{"id":58812,"date":"2026-03-07T06:35:00","date_gmt":"2026-03-07T05:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=58812"},"modified":"2026-03-02T13:47:28","modified_gmt":"2026-03-02T12:47:28","slug":"basilica-san-clemente-historica-arqueologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/basilica-san-clemente-historica-arqueologica\/","title":{"rendered":"La bas\u00edlica de San Clemente: una \u00ablasa\u00f1a\u00bb hist\u00f3rica y arqueol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">No, en este art\u00edculo no voy a hablar de lasa\u00f1a, aunque sea una de las muchas delicias por las que Italia es famosa. En cambio, voy a escribir sobre una bas\u00edlica que, al igual que Roma (en muchos de sus monumentos), a menudo definida como \u00ablasa\u00f1a arqueol\u00f3gica\u00bb, conserva la memoria, en el mismo lugar, a varios metros de profundidad y capas de tierra, de per\u00edodos hist\u00f3ricos muy concretos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablemos ahora de san Clemente, situada a pocos cientos de metros del Coliseo y no lejos de san Giovanni in Laterano, en la hondonada entre los montes Esquilino y Celio. Esta bas\u00edlica est\u00e1 dedicada a Clemente I, cuarto Papa, fallecido alrededor del a\u00f1o 100 d. C., pero tambi\u00e9n est\u00e1 vinculada al culto de san Cirilo, enterrado aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace unas noches, al encontrarme por all\u00ed, aprovech\u00e9 para entrar en esta maravillosa iglesia que hab\u00eda visitado varias veces, siempre de d\u00eda, para acompa\u00f1ar a amigos que nunca la hab\u00edan visto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al caer la tarde, su encanto, si cabe, era a\u00fan mayor. Acababa de terminar la misa celebrada por los padres dominicos y entr\u00e9 solo unos minutos para disfrutar de su espl\u00e9ndida atm\u00f3sfera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y pens\u00e9 en san Clemente como en una aut\u00e9ntica lasa\u00f1a romana. Cada uno de sus escalones, cada metro de su construcci\u00f3n, corresponde a siglos de historia: cuatro niveles superpuestos, desde el siglo I d. C. hasta el XII, en unos veinte metros desde el nivel actual de la calle.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La parte m\u00e1s antigua<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La capa m\u00e1s profunda y antigua se remonta a la \u00e9poca imperial (incendio de Ner\u00f3n, 64 d. C.). Sus estructuras no fueron descubiertas hasta el siglo XIX, con las excavaciones iniciadas por P. Joseph Mullooly, que sacaron a la luz los restos de dos edificios separados por un estrecho callej\u00f3n (60 cm): por un lado, una estructura de bloques de toba y travertino que parece corresponder a un <em>horreum<\/em> (almac\u00e9n p\u00fablico) posiblemente relacionado con la ceca imperial situada en esta zona; por otro lado, una <em>insula <\/em>(de ah\u00ed la expresi\u00f3n italiana \u00abisolato\u00bb): un edificio de apartamentos con varios pisos alrededor de un p\u00f3rtico interior (como la <em>cuadra <\/em>en espa\u00f1ol).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el patio de la <em>insula<\/em>, entre finales del siglo II y principios del III, los seguidores de la religi\u00f3n mitraica construyeron un peque\u00f1o templo, precisamente un mitreo. En un art\u00edculo sobre la historicidad de la Navidad ya hab\u00edamos visto c\u00f3mo el mitra\u00edsmo era un culto misterioso de origen oriental que se extendi\u00f3 posteriormente a Roma. Su figura central era el dios Mitra (tambi\u00e9n relacionado con el <em>Sol Invictus<\/em>), nacido milagrosamente el 25 de diciembre de una roca con un pu\u00f1al en la mano con el que, por orden del Sol, mata a un toro (<em>tauroctonia<\/em>) para generar el universo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escena de la tauroctonia a\u00fan es visible en el altar del mitreo de san Clemente, donde tambi\u00e9n se encontr\u00f3 una estatua del Buen Pastor, se\u00f1al de una proximidad f\u00edsica, y tal vez de un sincretismo inicial, entre el culto pagano y el cristiano. Sin embargo, ya en el siglo IV se comenz\u00f3 a construir la primera bas\u00edlica cristiana sobre la <em>insula<\/em>. En aquella \u00e9poca, el culto mitraico, a\u00fan l\u00edcito, se celebraba en la planta baja. Pero luego fue declarado ilegal, por lo que el mitreo fue enterrado y olvidado hasta el siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La bas\u00edlica paleocristiana<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasemos a la segunda capa desde abajo. En el siglo III, el <em>horreum<\/em> cay\u00f3 en desuso y qued\u00f3 sepultado bajo una capa de tierra. Sobre \u00e9l se construy\u00f3 una residencia privada que, probablemente, se convirti\u00f3 en una <em>domus ecclesia<\/em>, es decir, la vivienda de un hombre acaudalado en la que se reun\u00edan las primeras comunidades cristianas. As\u00ed naci\u00f3 el <em>titulus Clementis<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los <em>tituli <\/em>como este, en la Roma tard\u00eda, eran la forma m\u00e1s antigua de parroquia: iglesias urbanas oficialmente reconocidas y confiadas a un presb\u00edtero. A menudo ten\u00edan su origen en <em>domus ecclesiae <\/em>que luego se transformaron en lugares de culto formales. Eran la base de la Iglesia de Roma y, adem\u00e1s de celebrar liturgias, se impart\u00eda catequesis y se prestaba asistencia a los pobres. Tomaban el nombre del fundador o del propietario original de la <em>domus <\/em>y sus \u00abp\u00e1rrocos\u00bb (presb\u00edteros designados) formaban el presbiterio que colaboraba con el obispo de Roma: los cardenales, a quienes a\u00fan hoy se les atribuye el <em>titulus <\/em>de una iglesia romana en la que est\u00e1n \u00abincardinados\u00bb. En la Antig\u00fcedad tard\u00eda hab\u00eda veinticinco <em>tituli<\/em>, pero hoy en d\u00eda hay m\u00e1s de 140.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya san Jer\u00f3nimo, hacia el a\u00f1o 390, da testimonio de la existencia del <em>titulus Clementis<\/em> y de la iglesia que custodiaba su memoria. Pero fue hacia el a\u00f1o 400 cuando el edificio se transform\u00f3 en una aut\u00e9ntica bas\u00edlica de tres naves, con columnas y un \u00e1bside que se proyectaba sobre la entrada del templo mitraico, ya ca\u00eddo en el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los siglos siguientes, la iglesia se enriqueci\u00f3 con obras de gran valor. En particular, su sacerdote titular Mercurio, que m\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en el Papa Juan II (533-535 d. C.), mand\u00f3 construir la <em>schola cantorum<\/em> y un suelo de mosaico. Entre los siglos VIII y IX, se a\u00f1adieron otras columnas de m\u00e1rmol y varios frescos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de ellos merece una menci\u00f3n especial por su importancia en la historia de la lengua italiana. Se encuentra en la nave central de la bas\u00edlica inferior y representa la leyenda del prefecto Sisinnio. Furioso por la conversi\u00f3n de su esposa Teodora, orden\u00f3 a sus sirvientes que se llevaran a san Clemente, pero estos, cegados por Dios, terminaron arrastrando unas columnas. Sisinio, entonces, a\u00fan m\u00e1s enfurecido, les grit\u00f3: \u00ab<em>\u00a1Hijos de puta, tirad, Gosmari, Albertel, tirad! \u00a1Que os claven un palo por detr\u00e1s, Carvoncelle!<\/em>\u00ab. Por desgracia, estas son algunas de las primeras palabras escritas en italiano vulgar (en este caso, realmente vulgar). Se remontan a entre 1084 y principios de 1100, y tienen una marcada inflexi\u00f3n romana (\u00a1inconfundible!). Dato digno de menci\u00f3n: los nombres propios (o apodos) de los sirvientes son de origen germ\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La bas\u00edlica medieval<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tercera capa es medieval, construida tras el incendio provocado por las tropas normandas de Roberto Guiscardo en 1084. Hacia 1100, el cardenal Anastasio orden\u00f3 que la bas\u00edlica paleocristiana fuera enterrada con piedras hasta la altura de las columnas. Sobre ella se construy\u00f3 la bas\u00edlica actual, ligeramente m\u00e1s peque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al entrar, llama inmediatamente la atenci\u00f3n el maravilloso mosaico del \u00e1bside (de alrededor del a\u00f1o 1100): en el centro, Cristo crucificado entre la Virgen y san Juan, con la cruz que se transforma en un \u00e1rbol de la vida del que brotan hermosas figuras vegetales y animales. La inscripci\u00f3n dice: \u00ab<em>La Iglesia de Cristo es como esta vid, que la Ley seca y la Cruz reverdece<\/em>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El suelo es cosmatesco (de la familia Cosmati, marmolistas romanos activos entre los siglos XII y XIII, cuyo estilo inconfundible se caracterizaba por incrustaciones geom\u00e9tricas policromadas de m\u00e1rmol, realizadas con teselas y fragmentos de m\u00e1rmoles antiguos) y sus m\u00e1rmoles proceden de todo el Mediterr\u00e1neo. La <em>schola cantorum <\/em>reutiliza fragmentos de la bas\u00edlica inferior, incluido el monograma del Papa Juan II. Tambi\u00e9n es muy hermosa la capilla de santa Catalina, frescada entre 1428 y 1431 por Masolino da Panicale, con escenas de la vida de la santa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al Papa Clemente XI le debemos el aspecto actual de la fachada, el techo artesonado y las decoraciones en estuco, obra del arquitecto Carlo Stefano Fontana entre 1713 y 1719.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La bas\u00edlica sigue siendo gestionada hoy en d\u00eda (lo es desde 1645, despu\u00e9s de que Inglaterra expulsara al clero irland\u00e9s y declarara ilegal la Iglesia cat\u00f3lica) por los dominicos irlandeses de san Sisto. Uno de ellos, el padre Joseph Mullooly, dirigi\u00f3 en el siglo XIX las excavaciones que sacaron a la luz la bas\u00edlica paleocristiana y los edificios romanos subyacentes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El v\u00ednculo con Cirilo y Metodio y Europa oriental<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el a\u00f1o 868, los santos Cirilo y Metodio llegaron a Roma llevando consigo las reliquias de san Clemente, encontradas en Crimea. Las presentaron al Papa Adriano II, quien no solo aprob\u00f3 su misi\u00f3n y el uso de la lengua paleoeslava en la liturgia, sino que consagr\u00f3 a Metodio obispo. Como hemos visto, Cirilo, gravemente enfermo, permaneci\u00f3 en Roma y all\u00ed muri\u00f3 en 869. Fue enterrado precisamente en la bas\u00edlica de San Clemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed, en la bas\u00edlica inferior, hay un fresco del siglo XI que representa el traslado de las reliquias de san Clemente, con Cirilo y Metodio, y el Papa Adriano en el centro, guiando la solemne procesi\u00f3n que acompa\u00f1a el cuerpo del santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tumba original de Cirilo probablemente se encontraba cerca del fresco de la Anastasis, a la derecha del altar, tal y como se describe en la <em>Vida de Cirilo<\/em>. Sin embargo, en el siglo XII, al abandonarse la bas\u00edlica inferior, sus reliquias fueron trasladadas a la superior. Hoy en d\u00eda se encuentran en la capilla correspondiente, de 1880, y son destino de peregrinaciones de cristianos orientales de toda Europa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio hemos definido en broma a san Clemente como una lasa\u00f1a hist\u00f3rica, pero esta met\u00e1fora le viene como anillo al dedo: \u00bfen cu\u00e1ntos lugares del mundo se superponen tantos testimonios hist\u00f3ricos paganos antiguos, paleocristianos, medievales y modernos, de diferentes procedencias y ritos, historias de resiliencia frente a la adversidad y de fe que trasciende las \u00e9pocas?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No, en este art\u00edculo no voy a hablar de lasa\u00f1a, aunque sea una de las muchas delicias por las que Italia es famosa. En cambio, voy a escribir sobre una bas\u00edlica que, al igual que Roma (en muchos de sus monumentos), a menudo definida como \u00ablasa\u00f1a arqueol\u00f3gica\u00bb, conserva la memoria, en el mismo lugar, a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2244,"featured_media":58817,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537],"tags":[],"class_list":["post-58812","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58812","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2244"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58812"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58812\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/58817"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58812"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58812"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58812"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}