{"id":5919,"date":"2020-06-01T15:36:43","date_gmt":"2020-06-01T15:36:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=5919"},"modified":"2021-02-03T14:30:52","modified_gmt":"2021-02-03T14:30:52","slug":"el-papa-en-mayo-el-camino-seguro-de-las-bienaventuranzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-papa-en-mayo-el-camino-seguro-de-las-bienaventuranzas\/","title":{"rendered":"El camino seguro de las Bienaventuranzas"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n\n\n\n<p>De entre esas ense\u00f1anzas, destacamos aqu\u00ed la catequesis sobre <em>las Bienaventuranzas<\/em>, concluida precisamente en este mayo. Ellas son, dice Francisco, <em>\u201cel camino para alcanzar la alegr\u00eda\u201d<\/em>, una senda bella y segura para entender la felicidad que el Se\u00f1or nos propone.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Bienaventuranzas, <em>carn\u00e9 de identidad <\/em>del cristiano<\/h4>\n\n\n\n<p>Las Bienaventuranzas \u2013se\u00f1alaba el Papa al comienzo de su catequesis\u2013 <em>son el carnet de identidad<\/em> del cristiano, <em>\u201cporque delinean el rostro del mismo Jes\u00fas, su estilo de vida\u201d<\/em>. Es un mensaje dirigido a los disc\u00edpulos, pero en el horizonte de la muchedumbre, es decir de la humanidad entera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como Mois\u00e9s promulg\u00f3 \u201cla Ley\u201d de los Mandamientos en el monte Sina\u00ed, en este nuevo \u201cmonte\u201d (un terreno algo elevado cerca del lago de Genesaret), Jes\u00fas proclama estos \u201cnuevos mandamientos\u201d, que son m\u00e1s bien ocho <em>caminos hacia la felicidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada una de ellas comienza por la exhortaci\u00f3n \u201cBienaventurados\u201d (que significa agraciados), seguida de la situaci\u00f3n en que se encuentran y el porqu\u00e9 son efectivamente bienaventurados: a causa de un don de Dios que reciben (suele usarse un futuro pasivo: ser\u00e1n consolados, saciados o perdonados, ser\u00e1n hijos de Dios, etc.), precisamente en esa situaci\u00f3n humanamente dif\u00edcil o costosa. Conllevan, por tanto, una paradoja o contradicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Ser <em>pobre gente <\/em>de esp\u00edritu es la condici\u00f3n humana<\/h4>\n\n\n\n<p>En la primera bienaventuranza se presentan, seg\u00fan el evangelio de san Mateo, <em>los pobres de esp\u00edritu. <\/em>Estos son \u2013se\u00f1ala Francisco\u2013 <em>\u201clos que son y se sienten pobres, mendicantes, en lo \u00edntimo de su ser\u201d<\/em>. Realmente cada uno deber\u00eda darse cuenta de que es <em>\u201cradicalmente incompleto y vulnerable\u201d<\/em>. M\u00e1s a\u00fan, debemos buscar la pobreza \u2013el desprendimiento de los bienes materiales, usando solamente los necesarios\u2013 para ser verdaderamente libres con Cristo y como \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Son <em>bienaventurados los que lloran<\/em> por la muerte y el sufrimiento de los dem\u00e1s o por los propios pecados; no tanto por haber \u201cfallado\u201d sino por \u201cno haber amado\u201d suficientemente a Dios o a los dem\u00e1s. Ah\u00ed se inscribe \u2013observa el Papa\u2013 el <em>\u201cdon de l\u00e1grimas\u201d<\/em> y la belleza del arrepentimiento. Dios perdona siempre, pero somos nosotros los que nos cansamos de pedir perd\u00f3n, nos encerramos en nosotros mismos y no queremos ser perdonados. Por eso hemos de abrirnos a su misericordia y compasi\u00f3n y aprender de \u00c9l para tratar as\u00ed a los dem\u00e1s: <em>\u201camar con la sonrisa, con la cercan\u00eda, con el servicio y tambi\u00e9n con el llanto\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al predicar que son <em>bienaventurados los mansos<\/em>, Jes\u00fas nos presenta su propia mansedumbre, manifestada sobre todo en su pasi\u00f3n. En la Escritura se vincula la mansedumbre a la carencia de tierras, porque esto \u00faltimo suele ser origen de conflictos. Jes\u00fas promete a los mansos que <em>\u201cheredar\u00e1n la tierra\u201d<\/em>, porque esta tierra se nos presenta como un don de Dios que prefigura la \u201cnueva tierra\u201d definitiva que es el Cielo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso se\u00f1ala Francisco que el manso no es el que se conforma y no se esfuerza, sino al rev\u00e9s: el que defiende \u201cla tierra\u201d de su paz, de su trato con Dios. Y por eso <em>\u201clas personas mansas son personas misericordiosas, fraternas, confiadas y personas con esperanza\u201d<\/em>. En cambio, el que se enfada pierde la paz y el control, el trato con sus hermanos y la unidad con ellos. La mansedumbre es por ello una \u201ctierra a conquistar\u201d: la \u201ctierra\u201d de la paz y la fraternidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, <\/em>pues se trata de una exigencia tan vital y diaria como el alimento. El hambre de justicia que hay en el coraz\u00f3n humano es reflejo del anhelo por la justicia m\u00e1s profunda, que viene de Dios (cfr. Mt 5, 20; 1 Co 1, 30). De ah\u00ed brota el deseo de uni\u00f3n con Dios, la inquietud y el ansia por conocerlo y amarlo (cfr. Sal 63, 2; San Agust\u00edn, <em>Confesiones <\/em>1, 1, 5). Un deseo que est\u00e1 tambi\u00e9n en el fondo de todo deseo de amor y de ternura.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estamos llamados \u2013y quiz\u00e1 la crisis de la pandemia que padecemos nos puede abrir los ojos para esto\u2013 a descubrir lo que necesitamos de verdad, el bien que nos es esencial y de qu\u00e9 otras cosas secundarias podemos prescindir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">No nos podemos permitir estar sin misericordia<\/h4>\n\n\n\n<p>La sexta bienaventuranza \u2013<em>Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzar\u00e1n misericordia<\/em>\u2013 es la \u00fanica en que coinciden la causa y el fruto de la felicidad verdadera. Y esto es as\u00ed, porque, observa el sucesor de Pedro, <em>\u201cla misericordia es el coraz\u00f3n mismo de Dios\u201d<\/em> (cfr. Lc 6, 37; St 2, 13; y sobre todo Mt 6, 12-15, <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/em> 2838).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Nuestra experiencia es que perdonar nos es a veces tan dif\u00edcil como <em>\u201cescalar una monta\u00f1a alt\u00edsima\u201d<\/em>, algo imposible sin la ayuda de Dios. Pero necesitamos ser misericordiosos, perdonar, tener paciencia. Pues bien, considerando c\u00f3mo es el perd\u00f3n de Dios para nosotros, su misericordia, podemos aprender a ser misericordiosos (cfr. Lc 6, 36).<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>misericordia<\/em>, afirma una vez m\u00e1s Francisco, es <em>\u201cel centro de la vida cristiana\u201d, \u201cla \u00fanica verdadera meta de todo camino espiritual\u201d, \u201cuno de los frutos m\u00e1s hermosos de la caridad\u201d<\/em> (cfr. san Juan Pablo II, <em>Dives in misericordia<\/em>; Francisco, <em>Misericordae Vultus<\/em> y <em>Misericordia et misera<\/em>; <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 1829).<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a este punto Francisco recuerda su primer <em>Angelus<\/em> como Papa: <em>\u201cAquel d\u00eda sent\u00ed tan fuerte que ese es el mensaje que debo dar, como Obispo de Roma: misericordia, misericordia, por favor, perd\u00f3n\u201d<\/em>. Y a\u00f1ade ahora: <em>\u201cLa misericordia de Dios es nuestra liberaci\u00f3n y nuestra felicidad. Vivimos de misericordia y no nos podemos permitir estar sin misericordia: es el aire para respirar\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La s\u00e9ptima bienaventuranza vincula <em>la pureza del coraz\u00f3n<\/em> \u2013el espacio interior donde una persona es m\u00e1s ella misma\u2013 a la visi\u00f3n de Dios. La raz\u00f3n es que el origen de la ceguera es un coraz\u00f3n necio y torpe que no deja espacio a Dios. Solo si ese coraz\u00f3n se libera de sus enga\u00f1os puede \u201cver\u201d a Dios, incluso de alg\u00fan modo en esta vida: reconocer su providencia y su presencia, especialmente en los hermanos m\u00e1s necesitados, en los pobres y en los que sufren. Pero no hay que olvidar que se trata de una obra de Dios en nosotros, que se sirve tambi\u00e9n de las purificaciones y pruebas de esta vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Paz de Cristo; no falsas seguridades<\/h4>\n\n\n\n<p>La \u00faltima bienaventuranza tiene que ver con <em>la paz<\/em> que es fruto de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. No es por tanto la paz simplemente una tranquilidad interior propia de una conciencia adormilada. La paz de Cristo, en cambio, nos remueve de nuestras <em>falsas seguridades<\/em> para llevarnos a esa paz que solo El puede darnos. Es la paz encarnada en <em>los santos<\/em> que siempre han encontrado nuevas formas de amar. Ese es el camino de la felicidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00faltima bienaventuranza se promete el Reino de los cielos a los perseguidos por causa de la justicia, es decir, por buscar una vida seg\u00fan Dios, aunque se encuentre el rechazo y la oposici\u00f3n, por parte de quienes no desean salir del pecado y de las \u201cestructuras de pecado\u201d (la idolatr\u00eda del dinero, la codicia, la corrupci\u00f3n, etc.)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, atenci\u00f3n \u2013nos avisa Francisco\u2013, esto no quiere decir dejarse llevar por un <em>victimismo autocompasivo; <\/em>porque a veces somos nosotros mismos \u2013los cristianos\u2013 los culpables de que nos desprecien porque hemos abandonado el verdadero esp\u00edritu de Cristo. En cambio, san Pablo se sent\u00eda feliz y alegre por ser perseguido (cfr. Col 1, 24). Seguir el camino de Jesucristo lleva a la alegr\u00eda m\u00e1s grande y verdadera, apoyada e impulsada por el Esp\u00edritu Santo. <\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se\u00f1alaba el Papa \u2013en otro momento\u2013 la pandemia nos ha podido ense\u00f1ar que <em>\u201cno hay diferencias ni fronteras entre los que sufren: todos somos fr\u00e1giles, iguales y valiosos\u201d<\/em>. Y que por eso ya es <em>\u201ctiempo de eliminar las desigualdades, de reparar la injusticia que mina de ra\u00edz la salud de toda la humanidad\u201d<\/em> (<em>Homil\u00eda en el Domingo de la Misericordia, <\/em>19-IV-2020). <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De entre esas ense\u00f1anzas, destacamos aqu\u00ed la catequesis sobre las Bienaventuranzas, concluida precisamente en este mayo. Ellas son, dice Francisco, \u201cel camino para alcanzar la alegr\u00eda\u201d, una senda bella y segura para entender la felicidad que el Se\u00f1or nos propone. 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