fas le ofrece y se convierte en misionera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cristianos hemos de continuar con la propuesta de Jes\u00fas: una vida justa verdadera y plena, partiendo de la Eucarist\u00eda. Hemos de ser \u201c<em>signo de una Iglesia que \u2013como una madre\u2013 cuida de los propios hijos, sin condenarles, al contrario acogi\u00e9ndolos, escuch\u00e1ndolos y sosteni\u00e9ndolos ante el peligro<\/em>\u201d. Terminaba Le\u00f3n XIV animando a los presentes: <em>\u201c\u00a1Id adelante con fe!<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El rostro de Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una semana m\u00e1s tarde, el sucesor de Pedro visit\u00f3 la parroquia del Sagrado Coraz\u00f3n en Ponte Mammolo, donde celebr\u00f3 el domingo <em>Laetare <\/em>(15-III-2026). En el marco actual de conflictos violentos, el mensaje del Papa fue n\u00edtido: \u201c<em>M\u00e1s all\u00e1 de cualquier abismo en el que el ser humano pueda caer a causa de sus pecados, Cristo viene a traer una claridad m\u00e1s fuerte, capaz de liberarlo de la ceguera del mal, para que comience una vida nueva<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El encuentro de Jes\u00fas con el ciego de nacimiento (cfr. 9, 1-41) dio pie al Papa para plantear c\u00f3mo nosotros tambi\u00e9n hemos de recuperar la vista. Esto \u201c<em>significa ante todo superar los prejuicios de quienes, ante un hombre que sufre, s\u00f3lo ven a un marginado que despreciar o a un problema que evitar, encerr\u00e1ndose en la torre blindada de un individualismo ego\u00edsta<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La actitud de Jes\u00fas es bien distinta: \u201c<em>Mira al ciego con amor, no como a un ser inferior o una presencia molesta, sino como a una persona querida y necesitada de ayuda. As\u00ed, su encuentro se convierte en una ocasi\u00f3n para que en todos se manifieste la obra de Dios<\/em>\u201d. En el milagro, Jes\u00fas se revela con su poder divino y el ciego, al recuperar la vista, se convierte en testigo de la luz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por contraste, est\u00e1 la ceguera de los que se resisten a aceptar el milagro. Y m\u00e1s al fondo, a reconocer a Jes\u00fas como el Hijo de Dios, salvador del mundo. Rechazan ver el rostro de Dios que se muestra ante ellos, aferr\u00e1ndose a \u201c<em>la seguridad est\u00e9ril que les ofrece la observancia legalista de una norma formal<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>Quiz\u00e1, a veces <\/em>\u2013observa el Papa<em>\u2013, tambi\u00e9n nosotros podamos ser ciegos en este sentido, cuando no nos damos cuenta de los otros y de sus problemas<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concluy\u00f3 Le\u00f3n XIV con una referencia a san Agust\u00edn. Al predicar a los cristianos de su tiempo, se pregunta c\u00f3mo es el rostro de Dios, para decirles que ellos, que son la Iglesia, son el rostro de Dios si viven la caridad: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 rostro tiene el amor? \u00bfQu\u00e9 forma, qu\u00e9 estatura, qu\u00e9 pies, qu\u00e9 manos? [\u2026] Tiene pies, que conducen a la Iglesia; tiene manos, que dan a los pobres; tiene ojos, con los cuales se reconoce al que est\u00e1 necesitado\u201d<\/em> (<em>Comentario a la Primera Carta de Juan<\/em>, 7, 10). <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 tiene que ver el mensaje del Evangelio con las culturas? \u00bfQu\u00e9 luz nos ofrece sobre esto la vida de Cristo? \u00bfQu\u00e9 criterios se deducen de ello para la misi\u00f3n de la Iglesia y el apostolado de los cristianos? 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