{"id":57837,"date":"2026-05-07T06:20:00","date_gmt":"2026-05-07T04:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=57837"},"modified":"2026-05-07T10:02:58","modified_gmt":"2026-05-07T08:02:58","slug":"el-triunfo-de-la-estupidez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-triunfo-de-la-estupidez\/","title":{"rendered":"El triunfo de la estupidez"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Como nos ense\u00f1\u00f3 Eric Voegelin, en una reflexi\u00f3n seria sobre la democracia debe surgir la cuesti\u00f3n sobre el ser humano y conviene ser rigurosos con los conceptos. \u00bfQu\u00e9 es el hombre? \u00bfCu\u00e1les son los s\u00edntomas de su frecuente ca\u00edda o descarrilamiento? Las respuestas que ofrezcamos ser\u00e1n de suma importancia para comprender la decadencia de una sociedad y explicar el ascenso al poder de pol\u00edticos indeseables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el mundo griego, los fil\u00f3sofos consideraron al hombre como un ser constituido por la raz\u00f3n o <em>no\u00fas<\/em>. En el seno del juda\u00edsmo, la experiencia fue la de una criatura a la que Dios revela su palabra, es decir, un ser de naturaleza pneum\u00e1tica abierto al logos divino. Desde un punto de vista hist\u00f3rico, esas primeras intuiciones, que revelan la funci\u00f3n constitutiva de la raz\u00f3n y del esp\u00edritu para el ser humano, no han sido superadas. En \u00faltima instancia, son descubrimientos definitivos sobre la naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La b\u00fasqueda de trascendencia y la dignidad humana<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias a esa b\u00fasqueda de trascendencia a la que se lanza el hombre, una b\u00fasqueda que emprende bien a trav\u00e9s del amor que, en la experiencia filos\u00f3fica, le lleva m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo, elev\u00e1ndolo a lo divino, bien a trav\u00e9s del encuentro amoroso con la palabra revelada, el ser humano participa de Dios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como el hombre participa de lo divino y es capaz de vivir la trascendencia, se afirma que posee una condici\u00f3n teom\u00f3rfica, seg\u00fan la terminolog\u00eda griega, o se dice que es, desde el punto de vista pneum\u00e1tico, imagen de Dios, imago Dei. Aqu\u00ed radica el fundamento de la singular dignidad del ser humano: es digno por su condici\u00f3n teom\u00f3rfica, por ser imagen de Dios. No podemos pasar por alto que el olvido de estas intuiciones comporta una p\u00e9rdida de dignidad, que comienza a difuminarse cuando se presenta la negativa a participar en lo divino y se rechaza la trascendencia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la medida en que la participaci\u00f3n en lo trascendente y la condici\u00f3n teom\u00f3rfica resultan constitutivas para el ser humano, su p\u00e9rdida determina su deshumanizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Tipos de seres humanos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Arist\u00f3teles, no todos los hombres son iguales y cita en <em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco<\/em> a Hes\u00edodo para demostrarlo, remont\u00e1ndose hasta el siglo VII a. C. Es el sentido com\u00fan el que descubre que no hay igualdad entre los hombres. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>Los trabajos y los d\u00edas<\/em> Hes\u00edodo distingue tres clases de seres humanos: el <em>pan aristos<\/em> (el mejor de todos), que tiene su propio criterio y es capaz de reflexionar y pensar detenidamente, abierto al fundamento divino o trascendente del ser; el <em>esthlos<\/em> (tambi\u00e9n bueno), que escucha y sigue lo que indica el mejor, el <em>pan aristos<\/em>; y por \u00faltimo, el <em>acrei<\/em>, (el ser humano f\u00fatil), incapaz tanto de reflexionar como de escuchar y atender lo que ense\u00f1an los sabios, por lo que puede ser un peligro para la sociedad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No nos sirven mucho las terminolog\u00edas de Hes\u00edodo y Arist\u00f3teles, pues tanto el hombre f\u00fatil como el esclavo por naturaleza pertenecen a una determinada clase social y la experiencia nos demuestra que estos tipos humanos no se encuentran exclusivamente en una de ellas, sino en todas, incluso en las m\u00e1s altas, como las formadas por generales, industriales, obispos, etc.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La estupidez como fen\u00f3meno social<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quienes han perdido el contacto con la realidad y la capacidad para orientarse adecuadamente en el mundo, es decir, los que olvidan su condici\u00f3n teom\u00f3rfica y la necesidad de responder a las exigencias de la raz\u00f3n y del esp\u00edritu, se ven irremisiblemente condenados a actuar de un modo est\u00fapido. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las culturas antiguas no pasaron por alto el tema de la estupidez. En hebreo, el necio (<em>nabal<\/em>), es el que no cree en la revelaci\u00f3n y puede a causa de ello provocar des\u00f3rdenes en la sociedad en que vive. Tambi\u00e9n Plat\u00f3n se refiri\u00f3 al <em>amates<\/em>, al hombre irracional e ignorante. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siglos m\u00e1s tarde, Tom\u00e1s de Aquino habl\u00f3 del <em>stultus<\/em>, que en lat\u00edn significa necio, t\u00e9rmino que incluye la <em>amathia<\/em> plat\u00f3nica y la <em>nebala<\/em> hebrea. <em>Stultus<\/em> es el que ha perdido contacto con la realidad y act\u00faa a partir de una imagen deficiente de la misma, provocando estragos, desorden y caos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Estupidez y comportamiento social seg\u00fan Musil<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escritor austriaco Robert Musil afirma que la estupidez determina la imposibilidad de desarrollar y ejecutar una acci\u00f3n que desde un prisma social cualquiera puede llevar a cabo. Implica, pues, una incapacidad para realizar determinadas acciones. Para comprender su alcance, conviene saber qu\u00e9 comportamientos se consideran normales en un determinado contexto social, puesto que lo que en un caso se puede considerar normal, puede no serlo en otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En momentos en los que reinan el desorden y el caos, resultan indispensables la malicia, la doblez o la violencia para conservar la propia vida. Es la visi\u00f3n propia del <em>homo homini lupus<\/em> (lobo es el hombre para el hombre) de Plauto tan generalizada en nuestros d\u00edas en algunos ambientes. Pero en una sociedad ordenada, esa forma de actuar y otras parecidas, como abusar de la confianza de los dem\u00e1s, ser\u00edan perjudiciales desde un punto de vista social y, por tanto, est\u00fapidas. Igual que hay situaciones en las que se conculca la moral de un modo generalizado (vileza), hay situaciones de estupidez general, en las que resulta muy dif\u00edcil actuar de manera razonable sin sufrir represalias.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La degradaci\u00f3n moral y la democracia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ascenso de los nazis en la Rep\u00fablica de Weimar nos puede servir de ejemplo paradigm\u00e1tico de lo que estamos hablando con respecto a los peligros de la degradaci\u00f3n moral en las sociedades democr\u00e1ticas. Waldemar Besson, profesor de ciencia pol\u00edtica en la Universidad de Erlagen (Alemania), se atrevi\u00f3 a plantear sin tapujos el verdadero problema, a saber, c\u00f3mo fue posible que una naci\u00f3n de m\u00e1s de setenta millones de personas, Alemania, considerada por entonces la naci\u00f3n m\u00e1s culta de Europa, se dejara enga\u00f1ar en 1933 por un <em>\u201cest\u00fapido\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que Hitler tuviera una inteligencia muy aguda, de la que se sirvi\u00f3 para enga\u00f1ar a todos los que estaban alrededor, no impide afirmar que fuera est\u00fapido si se tiene en cuenta que esta palabra procede del lat\u00edn <em>stultus<\/em> y posee un significado muy preciso, como hemos visto. Hitler, aunque mostraba un grado importante de inteligencia pragm\u00e1tica a la hora de enfrentarse a sus adversarios, a la luz de sus principios y prop\u00f3sitos existenciales, era un est\u00fapido, <em>stultus<\/em>. Que Hitler era est\u00fapido es, tanto desde un punto de vista \u00e9tico como intelectual, lo m\u00e1s acertado que se puede decir, una apreciaci\u00f3n m\u00e1s atinada que el resto de los t\u00f3picos que salen con frecuencia a relucir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue en el seno de la teor\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica donde por primera vez se descubrieron y lograron articular unas intuiciones relevantes a la hora de reflexionar sobre los fundamentos espirituales de la democracia. El hombre est\u00e1 conscientemente presente en una sociedad cuando, aun viviendo y realizando acciones en el transcurso del tiempo inmanente, orienta su existencia hacia Dios. Esta presencia es la que dota justamente de sentido al pasado y al futuro. Teniendo en cuenta esta perspectiva, superar o afrontar el presente implica la posibilidad de situar el tiempo inmanente bajo el juicio de la presencia de Dios.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como nos ense\u00f1\u00f3 Eric Voegelin, en una reflexi\u00f3n seria sobre la democracia debe surgir la cuesti\u00f3n sobre el ser humano y conviene ser rigurosos con los conceptos. \u00bfQu\u00e9 es el hombre? \u00bfCu\u00e1les son los s\u00edntomas de su frecuente ca\u00edda o descarrilamiento? 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